Lunes 01.02.2010
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El Rey viene a Jealsa, a su complejo conservero del Bodión. El Bodión? Cualquiera de por aquí, del concello de Boiro, que tenga más de cincuenta años -esa es la celebración de Jealsa a la que vienen los Reyes- saben lo que encierra el topónimo Bodión. Del pequeño muelle del Bodión partía incansable la "motora" que llevaba a las mujeres al mercado a Vilagarcía; al mercado o a los almacenes Olmedo, yo qué sé. A veces yo iba con mi madre; el agua del mar, de la ría de Arousa, se movía incansable; a veces era mar de fondo y la gente -alguna gente- se mareaba, como es natural. Yo nunca me mareé. Bueno, sí, una vez creí morir con la revolución que llevaba dentro a la hora de arrancar, renqueando, el motor de la "motora". Fue el 13 de septiembre de 1948, tenía once años y me iba a hacer mi vida, escapando del "no hay nada" que me retenga en Boiro, donde ni siquiera podía estudiar el bachillerato. Destino: Castro-Urdiales (Santander-Cantabria), Colegio Barquín, internado, lugar de arranque de una vida deseada. Sobre el piso embreado del muelle, mi madre, mi madrina y, seguramente, alguno de mis hermanos. De repente, se me hizo un nudo en la garganta y corrí a esconderme detrás de la pequeña cabina de la "motora", para poder echar el alma sin que me vieran. Pero fue el alma lo que eché, no la comida.
El Bodión? Ahí viene, precisamente, el Rey. Y viene porque es sensible a las realidades humanas y sociales. Viene porque quiere alegrarse con el medio siglo de empresario de un muchacho de Boiro, que yo dejé cuando él tenía poco más de dieciocho años, y que soñaba con empresas mientras yo -más niño- soñaba ya con poetas y escritores. Él, Jesús Alonso, cogió la "motora" para iniciar su afán al otro lado de la Ría, en Vilanova. Después, volvió a coger la "motora" para asentarse en el Bodión, que es buen puerto de partida para casi todo. Cincuenta años después, recibirá -y recibiremos- al Rey en el Bodión, que era el punto de arranque de cuantos boirense soñaban con ampliar, de una u otra manera, los horizontes de su vida. Un lugar ideal que ha dejado de ser silvestre para convertirse en la segunda empresa mundial -después de otra de Tailandia- de producción conservera, sobre todo de atún, germen de otras veinte esparcidas por cuatro continentes.
A eso viene el Rey, a ver, sobre el tablero, el juego de las maravillas de una empresa española que ayer mismo enviaba sus primeras remesas de productos al mercado de los Estados Unidos, que, por fin, se abre de brazos a las delicias en conserva que miman los más de mil mujeres y hombres (el 80 por ciento son mujeres, abren, pues, la fila) que trabajan, casi todos, en el Bodión. Miles de hipers, seguramente, en el vasto imperio americano, mirarán, dentro de poco, con curiosidad el emblema de Rianxeira. El Rey, que ya lo conoce, quiere estar en el centro de producción que genera semejantes realidades laborales, sociales y productivas y que, en medio de la crisis, sigue contratando nuevos trabajadores, gentes de Barbanza que se suman a los miles y miles que por esta empresa han pasado y que la han tenido, ellos también, como soporte de sus sueños.
El Rey entienden todo eso muy bien. Por ello quiere saludar efusivamente al hombre que, sin haber cumplido todavía los 80, sigue con las manos firmes en el timón, bien secundado, eso sí, por su mujer, Pura Escurís, por sus hijos, todos ellos -y son cinco- en las empresas de la "empresa" de Jesús Alonso, en alguna o algunas de las 21 que ya integran su patrimonio.
El Bodión es un buen lugar para el encuentro.