Martes 17.06.2008
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Borobio destacó que la construcción, como tecnología, no ha evolucionado a la velocidad de otras tecnologías ni está al alcance de los ciudadanos a la misma velocidad, dijo en referencia a la domótica o al sector del automóvil. “Independiente del marco jurídico” que se reclamaba en la primera mesa redonda de este foro, Borobio recordó que “antes que la normativa debemos tener en cuenta el paisaje, la ubicación de los edificios. Tenemos que reflexionar sobre cómo planificamos las ciudades”, añadió el director general, quien destacó que la Ley del Paisaje ya incorpora estos conceptos de sostenibilidad.
El arquitecto César Coll, miembro de la junta de gobierno del Colegio de Arquitectos de Galicia, lanzó una reflexión en el sentido de que, aunque tienen todas las competencias transferidas en materia de vivienda, no conoce ninguna comunidad autónoma “que haya promulgado leyes contra la especulación urbanística. Y éste es el primer criterio de sostenibilidad”, explicó Coll, quien añadió que las leyes deben tener también en cuenta “el cambio de modelo social” a la hora de su promulgación.
Elena González Sánchez, directora de Energylab, explicó que aplicando las nuevas tecnologías tanto en el diseño, como en la construcción y mantenimiento de los edificios se pueden conseguir ahorros importantes de energía que contribuyen a la sostenibilidad. En este sentido indicó que la Unión Europea está diseñando un programa dotado con 15.000 millones de euros hasta 2020 para poner en marcha programas de rehabilitación con criterios de eficiencia energética, “lo que da idea de la importancia que está alcanzando la sostenibilidad” en el sector, indicó.
“Las cosas están cambiando”, añadió la experta, quien indicó que la tendencia es conseguir edificios con “emisiones cero y tecnologías de ahorro de calefacción e iluminación”.
En este sentido, Anxo Mourelle, director general de Serumano, señaló que “hay interés por la arquitectura sostenible para reducir consumos, residuos y elementos tóxicos”. Aunque hay confusión de criterios, Mourelle señaló que la arquitectura sostenible “es aquella que aplica criterios de racionalidad a la arquitectura tradicional o clásica” para ahorrar energía. La construcción de un edificio sostenible “supone un sobrecoste de entre 13-18 euros por metro cuadrado, por lo que, teniendo en cuenta los ahorros de energía que supone, puede representar un sobreprecio de 2-3 años, aunque la amortización de la inversión sea superior”.
“Tenemos que decidir si queremos edificios sostenibles, al igual que decidimos si queremos coches híbridos”, concluyó Mourelle.
Rafael Docampo, que representó en la mesa redonda a la Asociación Provicnial de Empresarios de la Construcción de Pontevedra (APECPO), señaló que la “sostenibilidad es hacer el uso de los medios presentes, garantizándoselo a las generaciones futuras”. En este sentido, añadió que estos criterios deben aplicarse también a la hora de hacer planificación urbanística de las ciudades porque, ejemplificó, “una urbanización de casas unifamiliares, que no todos se pueden pagar, implica incrementara los gastos en transporte y en la distribución de servicios”.
Para Docampo, “reducir espacios”, en la construcción de viviendas teniendo en cuenta los modelos familiares actuales, “contribuye a la sostenibilidad”, al tiempo que dijo que los ciudadanos tenemos que preguntarnos si “estamos dispuestos a pagar más por viviendas sostenibles”
Rafael Docampo también pidió a la Administración que incremente las partidas de I+D+i dedicadas a la construcción, “no sólo incorporar nuevas tecnologías de otros sectores” para conseguir un abaratamiento de los costes e incrementar la especialización de los promotores para dedicarse a la rehabilitación de edificios siguiendo estos criterios de sostenibilidad. Porque Docampo recordó que hacer edificios sostenibles es “hacer edificios de mantenimiento más barato”, y puso como ejemplo la importancia de un buen aislamiento término para ahorrar en calefacción y refrigeración.
