Domingo 12.02.2012
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| Feijóo, Touriño y Quintana posaron ante los medios en el escenario del debate, FOTO: R.Escuredo |
La precampaña electoral para las autonómicas de 2009 comenzó ayer con el histórico debate que enfrentó a los líderes de las tres formaciones gallegas. Emilio Pérez Touriño, Alberto Núñez Feijóo y Anxo Quintana se sirvieron del 9-M para enfrentarse ante las cámaras de TVG. Ninguno de ellos se presenta como candidato a las Cortes, pero ayer acapararon la atención mediática de Galicia. La carrera hacia San Caetano se calentó antes de que el 10-M, PSdeG, PPdeG y BNG conozcan sus posiciones de salida.
El enfrentamiento comenzó como una prolongación de los mítines que los tres dirigentes han realizado durante la campaña hasta que Feijóo lanzó el primer ataque. "A xente paga xa con tarxeta de pago aprazado", argumentó el popular para justificar la subida de precios que provoca que "hoxe sexa máis difícil chegar a fin de mes que hai dous anos". Touriño recogió el guante para recordarle la victoria del socialista Pedro Solbes sobre el fichaje estrella de Rajoy, Manuel Pizarro.
El enfrentamiento se convirtió en el dos contra uno que se preveía. De hecho, Touriño no aludió en ningún momento a Quintana y centró sus críticas en Feijóo, que también recibió los envites de un Quintana que buscaba su sitio entre los adalides de los dos grandes partidos estatales: PSOE y PP
El debate comenzó precisamente así, con Touriño y Feijóo acaparando el enfrentamiento hasta que Quintana, el que más claro transmitió su mensaje, decidió entrar en liza. Para algo se había convocado el encuentro y el nacionalista buscó el espacio. Sólo el BNG "di o mesmo alí que aquí" y por eso retó a sus rivales: "¿Vamos a estar dispostos a esixir que os hoxe estaleiros baleiros de Fene sexan civís?"
Más tarde, para dejar claro qué suponía el BNG cuando Feijóo y Touriño se enzarzaron en una pugna de recortes de periódico y gráficos sobre inversiones en infraestructuras, dio un giro y sacó una foto de una manifestación de Nunca Máis en Madrid. "A partir da catástrofe do Prestige empezou a aumentar a inversión. Ese é o espírito que temos que recoller", proclamó.
Fue el modelo de estado y el autogobierno el que casi abre una brecha en la unidad de Touriño y Quintana, pese a que no se refirieron el uno al otro. "Vostede e eu pactamos que non houbese un Estatuto de nación", le dijo Feijóo a Touriño. La estrategia no le salió bien y los socios del bipartito arremetieron contra su boicot al nuevo estatuto de Galicia. No se pelearon entre ello e incluso Touriño dijo que Galicia quería el mismo Estatuto que Cataluña.
El debate se convertía en la confrontación del modelo del bipartito contra la gestión popular durante 16 años, aunque la presentación de hechos provocó que Quintana pudiese salir bien parado. Al paso salieron los gobiernos de Zapatero y Aznar y el nacionalista no se tuvo que responsabilizar de ninguno de los lastres gallegos atribuidos por Touriño y Feijóo a los gobiernos de sus oponentes.
Hasta que atacó. "Galicia ten as pensións máis baixas do Estado pero desde hai moito tempo", le recordó a Feijóo cuando éste criticó la gestión de Zapatero.
Y es que por momentos, Quintana parecía un invitado al combate entre los fantasmas de Rajoy y Zapatero, esgrimiendo datos a veces contradictorios para presentar una realidad diferente. Gracias a ello, Touriño pudo ofrecerle un regalo a Feijóo. "¡É unha lástima que o rigor non se venda nas mercerías!", se lamentó el socialista.
Las propuestas, al final
Feijóo y Quintana se amoldaron mejor que Touriño a las reglas del juego que impuso el moderador y que cortó en varias ocasiones las intervenciones de líder socialista, que abusó de su tono doctoral y no pudo concretar algunos argumentos ni sus cinco propuestas económicas.
Quintana repitió como una letanía que tan sólo el BNG permitirá que suene el nombre de Galicia, aunque no será él quien lo pronuncie en las Cortes, y que Touriño y Feijóo propusieron acciones de un Gobierno en el que tampoco trabajará ninguno.
Curiosamente, las propuestas estatales siempre coparon los últimos segundos de las intervenciones. Poco importó porque tampoco confrontaron sus modelos. Cada uno tenía claro qué mensaje quería transmitir y por eso al final todos se dieron por ganadores.
