Viernes 25.05.2012
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| Un pescador en el embalse de San Cosmade de Ordes en 2009 FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ |
Este domingo comienza la temporada de pesca en Galicia, marcada como es habitual por las fechas hábiles para la pesca de la trucha: del 21 de marzo al 15 de agosto con carácter general; para las otras especies fluviales emblemáticas como el salmón y reo se aplaza la apertura hasta el 1 de mayo. Sin novedades y en la misma línea restrictiva de años anteriores para los pescadores, cercados por una normativa extensa -veintiséis páginas de DOG- con todo tipo de prohibiciones y limitaciones sin resultados que justifiquen tanto rollo. Hace apenas seis años en algunos cotos de la comarca compostelana se barajaban capturas de truchas entorno a veinte mil ejemplares por temporada, actualmente los expertos bajan esta cifra por lo menos un setenta por ciento. Los registros oficiales de salmones pescados sufren también una caída similar y el reo es el menos perjudicado en las estadísticas.
De las muchas excepciones del reglamento, destacar que en las masas de agua salmoneras y cabeceras de ríos de alta montaña la temporada se retrasa hasta el 1 de mayo y en los cotos de pesca intensiva y sin muerte se amplia la campaña hasta el 30 de septiembre. En lo referente a la talla reglamentaría para poder meter las truchas al cesto oscilan entre los 17 y los 25 centímetros, dependiendo de la masa de agua. En cuanto a los cupos máximos de capturas son asimismo variables y están normalmente relacionadas con la medida, así para las inferiores el tope son diez peces, si es 21 cm el cupo es de ocho y para las tallas mayores serían cinco piezas. El horario de pesca legal es el comprendido entre una hora antes de la salida del sol y una hora después de la puesta. Y está prohibido pescar los lunes (en los cotos también serán inhábiles los jueves), excepto cuando coincidan en festivo.
El salmón, mínimo 40 cm
El periodo hábil para la pesca de salmón va desde el 1 de mayo hasta el 15 de julio, aunque permanecerán abiertos hasta mediados de agosto algunos tramos de pesca sin muerte. La longitud mínima estipulada es 40 centímetros y se establece un tope de capturas de un ejemplar por día. Los cebos autorizados serán: la mosca artificial, cucharilla, peces artificiales o semejantes, la miñoca y la quisquilla. El rey de los ríos para no ser menos también se apunta a la crisis y aquí los datos son muy elocuentes. En la pasada temporada se pescaron 74 salmones en Galicia (115 ejemplares menos que en el año 2008); lejos estamos de la época dorada de los años 80, con registros de hasta dos mil capturas. En el Ulla, que hace tan solo dos años se tenía que anticipar el cierre por alcanzar el cupo de 50, la pasada campaña se pescaron solo treinta. Para este ejercicio se señala que al coger cuarenta salmones se daría por finalizada la temporada en el coto de Ximonde, permaneciendo abiertos los tramos de Couso y Sinde hasta completar diez más para alcanzar el cupo dispuesto.
Captura de reos el 1 de mayo
Por lo que respecta al reo, la temporada comienza el 1 de mayo y finaliza el 15 de agosto, con algunas excepciones de cotos que retrasan el cierre hasta el 30 de septiembre. La talla mínima será de treinta centímetros y una cuota diaria de cinco ejemplares. Al igual que para la trucha están permitidos todos los cebos naturales, menos el pez vivo o muerto y sus huevas, y los cebos artificiales: mosca, risco, peces artificiales y cucharilla.
No obstante, para este último engaño giratorio se limita su tamaño máximo a 6,5 centímetros y también deberá utilizarse monofilamento de un diámetro no superior a 0,20 mm en las aguas denominas como salmoneras. Los datos para esta especie son más estables y se mantienen las capturas en torno a los 1.500 peces por temporada, aunque los aficionados se quejan que el tamaño de los ejemplares guiados es cada año menor.
¡Qué no mareen la perdiz!
Como si se tratara de la historia de la conquista del espacio, podríamos empezar diciendo: Xunta, tenemos un problema. Y el caso es que comienza la temporada y las truchas están en las piscifactorías, en los ríos tenemos mucha agua, con una calidad más que preocupante por la contaminación y muy pocos salmónidos. Al tiempo, setenta mil pescadores dispuestos a patear ríos y embalses ilusionados con una picada de verdad, no la de una pintona tupamara engordada con pienso y soltada a última hora para lograr un llamativo titular de prensa que maquille todo el dinero recaudado por tasas y otros documentos administrativos obligatorios para pescar.
Las licencias van a menos, como es normal ante este panorama, y lo peor es que los aficionados ni siquiera se asustan de una normativa tan estricta, con reducciones de capturas y cebos, tallas mínimas altísimas, menos días de pesca y, en definitiva, ser ellos los que paguen el pato.
Varios temas pendientes
En la temporada anterior se hacía un llamamiento a los nuevos inquilinos de la Xunta para que retomaran todos los temas pendientes y hasta el momento lo que tenemos es otra generación ni-ni (ni están ni se les espera); mientras tanto a legislar contra los pescadores, lo sencillo, como si ésta fuera la única fórmula para poner freno a la decadencia que afecta a esta milenaria actividad humana.
Depuradoras que no funcionan, polígonos industriales sin capacidad para el tratamiento de aguas residuales, concesiones hidroeléctricas que hacen lo que les da la gana o las famosas escalas salmoneras que se iban a construir, son ejemplos claros de asuntos pendientes de resolver. Sin olvidarse también de la gestión del centro de precintaje del coto de Ximonde; la nefasta historia del salmón perseguido por los guardias hasta un restaurante de la zona, procedente del mismísimo capturadero dejó al descubierto el descontrol existente en este punto del río Ulla (a saber cuántos salmones, reos, truchas, lampreas, anguilas y demás especies piscícolas sufrieron el mismo destino). Tampoco se entiende que en cotos intensivos la trucha común tenga una medida reglamentaria inferior al criterio general de la norma y parece contradictorio también que se puedan "matar" pintonas autóctonas hasta el 30 de septiembre en estos mismos tramos.
Objetivo: recuperar la riqueza
Lo cierto es que Galicia está dejada a la mano de Dios -que por desgracia ahora es insuficiente- con la contaminación haciendo estragos y que incluso hasta resultan cotidiano las imágenes en los medios de comunicación con los truchicidios, provocados por estos envenenamientos masivos. En ese momento, todas las limitaciones juntas que afectan a los de la caña se vienen al traste ante los miles de ejemplares muertos en pocos minutos por un vertido o por los efectos del agua desembalsada prácticamente a cero de forma irresponsable. Aquí es donde se deberían ver respuestas contundentes que nos lleven a la senda de recuperar la riqueza que nos rodea; todo lo demás es marear la perdiz.
