Jueves 18.03.2010
| Actualizado 15.11
Hemeroteca web
|
RSS
![]() |
| Habitación moderna de Lani Rey (4.200 euros) FOTO: Gallego |
La vigésima edición de la Feira do Moble de Galicia vuelve a rescatar el siempre presente dilema de elegir la decoración del hogar. Como bien se puede apreciar en el certamen del mueble, que está celebrando A Estrada, la variedad de estilos es casi interminable y provoca que la elección sea prácticamente imposible.
En esencia, la decisión parte de elegir entre lo clásico y lo moderno, que mayoritariamente surge del propio gusto del consumidor, según nos explica el propietario de la fábrica estradense de muebles Emilio Goldar.
A partir de aquí, la gran diferencia entre ambos estilos, más allá del aparente que salta a la vista, es el precio. El clásico es mucho más laborioso y costoso de hacer, por lo que su valor es bastante más alto que el mueble moderno y más funcional. Por ejemplo, un dormitorio de estilo Reina Ana cuesta alrededor de los 25.000 euros. En cambio, un dormitorio moderno ronda los 3.000 ó 4.000 euros. Lo mismo ocurre con los comedores, una buena oferta en clásico, que ofrece la mueblería Garrido en la feria, cuesta 12.000 euros e incluye mesa, sillas, cómodas, vitrina, aparador con espejo y lámpara. Y por casi la mitad, 7.400 euros, puedes llevarte en Muebles Magariños uno de los más caros en estilo moderno, con mesa, sillas, aparador y vitrina.
Si comparamos las horas empleadas para su elaboración se entiende este aumento. Tallar una silla al estilo más barroco puede llevar 36 horas, que llevado a un dormitorio entero, alcanzaría los tres meses. Mientras que uno más moderno y con líneas rectas, estaría terminado en tan sólo cuatro días.
Por lo que se refiere a materiales, ambos comparten la calidad, aunque difieren en tratado y cromatismo. Los clásicos buscan el color natural de la madera, con mayor ornamentación del tallado y líneas onduladas. Por el contrario, los más vanguardistas adquieren formas minimalistas y buscan los contrastes de materiales y colores.
Piezas de iglesia para decorar casas
En nuestros tiempos parece que ya está todo inventado, pero todavía queda hueco para la sorpresa. Así lo demuestra la tienda estradense Antigüedades Maruja, que ocupa uno de los stands de la feria y donde se pueden encontrar productos tan curiosos como el pórtico de una capilla, el retablo del altar de una iglesia, cómodas de sacristía, sagrarios o incluso un púlpito.
Se trata de piezas muy antiguas, la mayor parte datan del siglo XVIII, como la estatua de medio metro de altura de Nosa señora do leite, que adquirió en Portugal y tiene más de 300 años.
Y sí, se venden. "Y si hubiera más, se venderían", asegura el propietario de la tienda, explicando que este tipo de mobiliario eclesiástico es muy escaso. "Los vecinos los venden para sacar dinero para arreglar la iglesia o cambiarlo por otro de piedra más moderno", añade su dueño.
Su exclusividad hace que su valor alcance los 12.000 euros, como es el caso del retablo, o 9.000, el púlpito. Pero todavía existen piezas de museo más caras, dos coches de caballos del XIX que cuestan 15.000 euros cada uno .
El color wengué es de los más vendidos
En los muebles más vanguardistas predominan sobre todo los colores vivos, que se compaginan con cremas, blancos y maderas oscuras. El wengué es uno de los más solicitados, pero aún queda espacio para el rojo, el amarillo o el burdeos.
El vanguardismo se impone al tradicional
Los expositores coinciden en señalar que el mobiliario moderno y funcional se vende mucho más que los de estilo clásico, y aseguran que a ellos les salen más rentables los prime- ros, en los que se emplean muchas menos horas de trabajo .