Viernes 25.05.2012
| Actualizado 21.05
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Es posible, para que negarlo. Si el Deportivo, jugando a ráfagas y con una multitud de lesiones en su plantilla, se mantiene en plaza de acceso al segundo torneo europeo, hay que ser optimistas y observar que con una pizca de suerte, en el tercio final de la competición, donde se decide todo, pueda alcanzar ese sueño de volver a las competiciones continentales que le aportaría, por una parte beneficios, por otra prestigio, y por una tercera la revalorización de sus futbolistas.
Ésto último es lo que más le preocupa al presidente Augusto César Lendoiro, quien tras negociar la continuidad del técnico Miguel Ángel Lotina, cuestión que se rubricará en un contrato cualquier día, ahora lo hace no con los hombres que finalizan su compromiso en la actual temporada sino también ampliar los que acaban en la siguiente, como son, entre otros, Aranzubia, Lopo, Juan Rodríguez, Antonio Tomás ó Riki, a los que se puede unir algún jugador más.
El equipo funciona como una familia, se adapta a la precariedad de una economía que poco a poco se está reflotando de forma milagrosa, y de ahí que, como años atrás decía el máximo mandatario, hay que aprovechar la ola a favor para sacar el mayor rendimiento a su fuerza.
Esta mañana, la plantilla retornará al trabajo diario. En principio está previsto que regrese Zé Castro, tras su estancia en su país para visitar a un médico de confianza, y en el trabajo diario tan sólo hay un objetivo, el de sacar tajada el próximo sábado, (22.00 horas, La Sexta) en el Sánchez Pizjuán, frente al Sevilla. Un rival, en teoría superior, ante el que no hay nada que perder y mucho que ganar. Una victoria blanquiazul supondría tener a favor la diferencia particular e incluso soñar muy alto.
. amartinez@elcorreogallego.es
