Viernes 26.12.2008
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Félix Monteira, Delegado en Galicia de EL PAÍS
Ha sido interesante aunque no ha sido un auténtico debate, salvo en el tema del autogobierno. Aunque empezó muy bajo en economía, tomó emoción en infraestructuras y resultó muy ilustrativo, y a favor del bipartito, en el capítulo de temas sociales. Se da la paradoja que en infraestructuras estuvo más político Quintana a pesar de ser un área del presidente, y Touriño estuvo mejor en política social.
Núñez Feijóo, que tenía el papel más fácil, el de la crítica, resultó emparedado y eso que ignoró a Quintana, porque quería una confrontación PP-PSdeG y se encontró con un bipartito sin fisuras. Las formas de todo el debate son criticables, porque se trató más de una escenografía propia de un espectáculo.
¤Isabel Bugallal, jefa de sección de LA OPINIÓN
Creo que ha sido un debate absurdo, que no viene al caso y no tenía que haber tenido lugar porque no se celebran en ninguna comunidad. Creo que ha beneficiado al BNG porque Quintana ha aprovechado muy bien para recalcar una única idea y es la fuerza decisoria de los nacionalistas. No comprendo muy bien como el presidente de la Xunta no se ha arriesgado a negarse al debate. Este tipo de debates tan tasados, con unas reglas tan rígidas y tantas condiciones, donde recuerdan constantemente el tiempo, resultan poco vivos. No creo que hagan decidir a muchos votantes. Considero que el bipartito salió más o menos bien y que el PP se convirtió en el pim-pam-pum del PSdeG como del BNG.
Manuel Ferreiro, Director de EL IDEAL GALLEGO
Más que un debate hemos asistido a una reproducción del esquema del debate Rajoy y Zapatero, pero a tres bandas, que no eran reales porque de un lado estaban Touriño y Quintana y enfrente Rajoy. Sorprende la concordancia entre los dos socios de gobiernos porque no hubo ni una sola ocasión en que se mostraran enfrentado. Hablar de ganadores es complicado porque fue un dos contra uno, aunque creo que Núñez Feijóo salió bastante airoso y explicó lo que quería. Yo destacaría, por distinta, la intervención de Quintana, que en vez de echar cosas a la cara habló de proyectos concretos y eso le llega más a las personas.
Fernando Ojea, Director de ATLÁNTICO DIARIO
Ha sido un debate interesante aunque un tanto raro, extraño y singular, por el estrés de los tiempos de las intervenciones y porque ninguno de los tres era candidato. Creo que el condicionante del tiempo provocó que Feijóo se acelerara un poco más en la intervención y que Touriño fuera capaz de explicar un poco mejor lo que quería transmitir. También fue extraño porque se convirtió en un dos contra uno, ya que Quintana y Touriño no se cruzaron argumentos. Además, Núñez le dio poca cancha a Quintana. La parte más fácil de entender por los espectadores fue la del Estatuto. Creo que no hay ni vencedores ni vencidos.
Antón Galocha, Director de EL DIARIO DE PONTEVEDRA
Me pareció un debate muy institucional al reproducir los del Parlamento de Galicia. Galicia estuvo muy presente, llegando a referirse a Touriño como presidente. También me sorprendió mucho lo poco que Quintana se desmarcó de las propuestas del PSdeG. En cierta medida me quedó la sensación de ser un debate a dos, entre el PP y los dos socios de gobierno que demostraron una cohesión sorprendente, porque muchas veces tenemos la impresión de que es más débil. Fuera del debate valoro su propia existencia del y espero que se convierta en costumbre porque cada vez más el electorado atiende a las propuestas mediáticas.
Miguel Sánchez, Subdirector de LA REGIÓN
En las formas me ha parecido demasiado encorsetado. El condicionante del tiempo ha destrozado cualquier posibilidad de debate y restado viveza. Las intervenciones del moderador recordando el tiempo han estado mal. En cuanto al debate en sí me ha parecido más un enfrentamiento entre Touriño y Feijóo hablando de Madrid. Quintana, en numerosas ocasiones parecía un convidado de piedra. Este debate hubiera merecido más la pena en autonómicas que en generales.
N.R.: La Voz, El Faro y El Progreso declinaron dar su opinión sobre el debate.
