Viernes 25.05.2012
| Actualizado 19.53
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Entre los cuerpos de seguridad municipales que preparan un dispositivo especial para el día de la carrera pedestre compostelana destacan los bomberos. En el parque santiagués saben que la mañana del último domingo de octubre es especial. El trabajo, de haberlo, se puede complicar en cualquier momento.
Los bomberos compostelanos tienen que estar alerta por los cortes de tráfico, aunque no supone mucha alteración del servicio. Son cerca de tres horas en las que el temor se centra, sobre todo, en la zona monumental por sus características especiales ya que a la estrechez de sus calles se suma la aglomeración de gente que sale de casa para animar a los corredores, lo que podría dificultar el trabajo.
De todas formas, los bomberos ya buscan alternativas desde días antes además de contar con la colaboración total de la Policía Local, que en caso de necesidad les ayudaría a llegar al sitio en que fuera necesaria su presencia. La ubicación del parque compostelano en el entorno de la estación de autobuses también supone una ventaja ya que facilita la incorporación a la autopista o al centro de la ciudad en un tiempo relativamente corto.
Los bomberos realizan numerosos servicios, pero a los que más temen son a los incendios. Este tipo de siniestro no les asusta por su aparatosidad o por la amenaza que pueda suponer la reacción de pánico de las personas ante un suceso tan llamativo sino por el hecho de que si se producen en un sótano o en un garaje el humo se eleva por el hueco de la escalera y, sobre todo en los edificios más antiguos, dificultan la ventilación.
Pero lejos del trabajo o de las posibles incidencias que en el parque santiagués se puedan encontrar ese día, los bomberos siempre se volcaron con la carrera. Llegaron a correr en una edición 14 de los 68 miembros de la plantilla. Y los que no participan están pendientes de los atletas para animarlos a su paso por las inmediaciones del parque.
Y es que los bomberos compostelanos, por afición y por las características de su trabajo, practican numerosas variedades deportivas que van desde el duatlón o triatlón al ciclismo, sin olvidarse de las competiciones específicas que se organizan entre los miembros del cuerpo.
Para los bomberos, el último domingo de octubre es pues un día normal, en el que tienen todo preparado para resolver su trabajo con la profesionalidad que acostumbran demostrar.
