Miércoles 17.03.2010
| Actualizado 05.00
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Lo admiten desde el Grupo Santander: las noticias publicadas en algún medio gallego, equiparando depósitos con el fondo Santander Banif Inmobiliario FII, el mayor en España y cuyos reembolsos estarán congelados el próximo bienio, provocaron una oleada de pánico que llevó a multitud de clientes a visitar sus sucursales en Galicia: con los ahorros no se juega, y se revivía el temor a una suerte de corralito financiero como el argentino, con consultas como si habían bloqueado las cuentas. Ni fue, ni es, ni será así, aunque sí hay 400 gallegos entre los 42.500 partícipes afectados por este nuevo y bochornoso capítulo en la historia reciente de la entidad que preside Emilio Botín, tras pinchar en Lehman Brothers y la presunta estafa Madoff.
Esta estimación fue realizada por Agenor Gómez, vicepresidente de Adicae, que ayer organizó una asamblea en A Coruña, y que durante el día recibió quince consultas de afectados de toda la comunidad. La media por partícipe asciende a unos 50.000 euros. Desde Adicae se demandaba ayer investigar sobre las tasaciones de los activos del fondo del ladrillo, que según datos del grupo Santander, contaba en la provincia coruñesa con pisos, oficinas y el gerontológico y policlínico Es Vida, cuyo valor en total es de unos 83,65 millones
Adicae pedía conocer toda esta cartera, y si se proporcionó a los inversores información clara para que decidiesen si mantenían o no su apuesta, e incluso si hubo información privilegiada para quienes dejaron el barco con antelación. Desde el Santander, en cambio, se defendía que la ley obliga a este tipo de fondos a contar con un 10% de liquidez. Al alcanzar los reembolsos solicitados el 80% del capital sólo quedó esta salida, que también recoge la norma, "para proteger el patrimonio". Hasta el día 27 de este mes podrán demandar la devolución, que será prorrateada, es decir, se repartirá proporcionalmente entre todos los demandantes. El resto quedará durante dos años bajo llave.
Desde el banco: los clientes conocían los riesgos "El que invierte debe saber asumir el riesgo", apuntaban ayer desde el Santander, como pasa en la Bolsa. Recuerdan que quien dejó el fondo en 2007 logró un 5,37% de rentabilidad, que solo se puso en negativo en 2008. Era conocido, apuntan, que el mercado inmobiliario iba a menos, y alegan que el fondo tiene activos "ilíquidos", imposibles de colocar en un mercado colapsado y en crisis. No quieren inundarlo con los miles de pisos e inmuebles que muestra el gráfico: no quieren "malvenderlos", la moratoria aspira a una mejor época.
Los consumidores hablan de indecencia ·· Adicae no descartó ayer que se intervenga a la gestora del fondo, Santander Real State o se sustituya a sus gestores, cubriendo con fondos del banco de Botín los reembolsos. Consideran una indecencia que el banco ofrezca créditos a precios de mercado a quienes les niega que recuperen sus ahorros .
"Son todos los ahorros de nuestra vida... ¿ahora qué va a pasar?"
"En enero, al tener pérdidas en el trimestre anterior, ya intenté cambiar el fondo para otro más seguro dentro del Banco de Santander pero me dijeron que tenía que esperar al 4 de febrero; fui ese día y firmé la documentación pero no me informaron de lo que sucedía", comentó José Luis Bruneti, un mecánico coruñés de ascensores, de 55 años, que lleva trabajando desde los 12 y que se personó con su esposa, Aurora Taboada, en la sede de Adicae Galicia, para obtener información sobre qué hacer.
A las 10.45 horas de ayer recibió en su móvil una llamada de la oficina del Santander donde gestionó su fondo para que pasara por ella. Sólo le informaron que le dejan sacar un 5% del total el 9 marzo y otro 5% el 9 de abril. "Son todos los ahorros de nuestra vida, y ahora qué va a pasar", apuntó Aurora. De la inversión hecha cuatro años atrás de 90.000 euros ya casi perdieron dos mil, y hasta dentro de dos años no podrán tocarla.
"Tenemos tres hijos, dos en paro y hasta ahora podíamos sacar dinero en febrero y octubre por si lo necesitamos pero todo cambió; ésta es una gran carnavalada", dijo la esposa. "No tenemos garantías de nada", lamentó el marido.