Viernes 24.05.2013
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La operación Trucarro es como el Guadiana. Aparece y desaparece cuando menos se le espera. El último de los capítulos se vivió en los últimos días del año 2011 en la provincia de Ciudad Real. Unos flecos de la investigación abierta en Santiago de Compostela llevó hasta la provincia castellanomanchega, donde agentes del Cuerpo Nacional de Policía desarticularon una organización que se dedicaba, supuestamente, a modificar los cuentakilómetros de vehículos de segunda mano para venderlos posteriormente a un precio más competitivo, consiguiendo un beneficio de entre 1.500 y 3.000 euros por cada uno.
La operación, que se denominó Tacho, se saldó con la detención de 18 personas a las que se les imputa un delito de estafa; la intervención de 158 vehículos y el cese cautelar de la actividad de tres talleres mecánicos y de tres establecimientos de compraventa de vehículos de segunda mano, en Calzada de Calatrava, Miguelturra y Puertollano.
Los agentes también se intervinieron de seis máquinas para manipular cuentakilómetros de vehículos, ordenadores portátiles con información y otras máquinas y herramientas necesarias para la actividad delictiva.
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