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increÍble, pero cierto

Una decena de choques desde 1990 contra una vivienda de Santa Comba

El matrimonio formado por Benigno Maneiro y Matilde Sieira lleva contabilizado una decena de impactos contra su vivienda desde 1990 // Reclaman más señales y un muro de contención // Antes de haber rotondas era peor, y los cruces segaron la vida de seis personas

M. MANTEIGA • SANTA COMBA   | 09.12.2008 
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M.M.O.
Matilde Sieira, izquierda, y una vecina en el boquete abierto por una furgoneta el pasado día 18
FOTO: M.M.O.

"Levamos aquí dende o ano 90, e xa bateron máis de dez coches na nosa casa". Antes, sin embargo, era peor, y los vecinos del cruce xalleiro de A Pereira (en realidad, dos, uno hacia Santa Comba y otro a Barbeira) tiene constancia de al menos media docena de muertos. Las dos rotondas parecen, así, una bendición... pero no para el matrimonio formado por Benigno Maneiro (55 años) y Matilde Sieira (53), hastiados de reparar la vivienda que antaño albergaba el bar Benigno. El último síncope se lo llevaron el 18 de noviembre cuando una furgoneta Mercedes destrozaba la entrada, dejando dos heridos atrapados en su interior.

"Por favor, sáquenos de aquí", gritaba Gabriel M.S., de 41 años, conductor del vehículo que, presumiblemente, se quedó dormido. "Escoitamos un estrondo tremendo, e baixamos... pero ¡eu que lle podía axudar, se estaba atrapado polas pernas!", recuerda Matilde. Acto seguido, el ritual periódico de llamar a emergencias para que vinieran a desencastrar la furgoneta matrícula 2001 CWM de la panadería Exclusivas Monte do Gozo, en la que también viajaba el hijo de Gabriel, Alejandro M., de 20 años. Ambos fueron trasladados al Clínico tras ser excarcelados.

"Pois que vou pedir -apunta Matilde Sieira- ¡que melloren a sinalización para advertir que hai unha rotonda e que me levanten un muro de formigón para que non se me metan máis coches na casa!", acaba Sieira.

Por el aire

Emulando al deportivo de Michael Knight

No hace falta ser muy ducho en peritajes para adivinar como un gran número de vehículos optan, ya sea por temeridad o despiste, por atravesar por su justo medio las dos glorietas de la zona de A Pereira. Las marcas de neumáticos y las señales tiradas dan fe de esta mecánica habitual, que al menos cada semana aparecen. "E hai algún que xa acortou máis dunha vez a rotonda seguindo recto", apuntaba en tono jocoso un vecino en el bar.

Otra vecina de la primera rotonda -la del accidente del día 18- da fe de cómo, en una ocasión y estando en el exterior de su casa, "vin como pasou un voando igual que o coche fantástico". Y es que los bordes de las glorietas propician que, si se va a mucha velocidad, los turismos emulen el mítico turbo booster de kit, levantándose unos centímetros por encima del firme.

La AC-546 fue reformada a finales de los noventa para atajar la siniestralidad del tortuoso vial que unía Negreira con Muxía. La autovía a la costa es, ahora, el objetivo .