Viernes 25.05.2012
| Actualizado 22.59
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La tensión se toca en una jornada de ciclismo. A pesar de que sea amateur, los intereses por conseguir la victoria, para tener contentas a las firmas comerciales y, por supuesto, por el tema deportivo, hace que un suspiro, un pinchazo o un mal momento te condenen a la grupeta, a la última fila, al grupo de atrás.
Así lo vivimos, por dos veces, con Daniel Domínguez, del equipo asturiano Construcciones Paulino, que primero pedía agua, luego tuvo que cambiar la bicicleta, y todo entre aspavientos, quejas, gritos y gestos vehementes, de alguien que vive intensamente el ciclismo.
Y todo ello dentro del coche de Deportes Rodas (muchas gracias compañeros), una tienda de bicicletas de Vilagarcía, que hacía de coche neutro, es decir, ayudar a los ciclistas en el caso de que los coches de equipo no puedan pasar en ese momento. También le cambiaron una rueda a Aser Estévez, del Spol Caixanova, éste más tranquilo; es su carácter.
Y también impresionó un ciclista ruso de Lokomotiv: Valery Kaykov. Apunten este nombre. Saltó de pelotón cuando ya estaba formada la escapada y en veinte kilómetros cogió a los fugados. Toda una demostración de gran rodador. Su figura denota que puede tener un chasis de ciclista profesional, aunque ayer sólo hizo quinto en la línea de meta.
A pesar de no ser profesional, el Xacobeo Galicia estuvo muy bien representado en la Volta a Galicia con Álvaro Pino, Jesús Blanco Villar, José Ángel Vidal -directores deportivos- y Pedro Alfaro -gerente de la Fundación Ciclismo Galego-.
