Domingo 09.03.2008
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¿Qué extraños granjeros nocturnos segaban los círculos de cebada y trigo en Wiltshire? Hasta la reina Isabel II de Inglaterra, sin despojarse de su corona, examinó los documentos sobre aquella zona megalítica inglesa. Pero Galicia no tiene nada que envidiar a la campiña de Sherlock Holmes: porque en cada esquina oculta un meigallo, un demonio bajo un puente, leyendas para no pegar ojo en un mal año de cosechas. Lo ultimísimo de nuestro pasado irracional, exorcizado en monumentos paisajísticos y patrimoniales, aparece en la web www.galiciamaxica.eu. Delicioso viaje por periferias perversas, peregrinajes de muertos, cuentos romanos y dioses celtas.
Con la gran colaboración de los internautas, Galicia Máxica ha buceado en 1001 conjuros gallegos y rescata 108 fortalezas, acantilados, pasadizos, camposantos, lazaretos... Todos documentados con fotos, vídeos y enlaces. Los usuarios suben sus imágenes de los sancta sanctorum. Y la propia plataforma cuenta con su vídeo-blog y su blog denuncia, donde refleja los escritos e iniciativas contra el abandono patrimonial. En las últimas entradas, Galicia Máxica saca punta "al abandono de las mámoas de monte Penide, en Redondela". Relata la invasión de eucaliptos sobre miradores celtas, la chocante presencia de contenedores de basura anclados en fortalezas, "la desaparición de puentes como el de Melón". Rastrea los tendidos eléctricos sobre recintos funerarios de la Edad de Hierro, los adoquines romanos sustituidos por el hormigón. O el paso del AVE por encima de las fervenzas, como pájaro metálico de Nostradamus.
Crónica negra y mitológica
Por historias propias de Poe o Stevenson, transitan los maleantes de la Ponte do Demo: escenario de atracos y asesinatos. Se ocultan los antiguos habitantes del castro de Baroña, pescadores coetáneos de Cristo. Se despliegan los mapas de los griegos, con Ptlomeo señalando los islotes de Trileuco lampationum ante el Cabo Ortegal o Herodoto deslumbrado ante las legendarias Casitérides-Islas Cíes. Más allá de las archiconocidas Torre de Hércules o catedral de Compostela, deslumbran el Arquis Querquennis o el Lans Bricae de Ourense: un albergue de legionarios romanos y un castro intensamente romanizado. O la torre de San Sadurniño en Cambados, tumbada por Irmandiños y terremotos.
La mano que mece la cuna de Andrade

·· Hasta nuestros abuelos contaban que pasadizos secretos enlazaban los castillos de los Andrade, entre Pontedeume, Moeche y Narahío. Tras la revuelta Irmandiña, un héroe llamado Lanzós fue capturado por estos señores feudales. Le cortaron la mano y lo tuvieron cien días encerrado. Después, lo enterraron vivo.
Escapando del lobo feroz por el Eume

·· Precipitándose desde la sierra do Xistral, el embravecido río Eume llegó a jugar apuestas con el mismo Dios. En sus puentes estrecharon las manos el Diablo y los señores de Andrade. Y ahora cabalgan los lobos, gatos monteses, martas en las Fragas do Eume... Auténtico pulmón gallego para Galicia Máxica.
Saltos al vacío a través de O Courel

·· Esta plataforma virtual y otras entidades ecologistas confían en que las minicentrales eléctricas no terminen con las célebres fervenzas. Atención a la que baja de O Courel, la fervenza de Vieiros con el río Selmo superando un desnivel de 1.000 metros en sólo un kilómetro. Cascadas al vacío desde 20 metros de altura.
Cuentos de miedo desde O Cebreiro

·· En Luna de lobos o La lluvia amarilla, Julio Llamazares se internaba en aldeas perdidas con sus maquis y sus abandonos. Desde los altos de O Cebreiro, Galicia y Castilla y León disputan sus fronteras a 1.300 metros. Con inviernos de laderas nevadas y cuentos de miedo, alrededor de las viejas pallozas.
Santa Compaña: nuestro Holandés Errante

·· Como no muertos o vampiros, vagan el Holandés Errante y la Santa Compaña por el mundo. Pero las ánimas gallegas sólo tienen un objetivo, llegar a San Andrés de Teixido y cumplir con sus promesas. Muchos se desploman transformados ya en animales, ante un santuario alzado por la Orden de Malta.
Templarios, leprosos y represaliados

·· Para los que creen en las fuerzas paranormales, mucho sufrimiento alberga la isla de San Simón a las puertas de Vigo. Empezó como reducto de los monjes templarios, fue asolado por los Irmandiños. Se transformó en lazareto para enfermos de cólera y lepra. Y pervivió como campo de concentración franquista.
