Domingo 07.02.2010
Hemeroteca web
|
RSS
![]() |
| Los acusados del 11-M en la "pecera" en la que escucharon la sentencia FOTO: Efe |
'Sorprendente' es el mejor calificativo para describir la sentencia por los atentados terroristas del 11-M. Y sobre todo, por las absoluciones inesperadas, como la de Rabei Osman, 'El Egipcio', y los hermanos Toro. Más previsible era la condena a Jamal Zougam y José Emilio Suárez Trashorras, quienes junto a Otman el Gnaoui, fueron los únicos procesados con penas milenarias.
El tribunal entiende que Zougam y El Gnaoui son los autores de la masacre por su directa implicación en la preparación del atentado y han sido condenados por ello a 42.000 años de cárcel. Primera sorpresa. El segundo no estaba dentro de los autores materiales y, sin embargo, Abdelmajid Bouchar parecía que tenía implicación porque estaba en el piso de Leganés el día que se inmolaron, y no ha sido condenado por estos delitos.
El tribunal tiene claro que Zougam puso alguna de las bombas en los trenes la mañana del 11 de marzo. Tres testigos le reconocieron en la estación de Santa Eugenia y sus declaraciones fueron "absolutamente concordes" en los esencial. Además, tiene en cuenta la declaración de un testigo, Attila Turk, condenado en Francia por pertenencia a organización terrorista, que aseguró que Hassan El Haski, otro de los procesados como autor intelectual -que finalmente sólo ha sido condenado a 15 años de cárcel por pertenencia en organización terrorista en grado de dirigente- le dijo que el 11-M lo había hecho un amigo suyo, que resulta ser Jamal Zougam.
Otro de los datos que el tribunal ha tenido en cuenta es que en tres años y medio de proceso ninguno de los familiares de Zougam declararan que éste estaba durmiendo en su casa entre las siete y las diez de la mañana del 11-M. En el juicio, su hermano y su madre indicaron que Zougam se levantó a las 10.00 para desayunar, pero ninguno se atrevió a asegurar que durante la explosión estuviera en el domicilio familiar.
EL ASCENSO DE EL GNAOUI
A lo largo del juicio, la responsabilidad de El Gnaoui ha ido incrementando. De ser un simple colaborador de Jamal Ahmidan, 'El Chino', ha llegado a ser condenado como autor del 11-M. Este marroquí ayudó a trasladar a El Chino los explosivos desde Asturias hasta la finca de Morata de Tajuña -le fue a buscar a la altura de Burgos- y tiene un intenso tráfico de llamadas con los autores de la masacre -los siete suicidas de Leganés y varios huidos- en los días previos al 11-M.
José Emilio Suárez Trashorras no lo tuvo fácil desde el principio, es más, ya en el último momento su abogado intentó hacerle pasar por loco para exculpasarse. El ex minero negoció con El Chino, sabía su tendencia islamista radical y áun así le entregó más de cien kilos de dinamita.
El tribunal entiende que no es lo mismo la venta de 20 kilos, que podría ser utilizado para robar joyerías, como alegó el propio Trashorras, que más de un centenar. Es algo de sentido común. Por tanto, es responsable de un 'dolo de consecuencia necesario'. "Trashorras era conciente del uso homicida que iban a dar Jamal Ahmidan y los suyos a la dinamita, quedó patente también por el recordatorio que le oye pronunciar Gabriel Montoya: acuérdate de coger la punta y los tornillos...", lo que hace pensar que iban a ser utilizados como metralla. Y es que la Sala da por válida la declaración de 'El Gitanillo', quien aseguró que Trashorras ayudó a El Chino y otros dos de los suicidas a robar la dinamita de Mina Conchita.
SORPRESAS
La sentencia, de 721 folios, ha sorprendido gratamente a unos y ha decepcionado a otros, sobre todo a las víctimas. De ocho acusados para quien la Fiscalía solicitaba penas milenarias, se han quedado en tres. La principal sorpresa es la absolución de Rabei Osman El Sayed, 'El Egipcio', considerado jefe intelectual de la masacre. No ha sido condenado por pertenencia a organización terrorista porque en Italia ya lo fue por este mismo delito a ocho años de cárcel y una persona no puede ser condenada dos veces por el mismo delito.
