Miércoles 17.03.2010
| Actualizado 21.01
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| El presidente norteamericano George Bush recibió a Zapatero en la entrada de la Casa Blanca y lo condujo a la sala de banquetes FOTO: Efe |
Los máximos mandatarios del G-20, más España y Holanda como invitadas, están desde ayer en Washington. Hasta el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, invitado gracias a la labor de Sarkozy, se permitió a su vez colar al líder de la República Checa. Los líderes europeos llegaban a la capital de EEUU con el Viejo Continente oficialmente en recesión y una ambiciosa agenda para la reforma de los mercados financieros, que el presidente saliente de EEUU, George W. Bush, ve con recelo. La cumbre del G-20 arrancaba con una cena de jefes de Estado o Gobierno. Europa pide más regulación, más control, y poner amplias reformas en un plazo de 100 días en marcha desde el pasado día 7 que se cumpliría en febrero, un mes después de la toma de posesión de Barack Obama. Para Bush, todavía inquilino de la Casa Blanca, la solución no es un mayor gobierno, sino uno más inteligente. Abordemos ahora las grandes cuestiones del encuentro:
¿Cimientos de un nuevo orden financiero internacional o irrelevante pie de página? Ese es el dilema. Nadie espera que esta amalgama de naciones dispares -los ricos del G7 (EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia), las nuevas potencias emergentes (Brasil, Rusia, India y China), y países varios como Argentina, Corea del Sur, Turquía y Arabia Saudita, más España y Holanda como invitadas- pueda acordar con las dos sesiones de trabajo de 90 minutos que tendrán lugar hoy en el National Building Museum una nueva arquitectura financiera mundial. Son sólo 180 minutos. Sin embargo, ya se ha anunciado que la próxima cumbre del G20 se celebrará en febrero o marzo en el Reino Unido.
¿Se puede comparar con la reunión de Bretton Woods en 1944 que definió el orden mundial y el capitalismo tras la II Guerra Mundial?Los acuerdos de Bretton Woods crearon instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco de Reconstrucción y Desarrollo (IBRD, luego absorbido por el Banco Mundial) para evitar turbulencias económicas globales como la de los años 30. Según críticos del FMI, como la organización Bretton Woods Project, las crisis financieras de estos últimos 20 años demuestran el fracaso de estas instituciones. La elemental estructura acordada en Bretton Woods naufragó a principios de los 70 cuando EEUU impuso la libre flotación de la moneda pero, además, se vio erosionada por la creciente importancia del capital financiero. Para muchos, la desregulación de las bolsas de los años 80, la liberalización del mercado de capitales de los 90 y el impacto de la revolución tecnológica dibujaron un planeta muy diferente al de la posguerra y desnudaron la impotencia de las instituciones internacionales vigentes. Y la regulación a nivel nacional resultó totalmente insuficiente, como se ha demostrado, con salvedades como la española, cuyo sistema bancario parece resistir mejor esta crisis.
¿Qué plantea la Unión Europea? Curiosamente, su discurso se asemeja a la declaración de unas 260 ONG y organizaciones humanitarias, que dieron a conocer una declaración en la que reclaman el fin de la agenda desreguladora y privatizadora global, una mayor transparencia institucional mundial y claros límites al FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Distintos líderes europeos coinciden en la necesidad de crear "un nuevo orden global financiero" (José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea) o garantizar un "sistema transparente" (el primer ministro Gordon Brown ante la ONU). Sobre la mesa podría estar la creación de un único regulador mundial, que vigile además y actúe, de forma preventiva, ante posibles crisis.
¿Qué papel juega España? En la cena de ayer, los responsables de protocolo de la Casa Blanca sentaron a Rodríguez Zapatero entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro holandés, Jan-Peter Balkenende. Este no fue el gran foro de debate: el gran análisis se realizó en la cena paralela, en el departamento del Tesoro, de los ministros de Economía y Finanzas, entre ellos Pedro Solbes y su número dos, David Vegara. Allí defendieron el documento español para aumentar la transparencia y el control de los mercados y reformar el FMI, y expusieron los beneficios del modelo del Banco de España, que ha evitado cracs entre las financieras autóctonas. En la sesión plenaria de la cumbre, Zapatero expondrá hoy el sistema de provisiones preventivas para afrontar impagos y aumentos de la morosidad entre los bancos.
"Todo lo que me pidas, te lo daré"
Hablando de hipotecas. "Todo lo que me pidas, te lo daré". Con esta contundente frase el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, expresó su deseo de estar en la cumbre del G-20 y el fuerte compromiso al que estaba dispuesto a llegar de conseguirlo el presidente francés, el principal interlocutor en las gestiones.
Nicolás Sarkozy, según reveló el diario Le Figaro, proclama a todo el que quiera escuchar que Zapatero está "encantado" con el éxito de la diplomacia francesa que ha permitido que España acuda a la cumbre de las grandes potencias internacionales que tiene entre sus objetivos sentar las bases de un nuevo sistema financiero.
El diario galo señala a Jean David Levitte, ideólogo de Sarkozy y ex embajador en Washington, como el gran arquitecto de la invitación de España y Países Bajos a esta cumbre en EEUU. "He logrado que entren en el G20 la octava y la décimo quinta economía del mundo, no es poco", aseguró Sarkozy .