Miércoles 28.01.2009
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| Familiares de las víctimas del Yak-42 guardan un minuto de silencio por el soldado muerto en Kabul FOTO: javier cebollada (efe) |
El representante de la compañía alemana Chapman Freeborn en Barcelona, Sergio Núñez, reconoció ayer que su empresa no realizaba inspecciones técnicas a los aviones subcontratados, como fue el del Yak-42, sino que se limitaba a comprobar que la documentación estuviera en regla.
Así lo indicó en respuesta a las preguntas de los abogados durante la segunda jornada del juicio civil por el accidente del Yak-42, ocurrido en Turquía en mayo de 2003 y en el que fallecieron 62 militares, que desde el lunes se celebra en los juzgados de Zaragoza.
Núñez explicó que el avión y el vuelo siniestrado eran civiles, así como la tripulación, pero que el aeropuerto de llegada y salida, Kabul, estaba bajo mando militar. No obstante, precisó que el piloto en ningún momento recibía órdenes del personal militar que viajaba en la aeronave.
La empresa era la encargada de preparar los aviones que el Ejército español necesitaba para trasladar a sus tropas, y en varias ocasiones subcontrataba los aparatos a empresas en repúblicas ex soviéticas, como fue el del Yak-42, de compañía ucraniana.
Uno de los abogados de las familias de las víctimas del accidente consideró "muy grave" que Chapman no llevara a cabo un riguroso control de la seguridad en los aviones subcontratados, tal como establecía el contrato con el Ministerio de Defensa. Así lo indicó Eudald Vendrell a los medios de comunicación, al concluir la segunda sesión del juicio civil.
