Viernes 25.05.2012
| Actualizado 19.53
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Uno de los colectivos más importantes de cuantos colaboran con la organización de la carrera pedestre compostelana es la Cruz Roja. El coordinador del departamento de Socorros y Emergencias en Santiago, Roberto Porto, vive la prueba desde hace quince años y ve un cambio sustancial porque ahora "la gente está más concienciada, mejor preparada, sobre todo los que padecen asma o tienen diebetes, que llevan encima las dosis que necesitan. Cada año prestamos menos atención pese a que la afluencia de la gente aumenta. Es un buen síntoma". La Cruz Roja despliega un buen número de efectivos pero este año serán menos porque el rali de Noia y una prueba ciclista en A Coruña reducen el número de voluntarios de esas zonas. Aún así, habrá 30 personas y dos ambulancias al servicio de la carrera. Y es que no son buenos tiempos para el voluntariado. Roberto Porto indica que "no es como antes, en donde casi todos éramos estudiantes. Ahora los voluntarios son gente que trabaja y debe de compaginar sus horarios. Sin embargo, a nivel de enfermería cada vez somos más, lo que es bueno".
Una carrera como la compostelana requiere de un fuerte dispositivo. La Cruz Roja, que solo despliega tantos efectivos en las fiestas del Apóstol y la Ascensión, colocará varios efectivos en la plaza de Galicia, Galeras y en la cima de Vite, que se suman al hospital de campaña de la Praza do Obradoiro.
Las dolencias más habituales son contracturas y lipotimias leves, sobre todo cuando luce el sol, aunque este año se esperan menos incidencias al recortar en dos kilómetros la carrera de los niños. Sin embargo, Roberto Porto recomienda a los padres que "aposten a un familiar a mitad de recorrido para comprobar que el niño se encuentra bien".
Ninguno de los voluntarios de la Cruz Roja quieren perderse la carrera. Saben que es uno de los momentos importantes del año. A las siete de la mañana ya llegan algunos de ellos a la Praza do Obradoiro y a partir de las nueve se reparten por el recorrido con especial cuidado en la mitad del trayecto y en la cuesta de Vite, que son los puntos más conflictivos, al contrario que la zona monumental, en la que nunca se prestó atención a nadie excepto algunos casos en O Toural por resbalones en un día de lluvia.
La Cruz Roja no falla a su cita. Acude a trabajar con la misma ilusión que lo hacen los atletas que van a correr.
