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sentencia por los ATENTADOS del 11-m

Más de 40.000 años de prisión para Jamal Zougam y Otman El Gnaoui

31.10.2007 La masacre, sin autores intelectuales ·· Nueve pruebas descartan la participación de ETA mientras los jueces confirman que los explosivos eran de Mina Conchita ·· Las víctimas, indignadas con la libertad de Antonio y Carmen Toro

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CARLOTA GARRIDO (F.P.). MADRID

Los acusados del 11-M en la 'pecera' en la que escucharon la sentencia FOTO: Efe
Los acusados del 11-M en la "pecera" en la que escucharon la sentencia
FOTO: Efe

'Sorprendente' es el mejor calificativo para describir la  sentencia por los atentados terroristas del 11-M. Y sobre todo,  por las absoluciones inesperadas, como la de Rabei Osman, 'El  Egipcio', y los hermanos Toro. Más previsible era la condena a  Jamal Zougam y José Emilio Suárez Trashorras, quienes junto a  Otman el Gnaoui, fueron los únicos procesados con penas  milenarias.
El tribunal entiende que Zougam y El Gnaoui son los autores  de la masacre por su directa implicación en la preparación del  atentado y han sido condenados por ello a 42.000 años de  cárcel. Primera sorpresa. El segundo no estaba dentro de los  autores materiales y, sin embargo, Abdelmajid Bouchar parecía  que tenía implicación porque estaba en el piso de Leganés el  día que se inmolaron, y no ha sido condenado por estos delitos.
El tribunal tiene claro que Zougam puso alguna de las  bombas en los trenes la mañana del 11 de marzo. Tres testigos  le reconocieron en la estación de Santa Eugenia y sus  declaraciones fueron "absolutamente concordes" en los esencial.  Además, tiene en cuenta la declaración de un testigo, Attila  Turk, condenado en Francia por pertenencia a organización  terrorista, que aseguró que Hassan El Haski, otro de los  procesados como autor intelectual -que finalmente sólo ha sido  condenado a 15 años de cárcel por pertenencia en organización  terrorista en grado de dirigente- le dijo que el 11-M lo había  hecho un amigo suyo, que resulta ser Jamal Zougam.
Otro de los datos que el tribunal ha tenido en cuenta es  que en tres años y medio de proceso ninguno de los familiares  de Zougam declararan que éste estaba durmiendo en su casa entre  las siete y las diez de la mañana del 11-M. En el juicio, su  hermano y su madre indicaron que Zougam se levantó a las 10.00  para desayunar, pero ninguno se atrevió a asegurar que durante  la explosión estuviera en el domicilio familiar.

EL ASCENSO DE EL GNAOUI

A lo largo del juicio, la responsabilidad de El Gnaoui ha  ido incrementando. De ser un simple colaborador de Jamal  Ahmidan, 'El Chino', ha llegado a ser condenado como autor del  11-M. Este marroquí ayudó a trasladar a El Chino los explosivos  desde Asturias hasta la finca de Morata de Tajuña -le fue a  buscar a la altura de Burgos- y tiene un intenso tráfico de  llamadas con los autores de la masacre -los siete suicidas de  Leganés y varios huidos- en los días previos al 11-M.
José Emilio Suárez Trashorras no lo tuvo fácil desde el  principio, es más, ya en el último momento su abogado intentó  hacerle pasar por loco para exculpasarse. El ex minero negoció  con El Chino, sabía su tendencia islamista radical y áun así le  entregó más de cien kilos de dinamita.
El tribunal entiende que no es lo mismo la venta de 20  kilos, que podría ser utilizado para robar joyerías, como alegó  el propio Trashorras, que más de un centenar. Es algo de  sentido común. Por tanto, es responsable de un 'dolo de  consecuencia necesario'. "Trashorras era conciente del uso  homicida que iban a dar Jamal Ahmidan y los suyos a la  dinamita, quedó patente también por el recordatorio que le oye  pronunciar Gabriel Montoya: acuérdate de coger la punta y los  tornillos...", lo que hace pensar que iban a ser utilizados  como metralla. Y es que la Sala da por válida la declaración de  'El Gitanillo', quien aseguró que Trashorras ayudó a El Chino y  otros dos de los suicidas a robar la dinamita de Mina Conchita.

