Martes 17.06.2008
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| Carregal, ante el boceto del complejo empresarial que diseñó hace décadas y que hoy es una realidad FOTO: SUSO SOUTO |
A punto de cumplir 83 años, el empresario Ramiro Carregal Rey es, quizá, el español que más años lleva cotizando a la Seguridad Social, en la que se dio de alta el 1 de febrero de 1944. Nunca estuvo de baja y continúa al frente de un complejo conservero, Frinsa, que levantó en Ribeira en 1964 y que hoy da trabajo a 1.250 personas, facturando 300 millones de euros al año.
_ En su despacho tiene usted cientos de distinciones, pero no veo la Medalla al Mérito en el Trabajo...
_ La pedí, pero lo pensé mejor y retiré la solicitud, porque me hice un chequeo médico y me dijeron que tengo la salud de un hombre de 65 y que, si me operaban el corazón, viviría otros tantos. Así que me operé y, como voy a vivir más años de los que pensaba, voy a esperar un poco más y luego no habrá quien me gane en años cotizados. Por eso tengo solicitado el ingreso en el Guiness de los Records. Me gustaría que, cuando el Rey me dé la Medalla al Mérito en el Trabajo, se la esté dando al español que más años trabajó del mundo.
_ ¿Se nota la crisis en Frinsa?
_ De momento no, por una sencilla razón: en una crisis, la gente que es consumidora de conservas de marca descubre que las marcas blancas son más baratas y de alta calidad. Hemos ganado mucho mercado, hasta el punto de que 2009 fue el mejor año en la historia de Frinsa.
_ ¿Cómo resolvió usted las crisis?
_ Hace poco estuve en Barcelona invitado para hablar de este tema. Las crisis son como las enfermedades; unos mueren y, si la cosa es grave, al que sobrevive le quedan secuelas. La crisis actual dejará muchas empresas tocadas, porque temporalmente dejan de crecer. Y eso repercute en los beneficios.
_ ¿Por qué sigue trabajando?
_ El que levantó un imperio empresarial sabe valorarlo y lo que implicaría perderlo y sus consecuencias. Además, está el componente sentimental y, sobre todo, las ganas de seguir practicando mi afición preferida.
_ ¿Cuáles son sus otras aficiones?
_ Tengo muchas, pero decidí que la principal sea el trabajo, porque me enseñaron que todos somos pobres si no trabajamos. Otra es viajar. Pero no vivo para trabajar; trabajo para vivir mejor. Y no pienso en la edad. Por eso sigo creando cosas nuevas.
_ Dígame una comida, un vicio, un vino, un programa y una virtud.
_ El pulpo, el fútbol, el albariño, Saber vivir y saber escuchar.
_ Viste hoy usted de blanco y azul, los colores de las naves de Frinsa...
_ Siempre fueron mis colores preferidos. Cuando en los años 80 planifiqué el complejo empresarial que es hoy Frinsa, mandé hacer un boceto en el que ya figuraban esos colores. De aquella gran maqueta que reflejaba lo que yo quería llegar a construir, hoy queda muy poco por hacer. Sólo falta el parque eólico.
_ Dicen que diseña usted mismo algunas prendas de ropa. ¿Es cierto?
_ Sí. Esta chaqueta que llevo puesta la hizo Brioni según mi diseño. Tengo un abrigo de ante que se expuso en un escaparate de Brioni en Roma y que se empeñó en comprar Victoria Beckam. No se lo vendieron.
delegribeira@elcorreogallego.es
Comenzó en una metalúrgica
Ramiro Carregal nació el 12 de mayo de 1927 en Vilagarcía. Viudo desde 1996, es padre de dos hijos. A los 22 años empezó su vida profesional al ser seleccionado por la multinacional Metalúrgica del Noroeste SA, donde fue formado durante cinco años para crear y dirigir empresas siderometalúrgicas y de minas de estaño y wólfram, residiendo en varios países. En 1964 regresó a España para crear, en Ribeira, Frigoríficos del Noroeste SA (Frinsa), como consejero delegado. El rápido crecimiento de Frinsa le obligó a dejar la metalúrgica para dedicarse en exclusiva a la conservera, a la que convirtió en pionera en España en frío industrial y en Europa en la comercialización de túnidos congelados. Con él, el puerto de Ribeira pasó a ser el primero en descargar túnidos congelados, para lo cual el propio empresario logró habilitar el muelle para la descarga de buques frigoríficos. Con el crecimiento de la demanda, Frinsa vuelve a ser pionera, esta vez en Canarias, a donde lleva una flota de 60 barcos con una tripulación de 1.200 pescadores para capturar túnidos frescos, congelarlos en Tenerife y transportarlos en buques frigoríficos al puerto de Ribeira para comercializarlos a conserveras españolas y extranjeras. Frinsa revolucionó el sector conservero, que hasta entonces sólo trabajaba materias primas frescas por campañas de captura, y pasó a trabajar todo el año.

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