Domingo 21.03.2010
| Actualizado 16.33
Hemeroteca web
|
RSS
A tan sólo cuatro kilómetros de Santiago, en Bando, en el mismo Camino Francés, se encuentra el club de hípica La Lagunita, que lleva funcionando desde hace un año y medio, y está especialmente pensado para los más jóvenes, ya que el objetivo prioritario de este club es fomentar el deporte base de la hípica con el fin de conseguir una consolidada formación de los futuros jinetes y amazonas.
El pasado fin de semana, La Lagunita celebró su primer concurso hípico, que quería mostrar a los niños el funcionamiento de las competiciones, como una actividad más del plan de aprendizaje, y donde la nota predominante fue la agradable jornada de la que disfrutaron los niños, y en la que "todos fueron los ganadores", como explica Requia Jaber, directora del club.
La Lagunita es además un centro ecuestre innovador, diferente, que cuenta con caballos y monitores especializados en el trabajo y enseñanza de aquellos niños que necesiten una monta y un caballo especial, y para ello se valen de la hipoterapia, una especialidad que comenzó por los años 50, en Noruega, para tratar los problemas relacionados con la poliomelitis, difundiéndose, posteriormente, al resto de los países europeos. Con el tiempo, y tras diferentes estudios, comenzó a aplicarse en otro gran número de enfermedades como parálisis cerebral, traumatismos encefálicos, enfermedades vasculares, atrofias musculares, pacientes hemipléjicos o bien trastornos mentales o emocionales como pueden ser el autismo o el síndrome de Down.
Iniciación, salto y doma
En La Lagunita, además de hacer uso de la hipoterapia, se imparten clases de iniciación a la hípica en donde los niños aprenden todo lo relacionado con el mundo del caballo, desde su limpieza, alimentación, mantenimiento y, cómo no, a montar correctamente. Además, se enseña a saltar, unas clases especiales que se ofrecen a aquellos que tienen cierto dominio, y que luego participan en concursos.
Por último, La Lagunita también imparte, entre sus alumnos, cursos de doma doméstica, para aquellos niños más pacientes, ya que es beneficioso para la salud, porque está demostrado que el contacto con los caballos mejora la autoestima y disminuye la agresividad.