SORPRESAS

La sentencia, de 721 folios, ha sorprendido gratamente a  unos y ha decepcionado a otros, sobre todo a las víctimas. De  ocho acusados para quien la Fiscalía solicitaba penas  milenarias, se han quedado en tres. La principal sorpresa es la  absolución de Rabei Osman El Sayed, 'El Egipcio', considerado  jefe intelectual de la masacre. No ha sido condenado por  pertenencia a organización terrorista porque en Italia ya lo  fue por este mismo delito a ocho años de cárcel y una persona  no puede ser condenada dos veces por el mismo delito.
Respecto a la autoría intelectual, las pruebas en el juicio  fueron muy débiles. Unas grabaciones captadas por la policía  italiana en su domicilio de Milán fue la principal prueba  contra él. Durante la investigación, se dijo que en ellas, El  Egipcio decía que el atentado del 11-M había sido idea suya.  Sin embargo, el tribunal considera que cinco traductores  coinciden que no está claro en esas conversaciones se inculpe.
Los otros dos presuntos autores intelectuales, Hassan El  Haski y Youssef Belhadj, sólo han sido condenados por  pertenencia a organización terrorista, el primero de ellos el  grado de dirigente. La Sala señala que no se descarta que  supieran previamente que se iba a producir el atentado, pero el  mero hecho de conocerlo no les convierte en inductores.
Otro 'giro' inesperado de la sentencia es la absolución de  Abdelmajid Bouchar como autor material, aunque ha sido  condenado por integración en banda armada y tenencia de  explosivos. Bouchar, conocido como 'El Gamo', estaba en el piso  de Leganés el 3 de abril de 2004, cuando se inmolaron los otros  siete presuntos responsables de la masacre, pero huyó cuando al  bajar la basura vio a la policía vigilando el edificio. En esa  bolsa, había ADN suyo en huesos de aceituna y dátil, y también  había pruebas genéticas suyas en la finca de Morata de Tajuña,  en una maquinilla de afeitar. Estaba donde estaban los  terroristas pero ninguna prueba le sitúa en los trenes. Una  testigo que le reconoció fotográficamente en la estación de  Entrevías, en el juicio se retractó y apuntó a Zougam. La  rectificación de esta testigo protegida ha generado al tribunal  una duda que impide la ubicación de Bouchar en los trenes y su  consiguiente condena como autor material.

SOLO UN MINERO CONDENADO

La trama asturiana ha salido mejor parada de lo estimado.  Sólo un minero ha sido condenado, Raúl González, por sustraer  dinamita y entregársela a Trashorras, y la misma suerte han  tenido los dos jóvenes asturianos que llevaron desde Avilés a  Madrid una mochila con explosivos para entregársela a El Chino.  Estos tres, el primero condenado a cinco años y los otros a  tres, han quedado en libertad a la espera que resuelva el  Tribunal Supremo.
Los hermanos Toro se han librado de la cárcel por el 11-M.  Carmen Toro, mujer de Trashorras, conocía lo que hacía su  marido, sabía la postura extremista de El Chino, pero no hay  pruebas que puedan confirmar que ella participó activamente en  la compra-venta de explosivos. La principal razón, para el  tribunal, es que tanto Antonio Toro como Trashorras la han  encubierto. "Podría saberlo pero no hay prueba que asegure que  activamente hiciera nada", indica la Sala. En lo que respecta a  su hermano, el tribunal entiende que hay que absolverle no  porque no traficara con explosivos sino que lo hizo hasta 2003,  y por ello ya está condenado por la Audiencia Provincial de  Asturias, en la Operación Pipol. A partir de esa fecha, fue  Trashorras en el encargado de hacer los negocios con los  islamistas.

EL CONFIDENTE ZOUHIER

Otro de los implicados en la trama de explosivos es el que  fuera confidente de la Guardia Civil, Rafa Zouhier, que al  final ha salido mejor parado de como terminó el juicio. Le  pedían 38.000 años de cárcel por cooperador necesario y ahora  sólo queda demostrado que fue el intermediario en la compra y  conocía a El Chino, jefe operativo de la célula. Por eso se le  condena por tráfico de explosivos con fines terroristas.
De los asturianos, Emilio Llano, el capataz de Mina  Conchita, ha quedado absuelto porque el tribunal considera que  no sustrajo explosivos para su venta sino que falsificó el  libro de registros porque no le salían las cuentas. "El libro  de registros de Mina Conchita es el de la tía Manuela", apunta  el tribunal, para decir que era de uso exclusivo de ese pozo y  no llevaba el mínimo rigor.
Todos aquellos que no estén conformes con la sentencia  podrán recurrir ante el Tribunal Supremo, como ya anunció la  Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, presidida por Pilar  Manjón. En un plazo de cinco días deberán anunciar la  presentación del recurso, y tendrán cerca de dos meses para  entregarlo. Todavía queda por lo menos un año para conocer la  sentencia definitiva.

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