Viernes 26.12.2008
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Las cloacas del Estado son profundas y oscuras. Cuando te delatan tienes que dejar el manto y preparar la marcha. A Rubalcaba, que maneja el caballo desbocado de Interior, algunos le esperan en la esquina con el rifle de caza. Pasar por Interior es un master en todas las disciplinas humanas. A todos los que hemos pasado por Amador de los Rios y Castellana, 5, nos queda siempre el sabor amargo del tiempo, la angustia existencial de haber tenido en las manos resortes indescifrables de misterio. Rubalcaba revalida título de mago y diploma de experto. Las últimas detenciones de etarras en Francia le absuelven de las plumas del Faisán que amenazaba con despedirle en porretas. Si el PSOE sigue en la escena, Alfredo ocupará una vicepresidencia. La política, amante infiel, no le abandonará. Selfmade man a la española, pastorea el rebaño de la seguridad con precisión. Cuando se mete, o le meten, en jardines, pone el piloto automático.
Ahora la bomba está en le tejado de Chávez, el que recibe más denuestos. El juez Velasco tiró de la manta probando que emplea a los etarras y les da sueldo en Venezuela. Se está armando tal ruido que desequilibra a Moratinos, desvela a Zapatero y prueba lo que ya se sabía: que en Cuba y Venezuela andan los etarras con oficios de maestros y menesteres de Estado. Parece una novela de la CIA y lo es. Las FARC, esa siniestra selva colombiana, droga y secuestro, pidieron a ETA ayuda para asesinar a los presidentes Uribe y Pastrana. ETA formó a las FARC, según indicios, y ahora la guerra separa lo sublime de lo ridículo.
Una película de Hollywood, con ingredientes de terror y confabulación. A los etarras les queda estrecha la península. Descubrieron el encanto de América con el mismo entusiasmo de los colonizadores, aunque no llevaron frailes ni construyeron más templos que el del terror, que es lo suyo. Cuando entreguen las armas, habría que estudiar destinos en lejanos países de conflicto por si reinciden. En tiempos de Felipe se les envió a Sudamérica, con empleo y sueldo, para quitarles de en medio. Se sintieron tan a gusto que ganaron oposiciones de consejeros y cátedras de subversión. Chávez, delirio y pasión, pide indemnización por los muertos de la Conquista. Deberíamos hacer lo mismo aquí exigiendo daños a Berlusconi por la ocupación romana, a los emires por la invasión del 711 y a Sarkozy por la guerra de la Independencia.
El Gobierno no es supersticioso aunque todo político siempre lo es un poco. A la mayoría no les asustan los gatos negros pero les tienen respeto. Se cuenta de Napoleón que el día anterior al desastre de Waterloo un gato negro pasó a su lado. El emperador dijo a su asistente: "Pueda que perdamos la batalla". La superstición es consustancial a la política porque al lado de los políticos estrella siempre hay filibusteros que alimentan su vanidad. Hay que ser muy valiente para ignorar los aplausos y rechazar los elogios. Los magos que rodean a ZP construyen espacios de entretenimiento y distracción. En la Moncloa hay gatos de todos los colores, que maúllan y comen del presupuesto. Dijo Felipe, en su día, que no importa el color, que lo que priva es que cacen ratones.
No hay más que ver las teles, o algunas teles. Es el reflejo del país que tenemos. El otro día dos lesbianas -da igual su nombre-, protagonizaron irritantes escenas de degradación moral acusándose de practicar escenas lésbicas de vagina y dedo. Se entrevista a delincuentes, violadores y asesinos de niñas. Se da cancha y escenario a infames traficantes de miserias. El Rafita anda de famoso y televisivo montando shows. Todos podemos llevar dentro un voyeur, una marujona y hasta un incipiente sadomaso. Pero también portamos en los pliegues de la piel un poeta, un artista y un samaritano. Se celebra al que da una felpa a Neira y se ensalza a los que se pasan el código Penal por la entrepierna.
En esta galaxia de asombro llegó Willy. A este ideólogo habría que nombrarle cónsul en Cuba y no sé por que Moratinos no lo hace. Dijo que Orlando Zapata era delincuente común y que los disidentes encarcelados en la isla son terroristas. Parece un jambo dando estiva a la verdad. Es lo que tienen algunas políticas que ofuscan la mente y castran el sentido. No quieren ver los gatos que les rodean. La Cuba de los Castro es democracia que deja salir y entrar, convoca elecciones libres, hay libertad de expresión y en las cárceles sólo viven delincuentes comunes. Es un paraíso y los cubanos son felices. La obra que representa Willy, ¿es una parodia o una demencia?. A la vida algunos le sacan un quejío bronco y redentor. Cuba es libre sólo en el cubata y eso cuando hay ron. Sabemos por este confeso que a los delincuentes comunes se les puede matar de hambre. Vale, pero los disidentes acabarán con el comandante y su revolución.
Aquí los suicidios aumentan y hay que saber por qué. A mi lo que me entusiasma, después de estas escenas escatológicas, es la vida menor de la Corte. Doña Letizia posa en el palacio Bellevue, en Berlín, con la esposa del presidente federal de Alemania, Horst Köhler y despacha con el alcalde de Berlín. Es su primer viaje oficial en solitario al extranjero, mientras el Príncipe Felipe suda camiseta en Montevideo. Es acertado este giro institucional de la Monarquía. No necesita gatos negros Núñez Feijóo que invitó al Papa a visitar Galicia en el Xacobeo y el sucesor de Pedro dijo que sí. El éxito coincide con el primer aniversario de la victoria de Feijóo en las elecciones gallegas. En el Vaticano no creen en supersticiones, y menos en gatos negros. Así que Feijóo y el arzobispo Barrio se trajeron la bendición y el billete.
Los políticos están ahora distraídos con los toros, y Esperanza sale con el capote al ruedo. No sé yo si es bueno sacar los cuernos y cortar orejas cuando el IVA va subir. Feijóo, en cambio, tiene al personal entusiasmado. Se da una vuelta por las teles y radios y llueven los mensajes de admiración en pantalla. Entrevistadores, adictos y no adictos, sucumben ante sus argumentos. Dice las cosas claras y no teme a repreguntas, hable de coches o de gasto, de Cajas o de idioma. Se habla ya del estilo Feijóo. En una época en que los mendigos tienen móvil, Feijóo desmiente que conversar con un político sea adaptarse a sus silencios o a sus secretos. Pero no tiene más secretos que los necesarios ni más silencios que los que exige el guión. Acaba de empezar y ya la Historia es suya. El gato negro de la suerte no le afecta y sus adversarios lo saben. Tampoco los toros.