Dos visiones de la economía y una apuesta por el naval
La marcha de la economía que enfrentó a Solbes y Pizarro fue el primero de los bloques en el que Feijóo y Touriño marcaron posiciones sobre la lona. El presidente del PPdeG y el secretario xeral de los socialistas gallegos tiraron de cifras contrapuestas ya en el primer asalto y Feijóo volvió a situar al presidente "na liga das estrelas" mientras que Touriño puso a la comunidad en puestos de cabeza "con máis brazos e cerebros ocupados que nunca". Mientras Feijóo pedía "primeiro recoñecer o problema da desaceleración para despois dar solucións", Quintana situaba el diagnóstico "lonxe do catastrofismo do PP" y de una "complacencia" a la que no atribuyó ningún dueño. El líder del BNG aportó las soluciones que no le dio tiempo a desgranar a Touriño y concretó el futuro en las apuestas por el apoyo al desarrollo productivo en las áreas de la construcción naval y al sector primario, en I+D+i y en "valorizar" los recursos energéticos.
Varios dueños para el 8% y dos velocidades para el AVE
El segundo asalto llevó a los tres protagonistas a uno de los temas más trillados en sus enfrentamientos en el Parlamento. Fue una reproducción de escasas novedades en la que Touriño puso el foco en la Galicia "interconectada" de 2012 mientras Núñez Feijóo revivía el Plan Galicia que su partido quiere volver a rescatar si gana las elecciones del próximo 9 de marzo. De nuevo las cifras y los gráficos hicieron acto de presencia. El secretario xeral del PPdeG enarboló el mismo 8% de participación en las inversiones del Estado que Quintana atribuyó a la negociación directa de los dos diputados nacionalistas en el Congreso y al espíritu de Nunca Máis, que ilustró exhibiendo ante la cámara una fotografía de la manifestación en Madrid.
Feijóo habló del riesgo de volver a ser los últimos, como en las autovías, en la llegada del AVE y desbarató los porcentajes de presidente y vicepresidente situando la ejecución real en el 5% de los PGE.
Buscando culpables en Monte Pío y vetos al autogobierno
Tocaba el bloque de autogobierno, el toque personal del debate gallego.
Aunque Feijóo quiso desviar el tema hacia el número de competencias transferidas durante los dos años y medio de Gobierno bipartito, ni Quintana ni Touriño dejaron pasar la fracasada reforma del Estatuto de Monte Pío. Presidente y vicepresidente hicieron aquí frente común para achacar al presidente del PPdeG el fallido intento de consensuar un nuevo texto.
Quintana fue directo y le preguntó a Feijóo si apoyaría "un Estatuto de nación" y el popular rebotó para Touriño con un acuerdo pactado entre ambos "para un Estatuto dentro de la Constitución" que el presidente de la Xunta se apresuró a desmentir.
Quintana también pidió cuentas a Feijóo sobre un futuro apoyo de sus diputados a las transferencias de tráfico y salvamento marítimo y lo acusó de vetar la reforma "por non escoitar a sus votante e sí a ese predicador radiofónico que os pon á liña".
Dentista gratis o el peor deterioro en la sanidad
En el último asalto volvieron a imponerse las dos visiones: la de Quintana y Touriño y la antitética de Feijóo. El portavoz nacional del BNG achacó al PPdeG una herencia en la que "Galicia estaba á cola en atención a maiores e no número de prazas de residencias" y unió las galescolas con las medidas para la igualdad. Quintana aprovechó para colocar programa y encajó la demanda del 10% de los presupuestos que el Estado dedica a la Ley de Dependencia.
Touriño replicó con "a nena de Rajoy", para la que anunció libros y dentista gratis, acompañante en el autobús y estudios de inglés en el extranjero.
Con ironía, Núñez Feijóo recordó que los hijos de Mariano Rajoy son varones y criticó una legislatura "co peor deterioro" en sanidad y educación. También el presidente del PPdeG buscó su momento y encajó aquí las ofertas electorales del Partido Popular para subir las pensiones más bajas y las de viudos y viudas.
20.00 Llegan todos los medios al hotel Convento San Francisco. Gran despliegue policial en la zona.
20.30 Aparece Núñez Feijóo, con su corbata de la suerte del Barça. Lo acompañan Rueda y Conde Roa.
20.40 Serrabal roba protagonismo a los políticos. Tambores y silbidos invaden el ambiente nocturno.
20.55 ¡Sorpresa! Se alteran los turnos. Con semblante tranquilo surge Touriño con dos escuderos: Rego y Varela. ¿Qué fue de Quintana? Atronan los tambores de Serrabal.
20.59 Cojeando y acalorado llega Quintana. Estaba en un atasco. Lo acompañan Suárez Canal, con corbata azul celeste como la de Anxo, y una vaporosa Teresa Táboas.
21.30 Empieza el debate tras los saludos de rigor. Bastante tensión y pocas sonrisas.
22.12 Llega la pausa. Cada uno se retira con sus asesores, como en un ring de boxeo.
22.55 Despedida y cierre. Alfonso Hermida da por concluido el debate. Un plano cenital abandona el plató, con los políticos paralizados ante la mesa.
