Jueves 04.02.2010
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Los ‘aloitadores’ tuvieron que emplearse a fondo para controlar a los caballos durante la rapa celebrada ayer en Sabucedo
FOTO: PURI SANGIAO
Sabucedo vivió ayer una Rapa das Bestas especial, el destino quiso que uno de los suyos. Luis Álvarez Bouzas, falleciera de forma inesperada en el arranque de una edición de la Rapa das Bestas marcada por la tragedia.
Fue en Souto. Allí se había desplazado Luis con otro grupo de amigos y vecinos, con los que salió de su amada aldea con el alba, para participar, como siempre había hecho, en la hermosa y dura tradición de juntar a los caballos para vivir un rito en el que como buen vecino de Sabucedo, participaba durante todos estos años: la rapa. Nada pudieron hacer los que estaban a su lado. El desenlace fulminante de este policía jubilado, de 62 años de edad, (probablemente a causa de un infarto), fue un auténtico mazazo para todos.
La mala noticia comenzaba a bajar hasta la aldea entre la incredulidad de sus más allegados. Pasadas las tres de la tarde, el trote de las manadas hacía su esperada entrada en Sabucedo. Esta vez, en silencio.
Pese a la consternación, el espectáculo continuó, aunque, en señal de duelo, la organización decidió suspender el curro previsto para mañana.
Minuto de silencio

Polvo, sudor, relinchos, bufidos, galope, trote y numerosas cámaras registrando la bajada de las bestias
FOTO: Sangiao
La grada volvió a llenarse. Tres horas antes del primer curro del año ya había cola. La sesión, en la que los aloitadores lucieron brazaletes negros comenzó con un minuto de silencio. El público se puso en pie. Sólo se oía el relincho de algunos caballos. A Luis, que ayer debía estar en el curro, le dedicaron el primer asalto. Garañones y hembras se resistían al corte de crines después de que las nuevas generaciones apartaran, como es tradición, a los potros. La aldea estradense volvía a vivir su gran cita, que cada primer fin de semana de julio reune a miles de personas en una tradición que ha traspasado fronteras. Los objetivos de las cámaras volvieron a multiplicarse para captar los momentos de la lucha noble, cuerpo a cuerpo, con la pericia y fuerza como únicas armas sobre la arena. Hoy a las 12 del mediodía aloitadores y aloitadoras volverán a deleitar al respetable con su valentía sin par. Mientras, los que viven la otra rapa en un ambiente festivo, también mostrarán su resistencia a una larga velada para ser fieles testigos de una celebración sin igual.
delegestrada@elcorreogallego.es
Espectáculo único
Fuente de inspiración, tesoro y recurso turístico
No basta con que a uno se lo cuenten. Con saber de una tradición, que se remonta al siglo XVI y que ha hecho de una costumbre tan arraigada en otros pueblos de Galicia, como el rapar las crines de los caballos, algo más que una fiesta.La de Sabucedo hay que vivirla. Los hay que vienen en busca de otra perspectiva fotográfica. Otra imagen espectacular, si cabe. Los que gustan de la tradición o de subir al monte, parte quizás menos conocida pero igual de fascinante que el curro. Otros vienen atraídos por la llamada de una fiesta de Interés Turístico Internacional que a punto estuvo de obtener el título de Patrimonio Inmaterial, aunque de facto, sea ya un tesoro. Luego están los que probablemente no hayan visto un caballo en Sabucedo. Son los que viven la otra rapa. De fiesta y desenfreno en la acampada.
La Rapa das Bestas, que ha inspirado a más de una pluma, fue ayer ensalzada por el conselleiro de Cultura, Roberto Varela, que asistió al curro, como el ejemplo de que es posible compatibilizar el respeto a las tradiciones con un recurso turístico de primer nivel, sin perder su esencia. Y animó a los de Sabucedo a buscar más ingredientes complementarios.