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"La medicina actual es el mayor negocio después de las guerras"

O'Byrne alerta del fracaso del modelo, que actúa ante la enfermedad y elude la prevención: "Casi el 60% del gasto se hace en casos terminales" // Exige voluntad política para inculcar hábitos opuestos al interés de la industria

R.LIZCANO • SANTIAGO   | 25.04.2008 
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Antonio Hernández
Arturo O’Byrne, doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Cauca (Colombia), ayer en Santiago
FOTO: Antonio Hernández

"Estamos supuestamente en el máximo desarrollo médico y tecnológico y las enfermedades no paran. El concepto importante de la medicina biológica es transmitir que o cambiamos el entorno y la forma de vivir o la epidemia de cáncer seguirá, la epidemia de enfermedades degenerativas seguirá... y la medicina no va a poder hacer nada. De hecho, ya no está pudiendo hacer nada". Un homeópata curó el asma al doctor en Medicina y Cirugía colombiano Arturo O'Byrne cuando tenía 18 años y preparaba su carrera. Su curación fue un jarro de agua fría en una familia de generaciones dedicadas a la medicina. "El día que usted me demuestre que eso es científico volvemos a hablar del tema", le dijo su padre, sin saber que esa frase sería la "pulla" que animaría a Arturo O'Byrne a buscar la evidencia de la medicina biológica y a completar con ella la formación oficial de facultativos de todo el mundo. Ayer, estuvo en Santiago.

_ ¿La medicina oficial ganó una guerra entre dos formas de entender la atención de la salud?

_ En los años 30 se empieza a fraguar el concepto de medicalización. La medicina se vuelve un negocio y ¿qué sostiene ese negocio? Que la gente esté enferma. La medicina abandona su papel preventivo y se dedica a un papel puramente terapéutico, que le aporta millones. Hoy es el segundo elemento que produce dinero en el mundo, después de la guerra. La medicina no está asumiendo su responsabilidad moral y ética de enseñar a las personas a mantener su salud. Al otro lado, lo que la medicina biológica defiende es la educación del paciente, para que viva sanamente y aprenda a ser responsable de su propia salud. Nuestros medicamentos se centran en potenciar y reorganizar los mecanismos de autocuración del cuerpo.

_ Pero las autoridades sanitarias empiezan a alertar de que el 80% de las muertes tienen detrás causas evitables...

_ Los norteamericanos han sido los primeros en abrir sus facultades y hospitales al concepto de medicina integrativa. El Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, centro de referencia, tiene totalmente integrada la medicina biológica y hace tratamientos con plantas, acupuntura y manejo cuerpo-mente. Han entendido que la quimioterapia y la radioterapia no bastan, que la alimentación es fundamental, que estamos en un mundo tóxico. El modelo de intervenir médica y terapéuticamente sobre el enfermo está equivocado, hay que intervenir médica y terapéuticamente en la prevención de la enfermedad. El propio Bill Clinton dijo que el Mediker -el seguro más poderoso- estaba a punto de estallar. Es increíble, pero casi el 60% del gasto sanitario se consume en pacientes terminales en el último año de vida. Nadie dice que no tengan derecho a recibirlo, tienen que recibirlo, pero si a ese paciente 30 años atrás se le hubiese hablado de obesidad, de dieta, del cigarrillo, del estrés, podríamos estar utilizando ese dinero en educación, en vivienda... Tenemos que llegar a darnos cuenta de que es urgente hacer cambios.

_ El usuario tiene información sobre lo perjudicial de ciertos hábitos, ¿no abandona también parte de su responsabilidad?

_ Porque el usuario está alienado todo el día viendo realities. El médico le dedica entre 5 y 7 minutos, sólo tiene tiempo para recetar un fármaco. Y el usuario va a que le den el antirrasca, el antipica, el antidolor o el antimocos. Pero es que ¿cuál es la educación comunitaria que estamos haciendo? No hay campañas masivas sobre la importancia de hacer ejercicio y de una alimentación equilibrada, pero las ciudades sí están invadidas de polución auditiva y visual, de propaganda del hombre Marlboro, de la sociedad que vive de la toxicidad. Ese tendría que ser el papel de los políticos, pero la industria de la alimentación basura tiene poder económico para pagar votos. Si la gente empezara a darse cuenta de que hay zumos de naranja que lo único que tienen de naranja es la fotografía del tarro y si pudiera dimensionar el riesgo biológico de consumirlo, los pingües negocios de la industria basura se irían abajo.

_ No obstante, la esperanza de vida sigue aumentando...

_ Ésa es la gran farsa. La gente vive más, pero mi pregunta es ¿tiene calidad de vida? Hoy en día la gente se está muriendo metabólicamente, de hipertensión, de arterosclerosis, de infarto, de derrame cerebral... Mientras no hagamos conciencia, esto será una avalancha.

_ ¿Medicina biológica y convencional son excluyentes?

_ Nosotros reconocemos todas las ventajas que un medicamento puede llegar a tener en el momento en que se necesita, aunque también llamamos la atención sobre la cantidad de fármacos innecesarios que se están utilizando, con todos los efectos tóxicos que eso conlleva. Realmente, la medicina llamada alternativa debía ser la medicina química. La medicina biológica debe estar en la base, como medicina de prevención, de primer manejo, y recurrir a los fármacos químicos o a la cirugía cuando el grado de daño es tal que la capacidad de autocuración del cuerpo ya no funciona.