Respecto a la autoría intelectual, las pruebas en el juicio fueron muy débiles. Unas grabaciones captadas por la policía italiana en su domicilio de Milán fue la principal prueba contra él. Durante la investigación, se dijo que en ellas, El Egipcio decía que el atentado del 11-M había sido idea suya. Sin embargo, el tribunal considera que cinco traductores coinciden que no está claro en esas conversaciones se inculpe.
Los otros dos presuntos autores intelectuales, Hassan El Haski y Youssef Belhadj, sólo han sido condenados por pertenencia a organización terrorista, el primero de ellos el grado de dirigente. La Sala señala que no se descarta que supieran previamente que se iba a producir el atentado, pero el mero hecho de conocerlo no les convierte en inductores.
Otro 'giro' inesperado de la sentencia es la absolución de Abdelmajid Bouchar como autor material, aunque ha sido condenado por integración en banda armada y tenencia de explosivos. Bouchar, conocido como 'El Gamo', estaba en el piso de Leganés el 3 de abril de 2004, cuando se inmolaron los otros siete presuntos responsables de la masacre, pero huyó cuando al bajar la basura vio a la policía vigilando el edificio. En esa bolsa, había ADN suyo en huesos de aceituna y dátil, y también había pruebas genéticas suyas en la finca de Morata de Tajuña, en una maquinilla de afeitar. Estaba donde estaban los terroristas pero ninguna prueba le sitúa en los trenes. Una testigo que le reconoció fotográficamente en la estación de Entrevías, en el juicio se retractó y apuntó a Zougam. La rectificación de esta testigo protegida ha generado al tribunal una duda que impide la ubicación de Bouchar en los trenes y su consiguiente condena como autor material.
SOLO UN MINERO CONDENADO
La trama asturiana ha salido mejor parada de lo estimado. Sólo un minero ha sido condenado, Raúl González, por sustraer dinamita y entregársela a Trashorras, y la misma suerte han tenido los dos jóvenes asturianos que llevaron desde Avilés a Madrid una mochila con explosivos para entregársela a El Chino. Estos tres, el primero condenado a cinco años y los otros a tres, han quedado en libertad a la espera que resuelva el Tribunal Supremo.
Los hermanos Toro se han librado de la cárcel por el 11-M. Carmen Toro, mujer de Trashorras, conocía lo que hacía su marido, sabía la postura extremista de El Chino, pero no hay pruebas que puedan confirmar que ella participó activamente en la compra-venta de explosivos. La principal razón, para el tribunal, es que tanto Antonio Toro como Trashorras la han encubierto. "Podría saberlo pero no hay prueba que asegure que activamente hiciera nada", indica la Sala. En lo que respecta a su hermano, el tribunal entiende que hay que absolverle no porque no traficara con explosivos sino que lo hizo hasta 2003, y por ello ya está condenado por la Audiencia Provincial de Asturias, en la Operación Pipol. A partir de esa fecha, fue Trashorras en el encargado de hacer los negocios con los islamistas.
EL CONFIDENTE ZOUHIER
Otro de los implicados en la trama de explosivos es el que fuera confidente de la Guardia Civil, Rafa Zouhier, que al final ha salido mejor parado de como terminó el juicio. Le pedían 38.000 años de cárcel por cooperador necesario y ahora sólo queda demostrado que fue el intermediario en la compra y conocía a El Chino, jefe operativo de la célula. Por eso se le condena por tráfico de explosivos con fines terroristas.
De los asturianos, Emilio Llano, el capataz de Mina Conchita, ha quedado absuelto porque el tribunal considera que no sustrajo explosivos para su venta sino que falsificó el libro de registros porque no le salían las cuentas. "El libro de registros de Mina Conchita es el de la tía Manuela", apunta el tribunal, para decir que era de uso exclusivo de ese pozo y no llevaba el mínimo rigor.
Todos aquellos que no estén conformes con la sentencia podrán recurrir ante el Tribunal Supremo, como ya anunció la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, presidida por Pilar Manjón. En un plazo de cinco días deberán anunciar la presentación del recurso, y tendrán cerca de dos meses para entregarlo. Todavía queda por lo menos un año para conocer la sentencia definitiva.

Galería