Viernes 09.01.2009
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| Marc Jackson saluda a sus compañeros, que portaron una pancarta FOTO: FERNANDO BLANCO |
Los aplausos de ayer retumbarán en la memoria de Marc Jackson para siempre. Una ovación que le dedicó una afición respetuosa con un hombre que ha sido una estrella en la NBA y que vino a morir a Santiago. Y sus últimos coletazos los dará en Fuenlabrada, con su última camiseta, la del Obradoiro. "Is time, is time", repitió ayer en rueda de prensa. "Es la hora".
"Es un momento muy difícil para mí, pero pienso que no estoy capacitado ni a nivel físico ni a nivel mental para ayudar al equipo, me siento frustrado en muchas ocasiones por no estar tan bien como me gustaría", explicaba ayer Jackson, en una rueda de prensa que también le despidió con aplausos.
Jackson, poco a poco, se fue emocionando. Se le notaba en un rostro marcado por la emoción. Sus palabras salían con fluidez, pero su corazón latía, a buen seguro, a cien por hora, mientras seguía argumentado su retiro. "Santiago siempre será mi segunda casa; amo el baloncesto, amo a toda la gente de aquí, ha sido una decisión muy difícil tomada siempre con la complicidad de mi familia", explicó, y advirtió. "Para mí lo más importante es mi familia y cuidar mi salud para ver crecer a mis hijos y por eso ha llegado la hora de tomar esta decisión", comentó el pívot del Obradoiro.
A la pregunta de que se va siendo ayer el máximo anotador y el segundo jugador más valorado, respondió: "Mi cuerpo no se recupera y no me encuentro bien; cuando entreno mañana y tarde y luego quiero jugar con mis hijos no puedo hacerlo; y ahora ha llegado el momento de dedicarle tiempo a mi familia y esta es la cuestión", declaró.
"He jugado en muchos sitios, en Grecia, en Rusia, en España e incluso en la NBA y esta es una de las mejores aficiones de Europa, e incluso del mundo y después de esta lucha de veinte años tienen que seguir apoyando al equipo para que se salve", declaró, y agradeció a la afición del Obradoiro su ovación.
"Ahora quiero ser un gran padre, tengo una gran esposa, y quiero seguir vinculado al baloncesto de alguna manera... y quiero ser cowboy (entre risas) y a descansar", comentó el pívot americano del Obradoiro. Jackson se va después de ocho años en la NBA y de haber pasado por equipos tan importantes en Europa como el Olympiakos griego. Todo un caballero.
