Viernes 25.05.2012
| Actualizado 19.53
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Si bien es verdad que el atletismo es un deporte individual, donde cada cual mide sus fuerzas frente al imparable minutero, la sensación de grupo se extiende como la pólvora cuando dentro de una misma empresa, en este caso el Grupo Correo Gallego, más de una decena de trabajadores (entre ellos el que escribe, Pablo Yáñez) participarán en la Carreira Pedestre Popular Camiño de Santiago, que organiza esta casa. Está mítica y treintañera prueba popular ocupa un lugar en el tiempo de ocio de todos nosotros. Cada uno cuenta su experiencia de entrenamientos y objetivos. Algunos, como Manolo, llevan preparando esta cita, a conciencia, desde el verano. Otros, como Ricard, se pusieron en marcha, pero a mitad de preparación prefirió tomarse la Pedestre de una manera más relajada. Otros buscan el único objetivo de acabar pero sin haber dado una carrera de más de veinte minutos en el último año. Algunos, como es mi caso, solo buscan la recompensa de los aplausos cuando se entra en la zona vieja de está bella y milenaria ciudad. Esos gritos de aliento te conducen, tengas o no fuerzas, a una meta por donde cruzas con la satisfacción de concluir, y van ... (x años en cada caso) la más emblemática de las pruebas populares que se disputan en Galicia.
Dentro de esta familia, que forma el Grupo Correo Gallego, también hay piques. No piensen ustedes que no. Los más van por divertirse y acabar. Otros por competir. Y por ello, son muchos los comentarios que hay dentro de la redacción sobre quién será este año el mejor de la empresa. Incluso hay apuestas. Pero siempre con una sonrisa en el rostro.
Dentro de este grupo de atletas amateur, que formamos la expedición de esta casa en nuestra carrera, también actuamos, por lo menos es mi caso, como examinadores del trabajo de los organizadores. Si bien es una prueba donde pocas cosas se pueden cambiar, porque se hace casi todo bien, sí hemos asistido a ciertas modificaciones que, en muchos casos, son consecuencia de las explicaciones y comentarios de los propios atletas, entre los que estamos los del Grupo Correo Gallego. Nosotros debemos ser los más críticos al sentir como nuestra esta prueba. Por ello, me alegro de que se haya pasado de los 9.000 a los 7.000 metros en la prueba de los niños, por poner un ejemplo. Y sin duda, la parte más excitante de la competición no está en el asfalto, sino en las aceras. Allí, donde se congrega el público, es donde reside el alma de la competición. Sin ellos, cada competidor vería rebajado su tiempo en varios minutos. Su impulso es fundamental. Y que alegría da ver a compañeros de trabajo animándote por las distintas calles de Compostela.
Aquí no hay ganadores ni perdedores. Suena a tópico, pero con solo disputar la prueba ya es un éxito, hagas cuarenta minutos o una hora y media. Sólo por escuchar el sonido de los aplausos y las palabras de ánimo del público merece la pena hacer la Carreira Pedestre Popular Camiño de Santiago. El deporte une. Es sano y te da salud. Qué más se le puede pedir a una mañana de domingo.
