EFE MADRID
La economía española creció el 3,7 por ciento en el tercer trimestre -tres décimas menos que en el segundo-, periodo en el que se siguió moderando la demanda interna y el sector exterior disminuyó su aportación negativa al crecimiento, según cálculos del Banco de España.
En su último boletín económico, el Banco de España señala que las perspectivas de crecimiento para España siguen siendo "favorables", aunque están sujetas a un "mayor grado de incertidumbre" por la crisis financiera, y en este contexto reclama al Gobierno que insista en las reformas estructurales y la estabilidad presupuestaria para mejorar la flexibilidad de la economía.
Del impacto final de la crisis depende el crecimiento real de la economía mundial y, en consecuencia, la necesaria mejora del sector exterior para que el crecimiento español sea más equilibrado, recuerda el Banco de España, que advierte de que si la inestabilidad financiera internacional se prolonga afectaría a los "planes de gasto" del sector privado.
El organismo supervisor subraya la "suave desaceleración" registrada en el tercer trimestre en la mayor parte de los indicadores, como la actividad de los sectores productivos -más pronunciada en la construcción y la energía- o la inversión, que no obstante sigue siendo fuerte, y también advierte de la moderación en el consumo de los hogares, que ante la crisis financiera y el endurecimiento del crédito son ahora más propensos al ahorro.
Al analizar la composición del crecimiento, el Banco de España considera que la demanda interna redujo en tres décimas su crecimiento en el tercer trimestre, hasta el 4,3 por ciento, debido sobre todo a la moderación del consumo privado y de la inversión en construcción y equipo.
Mientras, el sector exterior redujo en una décima, hasta los 0,8 puntos, su aportación negativa al crecimiento, gracias a la mejora de las exportaciones, que crecieron el 6 por ciento, sobre todo por la venta de bienes y servicios turísticos, mientras las importaciones aumentaron más del 7 por ciento favorecidas por el abaratamiento de los productos comprados con el euro apreciado.
En el tercer trimestre, el consumo final de los hogares españoles registró una "suave pérdida de vigor", y también cayó la confianza de los consumidores por la incertidumbre creada por las turbulencias financieras.
Pese a la reducción en la tasa de ahorro de los hogares -que fue del 10 por ciento de su renta disponible, según datos del INE- el Banco de España augura para los próximos meses una mayor disposición de los hogares a ahorrar en el futuro.
En este sentido, el organismo que preside Miguel Anel Fernández Ordóñez señala que "es de prever" que una menor revalorización de la riqueza financiera e inmobiliaria de los hogares, junto con el endurecimiento del crédito, se traduzcan en una "reducción de la propensión al consumo" y una "mayor estabilidad de la tasa de ahorro".
En cuanto a la inversión, en el tercer trimestre ha rebajado su "fuerte" avance, con un aumento estimado del 6 por ciento, debido a la desaceleración de la inversión en construcción y de la destinada a bienes de equipo, que en cualquier caso sigue creciendo a niveles muy elevados, del 10 por ciento, y se mantiene como el componente más dinámico del crecimiento.
La inversión en equipo se sustenta en el mantenimiento de la actividad y los beneficios empresariales, aunque el boletín advierte de que el aumento de las necesidades de financiación de las sociedades no financieras "podría suponer un freno a sus planes de inversión".
La inversión en construcción, por su parte, continúa desacelerándose, como disminuye la creación de empleo en este sector a la vista de los datos de afiliación, mientras que ha disminuido el número de viviendas iniciadas, por lo que el Banco prevé una "mayor moderación" de la vista hasta ahora en la inversión residencial.
La mayor desaceleración de la actividad se sitúa también en el sector de la construcción, junto con el de la energía, mientras la pesca y la agricultura se han visto favorecidas por el buen tiempo y han mejorado sus datos, y el sector servicios es también "menos dinámico", sobre todo por la moderación de los de mercado, que no ha compensado la aceleración del resto de los servicios.
La "suave desaceleración" del crecimiento se ha trasladado con "intensidad similar" al ritmo de creación de empleo, aunque en el caso de la construcción la pérdida de dinamismo ha sido superior.
El Banco de España valora el "repunte" de la oferta laboral y de la población activa, y pese a la desaceleración subraya que la creación de empleo sigue siendo fuerte.
Además valora la moderación salarial y añade que, debido al "repunte de la productividad observada", dicha moderación se está transmitiendo a los costes laborales unitarios, lo que hace mejorar los índices de competitividad-precio.