Lunes 20.04.2009
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Mientras las obras del AVE gallego continúan a buen ritmo dentro de la comunidad, las conexiones al exterior se complican por el sur y por el norte, con el retraso en la línea hacia Portugal y la modificación de la variante cantábrica. El Gobierno portugués anunció ayer que las líneas de alta velocidad Lisboa-Oporto y Oporto-Vigo se retrasarán dos años debido al alto gasto público alcanzado en 2009, que debe ser atenuado en los próximos años. "La inversión en los programas de estímulo a la economía nos obliga a retrasar la ejecución de estas líneas de alta velocidad para bajar el déficit público y conseguir unas cuentas más sostenibles", especificó el ministro de Finanzas luso, Fernando Teixeira dos Santos.
Así, la línea de alta velocidad entre las dos principales ciudades portuguesas, Lisboa y Oporto, se retrasará hasta 2017, mientras que la que conectará Oporto con Vigo no estará en funcionamiento antes de 2015.
El aplazamiento de la línea entre Oporto y Vigo por parte de Portugal se suma al ya anunciado por el ministro de Fomento español, José Blanco, que en noviembre declaró que la conexión no estaría concluida antes de 2015 -dos años después de las previsiones- por las dificultades existentes para obtener la declaración de impacto ambiental en el tramo Vigo-O Porriño.
La línea Oporto-Vigo, de 125 kilómetros de extensión -100 d ellos en territorio portugués- contará con una inversión en su primer tramo, entre Braga y Valença do Minho, de 845 millones de euros.
Por otra parte, la senadora lucense del PP Carmen Gueimunde criticó y pidió explicaciones al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero por "renunciar" al AVE Cantábrico, después de que José Blanco manifestase su intención de sustituirlo por un Feve que circularía a 160 kilómetros por hora. "El AVE Cantábrico es necesario para potenciar la cornisa norte con el resto de España", dijo la senadora, que anunció que su partido dará la batalla por esta infraestructura
