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A ‘caldeira’ de Sar: un ejemplo de deportividad

La grada se puso en pie el sábado para recibir al campeón Unicaja, en el retorno de Waczynski y tras el gesto de Omic

Omic, dcha., mientras atienden a McConnell.  - FOTO: Arxina
Omic, dcha., mientras atienden a McConnell. - FOTO: Arxina

CRISTINA GUILLÉN SANTIAGO  | 11.04.2017 
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El sábado el obradoirismo no vio ganar a su equipo... pero aplaudió como siempre.

Después de tres victorias consecutivas en casa la afición aguardaba ilusionada otra muesca en su expediente de matagigantes, y por eso en la encuesta imaginaria sobre el nivel de optimismo antes de que sonase el bocinazo inicial, los que apuntaban al triunfo ante el Unicaja eran mayoría.

Y arrancó el duelo con vítores. La afición de Sar no sólo se ha encumbrado como la mejor de la ACB por su apoyo incondicional hacia su equipo, sino por sus muestras de señorío con rivales y exjugadores, de ahí que se pusiese en pie tanto con el pasillo con el que el plantel del Rio NaturaMonbus recibió al flamante campeón de la Eurocup como a la hora de acoger al que fue el líder anotador en las dos últimas campañas, Adam Waczynski, en su retorno a Santiago.

En los siguientes 38 minutos su atención se centró en su equipo, a quien alentó cuando se vio contra las cuerdas, por quien protestó a los colegiados cuando se hizo evidente el doble rasero a la hora de medir la dureza en defensa, y a quien felicitó con sus reacciones... hasta que de nuevo dejó a un lado los colores para dar gracias por uno de esos gestos que hacen del baloncesto un deporte especial.

Faltaba 1:20 y con el marcador en un ajustado 68-73 Mickey McConnell choca con la cadera de Yusta y cae fulminado al suelo. Alen Omic resbala con el base y es el primero en darse cuenta de la acción y avisar a los médicos entre el silencio sepulcral de un pabellón angustiado por las consecuencias. El pívot esloveno no se despega del americano mientras le colocan nueve grapas en la brecha de la cabeza y luego lo acompaña al banquillo al tiempo que pedía perdón a la grada po no haber podido esquivarlo. De nuevo Sar se pone en pie para aplaudir al rival pese al momento crucial del choque.

El gesto de compañerismo, de deportividad del pívot del Unicaja es de esas imágenes para enseñar en los colegios y la afición del Obra supo reconocerlo, una vez más. A nadie se le escapaba la acción de un jugador que había sido expulsado en la propia final europea por otro gesto desinteresado, al tratar de impedir una pelea, y al que tampoco le habían dolido prendas minutos antes al reconocer como suyo un fuera de banda. “Alen es un gigante con corazón de niño pequeño”, confesaba su técnico Joan Plaza después: “Es muy buena persona”.