Martes 17.06.2008
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| Centenares de personas se reunieron ayer en San Juan de Recesedo para despedir a Carlos Asorey FOTO: cris tobío |
Cientos de familiares, amigos, hosteleros, empresarios, políticos, profesionales vinculados al mundo de la cultura y el arte dieron ayer el último adiós a Carlos Asorey. Multitud de personas de diferentes ámbitos se reunieron en la iglesia de San Juan de Recesende, en Teo, para despedirse del alma mater del jazz club Dado Dadá. El empresario fallecía el martes en Santiago, a los 49 años, tras padecer una larga enfermedad. La muerte de Carlos Asorey, persona muy apreciada en el seno de la sociedad compostelana, ha causado un hondo pesar en la capital gallega.
El club Dado Dadá inició su singladura cultural hace algo más de 25 años en un bajo de la calle Alfredo Brañas 19 que hoy es punto de encuentro de la intelectualidad gallega, melómanos y, sobre todo, aficionados al jazz. Su local ha abanderado el mecenazgo de todo aquel que pretende encontrar un hueco tanto en el panorama teatral como en la música. El espacio, que surgió en el contexto de una democracia recién nacida y la incipiente revolución de la movida, esconde una auténtica factoría de artistas. Detrás de esta inigualable labor en pro de la música se encontraba el empeño de Carlos Asorey y su esposa, Carmen Eixo. El fallecido deja también dos hijos en edad escolar. Su trabajo y defensa de la cultura les mereció un reconocimiento por parte de este diario, ya que el Grupo Correo Gallego les nombraba Gallegos del Mes en mayo de 2005.
Por el escenario del jazz club Dado Dadá han pasado, entre otros, Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, Moncho Alpuente, Ismael Serrano, Amaral, Iturralde, Antonio Serrano y Ubaldo Martínez. El local también ha editado un disco, Etnofonías, peregrinaje musical a Compostela.
