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Técnico de la SD Compostela

Jesús Baleato: “En enero sabía que seríamos campeones”

El entrenador, que devolvió a la SD a la Segunda B, lo recogió en la Preferente y confía en una plantilla joven, pero con mucho futuro // “El techo de este equipo aún está por delinear”

JOSÉ LUIS IGLESIAS • SANTIAGO  | 15.06.2009 
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El técnico del Compostela, Chus Baleato, en una imagen repetida en los últimos treinta años, con el banquillo del equipo a sus espaldas

El ascenso de la SD Compostela tiene nombres propios. Jesús Baleato es uno, sino el más importante, sí el que abanderó el regreso del club santiagués a la división de bronce. El técnico de Bembibre, que en dos temporadas ha colocado al equipo en Segunda B con dos ascensos consecutivos, siempre tuvo muy claro que esta SD Compostela "era un desafío o un reto diferente" y por ello se puso manos a la obra.

_ Con el paso del tiempo ¿valoras más lo conseguido?

_ No sé si me corresponde a mí valorarlo. Lo que sí puedo decir es mi grado de satisfacción y en ese sentido puedo decir que estoy muy contento. Además, fue de los años en que, tanto yo como mis compañeros de equipo técnico, trabajamos más.

_ ¿Cómo es eso de trabajar más?

_ En el primer nos dedicamos a entrenar jugadores, más que al equipo y este año nos centramos más en el trabajo del equipo y con la progresión de los chavales nuevos fue una gran etapa. Da gusto ver jugadores como Jimmy, Catú, Toño o mismo Cholo que progresaron de una forma impresionante.

_ ¿Cuáles fueron los principales obstáculos que hubo que salvar en estas dos temporadas?

_ El principal fue en el primer año, la inestabilidad de la plantilla. En el segundo año, la diferencia de concepción en la forma de interpretar el fútbol en muchos jugadores y unificar un poco la idea del juego fue lo que más nos costó; pero eso me costó a mí y la titularidad a varios jugadores.

_ Pero al final lo entendieron todos o casi todos, ¿no?

_ Sí. Estuve revisando un poco en las notas el tiempo de participación y todo eso. La verdad es que está muy equilibrado en el número de participaciones en los partidos. No en el número de minutos, porque es obvio, pero en cuanto a número de presencias en los partidos, todo el mundo tuvo protagonismo en la SD.

_ Al principio el equipo no tenía presiones, pero ¿las tuvo en algún momento del campeonato?

_ La presión apareció cuando el equipo se colocó de primero. Yo hablaba en el vestuario con los jugadores que de principio no le podía plantear un objetivo porque no tenía datos suficientes, me faltaba por conocer bien a los propios jugadores y tampoco conocía a los rivales con los que nos enfrentábamos. Ahora bien, cuando llevábamos doce partidos, sí cambió la situación.

_ ¿Y en qué varió?

_ Con los datos que tenía les plantee que nos podíamos meternos arriba. Y una vez que logramos la primera plaza faltaba un poquito de madurez mental. La madurez psicológica de la plantilla para soportar ser primero porque nosotros notábamos que contra el Compos, los rivales era mucho lo que se esforzaban y también teníamos que jugar con eso, lo que suponía estar bien físicamente, tácticamente y, sobretodo, de cabeza para aguantar y saber jugar esos minutos de presión en unos partidos inciertos.

_ ¿Al final lo conseguisteis?

_ Poco a poco el equipo fue respondiendo a estas expectativas. Es más, después de enero ya no tenía ninguna duda de que el equipo iba a quedar primero y que se podía plantear el paso que nos pedía el presidente a través de la prensa y que no era otra cosa que ascender.

_ ¿Cuál fue tu primer pensamiento en Monzón tras pitar el árbitro el final del partido?

_ Primero para mi compañero Varela, quien tiene muchísimo que ver en este éxito. Después, yo que sé. Te pasan tantas imágenes por la mente y agradecimientos a tanta gente por su colaboración. Por un lado a mi familia, a mí mujer y a mi hija que estaban allí pues fueron a todos los partidos, y así, sucesivamente, a todos; pasando por los jugadores por su dedicación; a esta afición magnífica que tiene el Compos, a los medios e, incluso, me acordé de los rivales que nos pusieron en aprietos y nos obligaron a espabilar.

_ ¿Pasó por tu cabeza a lo largo de la temporada plantar al final?

_ Siempre pasa porque tengo otra profesión, otros quehaceres y ya tengo ganas de tener algo de tiempo libre. Tan ocupado estoy que ni me dejaron libre el día de las elecciones y me mandaron a una mesa electoral. Debieron pensar que estoy tan acostumbrado a trabajar los domingos que uno más no me importaría.

_ Lo cierto es que continuarás en el banquillo de la SD ¿por qué?

_ Estaré un año más para saber qué podemos hacer. Además, al estar el equipo aquí, en Santiago, es cómodo y si tenemos la fortuna de que confeccionen un grupo de Segunda B con equipos próximos también es interesante estar en la SD.

_ ¿Cuáles fueron para tí los tres momentos decisivos en la temporada?

_ Uno fue el partido del Lalín en su campo y otro, que sí recuerdo era muy importante, sobretodo para el cuerpo técnico, fue en el partido de A Illa, después de lo extradeportivo que se montó tras la eliminatoria de la Copa de Galicia. Se dio la casualidad que los dos coincidieron en Lalín.

_ ¿Pensaste alguna vez que pasaría si el equipo no hubiera ascendido?

_ No. Yo tenía confianza. La verdad es que no reflexionamos nunca en ese sentido. De hecho nos planteamos, como objetivo, coger las vacaciones el 31 de mayo, porque sabía que el equipo tenía fuerza y entrenamientos suficientes para que saliera a la primera. Y es que un mes más de trabajo hubiera sido muy duro para los jugadores, por eso les pedí concentración y esfuerzo para solventarlo en la primera oportunidad que tuvimos.

_ ¿La afición del Compos te tiene un cariño especial?

_ Es de agradecer. Me acuerdo que cuando me hice cargo del equipo me reuní con las peñas para ver un poco cuál era su sentimiento y las posibilidades de apoyo y la respuesta fue extraordinaria. En ese sentido, nunca le estaré agradecido del todo.

Trayectoria

Jesús Isolino Negreira Baleato, ‘Chus Baleato’ (Bembibre, 18/01/1954) es todo un veterano de los banquillos gallegos. Puede presumir de haber estado en lo más alto y nunca perdió los anillos por empezar desde abajo. Al retirarse del fútbol dio sus primeros como técnico en el equipo de su pueblo, el Dubra. La SD Compostela, y más en concreto el filial Compostela Atlético y los juveniles fueron su siguiente misión. Flavia (en Tercera División), Puebla (Preferente), Céltiga (3ª) ampliaron el palmares de un entrenador ya consumado. De todos modos, inició una nueva etapa en la que tomaba los clubes en Preferente y los subía a la Tercera. Ordenes y Cerceda dan fe de esa experiencia tan gratificante. Carballo, con su Bergantiños en la Tercera, Lalín (en 2ª B), Pontevedra (2ª B) y A Estrada, con el equipo en la 3ª, fueron las siguientes poblaciones en acoger a un Baleato con experiencia y dotes para el banquillo. De todos modos, Chus optó por integrarse en el Compos en una faceta que tampoco le es nada desconocida, la de recuperador de lesionados. Tras ella volvió a los banquillos y Santa Comba y Compostela son sus últimas y felices aventuras.