Viernes 09.01.2009
Hemeroteca web
|
RSS
La mala suerte se ha cebado con una de las jugadoras más prometedoras de Galicia. Arantxa Mallou ha alcanzado a base de calidad, trabajo e ilusión gran parte de sus sueños profesionales, pero ahora debe demostrar su madurez y pundonor para superar una de las grandes pruebas a las que son sometidos todos los deportistas, las lesiones.
Con sólo 16 años la alero santiaguesa del Extrugasa se ha ganado esta temporada un hueco de honor en la máxima categoría nacional, la Liga Femenina, ha disputado seis encuentros de la FIBA Cup y ha sido seleccionada por España para la preparación del Europeo sub 18, pero por segunda ocasión su trayectoria ascendente sufre una pequeña interrupción. El pasado miércoles, coincidiendo con el primer entrenamiento de Tito Díaz al frente del plantel arousano, la compostelana sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la pierna derecha, idéntica lesión a la que se produjo hace dos años pero en la pierna izquierda.
Operada con éxito el martes por el doctor Arriaza en A Coruña, Arantxa espera ya que llegue el día 16 para comenzar la rehabilitación. "Es una pena porque estaba muy contenta con la llegada de Tito", confiesa la jugadora consciente de que ahora se perderá lo que resta de campaña. En este caso, como mal menor, la experiencia de saber en qué consiste ya la lesión será fundamental en su proceso de rehabilitación. "Me va a ayudar mucho porque ya conozco las sensaciones y sé hasta dónde puedo llegar y hasta donde no", asume la compostelana. El apoyo de sus jugadoras de equipo, obligadas también a pelear por la salvación desde la última posición de la clasificación, consuela a una Arantxa tan luchadora fuera de la pista como dentro de ella.
