Martes 17.06.2008
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| Profesionales sanitarios atendieron ayer una urgencia pediátrica por crisis respiratoria en el aula de simulación médica avanzada de la Fegas con el SimBaby como paciente FOTO: Ramón Escuredo |
Su llanto suena enlatado, pero su pecho se hincha y se deshincha al ritmo de la respiración, tiene pulso y vasos sanguíneos, la fontanela se inflama si padece meningitis y su latido suena diferente si simula un soplo cardíaco. SimBaby es un muñeco inteligente que reproduce el guión dictado desde la sala de control y recrea para la formación de los profesionales casos reales atendidos en urgencias pediátricas reaccionando como un niño de 8-12 meses a las actuaciones del equipo sanitario y a los fármacos administrados.
La Escola Galega de Administración Sanitaria (Fegas) inauguró ayer su aula de simulación médica avanzada, con un ejercicio en el que profesionales se enfrentaban al ingreso de un bebé con crisis respiratoria.
El aula contará también con el simulador de pacientes adultos de la Fundación 061 y tratará de ofrecer una formación más personalizada en la que los sanitarios se sitúen lo más cerca posible de la realidad que se puede presentar en sus consultas.
SimBaby cuesta 50.000 euros (su alternativa norteamericana llega a los 240.000) y puede reproducir cualquier escenario real a partir del guión marcado desde el control informático. Para ello, el equipo responsable ha traducido experiencias concretas a una especie de escaleta en la que se contemplan todas las posibles respuestas (acción-reacción) en función de las acciones que pongan en práctica los alumnos: una historia que se va escribiendo con cada pequeña variación y que necesita alrededor de ocho horas de trabajo de programación y validación.
Con esta herramienta, que ayer presentó la conselleira de Sanidade en la sede de la Fegas en Santiago, los alumnos se encuentran solos ante el paciente, sin órdenes del instructor, de modo que cada uno de sus actos y decisiones obtiene la respuesta que se produciría en un escenario real. Los ejercicios tienen una duración aproximada de 15 minutos y cada uno de los pasos queda registrado en vídeo para que el alumno pueda analizar su actuación y detectar sus errores. El grupo (un máximo de 16) sigue la intervención en tiempo real en una sala contigua.
Antonio Rodríguez, de la UCI Pediátrica del hospital Clínico de Santiago; José Antonio Iglesias, coordinador de Formación del 061, y Luis Sánchez, médico de familia en Arzúa, integran el equipo instructor que ha hecho posible esta actividad.
Reducir el riesgo de técnicas complejas
Los casos que se reproducen en el aula se eligen fundamentalmente por su frecuencia en las consultas y por implicar técnicas que pueden ser peligrosas si por primera vez se realizan en un paciente vivo, como el drenaje de un neumotórax. El ejercicio incluye actores que pueden representar a los padres (para entrenar habilidades de comunicación) y decorados .
