Viernes 25.05.2012
| Actualizado 21.05
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Real Madrid: Iker Casillas; Sergio Ramos, Garay, Albiol, Arbeloa (Mahamadou Diarra, m.84); 'Lass', Granero (Van der Vaart, m.61), Guti; Kaká; Cristiano Ronaldo e Higuaín.
Lyon: Lloris; Réveillère, Cris, Boumsong (Kallstrom, m.46), Cissokho; Toulalan, Makoun (Gonalons, m.46), Pjanic (Ederson, m.84); Govou, 'Chelo' Delgado y Lisandro.
Goles: 1-0, m.5: Cristiano Ronaldo. 1-1, Árbitro: Nicola Rizzoli (ITA). Amonestó a Granero (38) y Van der Vaart (88) por el Real Madrid, y a Delgado (67) por el Lyon.
Campo: Estadio Santiago Bernabéu, 80.000 espectadores.
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| El rostro de Cristiano Ronaldo es fiel expresión del estado de ánimo de los madridistas anoche |
El Olympique de Lyon asestó el castigo más duro al Real Madrid, apearlo por sexta temporada consecutiva de la Liga de Campeones en octavos de final (1-1), en un año especialmente doloroso por los 250 millones de euros invertidos por Florentino Pérez en un proyecto que tenía la final del Bernabéu como gran reto. Pellegrini está sentenciado.
Alineó Pellegrini el once que todo madridista deseaba y apostó por la versión más ofensiva de un equipo anclado a Guti. Con movimientos de todos los jugadores de ataque por delante suyo, su imaginación en el pase guió al Madrid en una inmejorable primera parte. Pero el equipo aguantó lo que permitió su físico.
Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un presentimiento, "volveremos", se encadenó con un inicio arrollador. Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el equipo blanco.
Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño que se topó con Lloris en su rápida salida. A la heroica, sin un segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Desde el lugar donde habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las piernas del meta francés.
En cinco minutos el Madrid había enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus oleadas ofensivas.
La velocidad de Govou y Chelo Delgado a la contra eran el peligro del Lyon. El despliegue ofensivo de Ramos y Arbeloa aumentaban el riesgo. Debían multiplicarse. Un error en la construcción podía costar caro aunque no chutaron a la puerta de Iker en el primer acto.
El secreto del éxito madridista era su movilidad ofensiva. Los desmarques de Kaká, Cristiano e Higuaín encontraban premio. Abrían el campo y aunque dos centros medidos de Granero no encontraron rematador, las ocasiones no tardaron en reaparecer. Desea una noche europea mágica Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante Lloris. Le regateó y con todo a su favor perdonó lo imperdonable. Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del argentino acabó en petición de penalti tras un pase picado de Guti. Y el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche.
Desenchufado
Arrancó la segunda mitad y el Real Madrid se desenchufó. Como si le faltase energía entregó el dominio al Lyon que demostró que la ida no fue un espejismo. La entrada de Kallstrom y Gonalons cambiaron su imagen. El último remató alto un centro de Delgado. No despertaba el Real Madrid. El juego se endureció y cayó en la presión francesa. A los 52 minutos Govou chutaba desviado con todo a placer. Casillas comenzaba a intervenir. Mala señal. Temía lo peor. Salvó un disparo de Lisandro cuando sobrevolaban el Bernabéu los fantasmas de un pasado reciente.
Perdía fuelle Guti y el Real Madrid se ahogaba. Pendía del desequilibrio de Cristiano, cada minuto más desesperado por no encontrar premio a su buen partido. Lideró una contra a los 56 minutos, que Kaká culminó chutando fuera. Segundos de reacción en los que perdonó Granero tras pase de Ramos. La realidad era diferente. El dominio territorial era del Lyon. Casillas volvió a intervenir a una falta de Pjanic y nada pudo hacer cuando el bosnio le fusiló, culminando una jugada de equipo a quince minutos del final. Enmudeció el Bernabéu. La maldición se ampliaba. De nada sirvieron los intentos a la desesperada de Cristiano.
