Martes 17.06.2008
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Frente a una primera década del siglo en la que se vivió una cierta bonanza, la bola de cristal de los empresarios metalúrgicos gallegos pinta de color negro. Como el futuro que prevén para 2010 y 2011, que ya anticipan especialmente complicado en el naval, porque este año España sólo ha firmado once contratos, de los que cinco serán para astilleros de Galicia, y por tanto no se empezarán construir hasta dentro de dos años como mínimo.
En un escenario donde la automoción repetirá la producción de 2009, y se espera que todas las empresas relacionadas con la construcción comiencen tímidamente a levantar cabeza a final de año, el naval afronta un 2010 marcado por la previsión internacional de no firmar nuevas contrataciones.
El anticipo fue realizado ayer en Vigo por los responsables de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Galicia, Asime, Javier Martínez y Enrique Mallón, quienes sin andar por las ramas anticiparon que el panorama del año que está a punto de comenzar "es malo". Explicaron que entre febrero y marzo comenzará a decrecer el trabajo y que en el primer semestre empresas auxiliares especializadas comenzarán a quedarse sin trabajo. Insisten en que en 2010 "la caída de producción en los astilleros va a ser muy dura".
Ante esta situación, los empresarios apuestan para el naval por la misma solución que se dio en 2008 a la drástica caída de la producción del automóvil, y afrontar los expedientes de regulación con ayudas a cargo de formación a la espera de que la situación mejore.
Enrique Mallón reconoció las dificultades de las empresas gallegas del Consorcio Aeronáutico para conseguir encargos significativos. Señala que, aunque las empresas gallegas trabajan con proveedores de primer nivel, hasta ahora sólo se ha conseguido entrar en el panel de proveedores con. "Es complicado entrar en la actividad aunque se intenta conseguir las certificaciones de las empresas".
Los datos de Asime indican que el sector ha empleado en 2009 a un total de 68.500 personas frente a las 74.825 de 2008, con los descensos más significativos en las provincias de Ourense y A Coruña..
