Domingo 12.02.2012
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Uno de cada cuatro niños nacidos en Galicia son ya hijos de madres no casadas. El informe demográfico del Instituto Galego de Estatística (IGE) correspondiente a 2006 toma el pulso a los cambios sociales y plasma en cifras realidades que se abren paso año a año, como el ascenso de los enlaces civiles a costa de las ceremonias religiosas, el alza del número de divorcios frente a la disminución de las separaciones o las primeras bodas entre personas del mismo sexo, 73 en el primer año completo con el nuevo Código Civil en vigor. El nacimiento de hijos fuera del matrimonio tradicional aparece como una más de las transformaciones, y es que, lejos de los llamados hijos de soltera, los nacimientos de hoy se producen en uniones estables, no vinculadas por matrimonio.
La tendencia se afianza cada año: en 1996, sólo un 10% de las madres no estaban casadas. Una década después, son ya el 26,6% en España, un punto menos en la comunidad.
El número de nacimientos empieza a recuperarse lentamente después del bajón de la década de los 90 y gracias en buena medida a la inmigración. En 2006, y según los datos provisionales recogidos por el IGE, nacieron en la comunidad 21.081 bebés, un 8,9% más que en 2001. Si se cuantifican únicamente los niños de madres españolas, el crecimiento es menor y se queda en un 6%, y es que los partos en mujeres extranjeras son ya el 5,7% de los registrados en la comunidad. Esta realidad descrita para Galicia reproduce lo que a mayor escala ocurre a nivel estatal, donde los nacimientos de madres foráneas son el 7,8%.
A ritmo lento, por debajo de la media estatal, en Galicia empiezan a nacer más niños, aunque las provincias de Lugo y Ourense avanzan muy a duras penas. Con una tasa de natalidad de 5,7 y 5,6 hijos por cada mil habitantes, ocupan el nivel más bajo del conjunto de provincias españolas y son las únicas, junto con León, Zamora y Asturias, en las que la media de hijos por mujer sigue por debajo del 1.
La tasa de natalidad (de 7,6 bebés por mil en la comunidad, frente a la estatal de 10,7) está también relacionada con la edad de la maternidad, cada vez más atrasada. En Galicia, ya se sitúa por encima de los 31 años, adelantando la cifra española.
Los nacimientos, que se concentran en la costa pontevedresa y en los municipios dormitorio de las principales ciudades, se producen cada vez más en forma de partos múltiples, que hoy son un 30% más que en 2001, principalmente en las madres de más edad. Asimismo, el informe provisional del IGE refleja la crisis de la familia numerosa: mientras aumenta el número de nacimientos de primer y segundo hijo, los de tercero y en adelante bajan un 11,4% en la última década.
Entretanto, desciende el número de matrimonios. En 2006 se celebraron 10.640 en Galicia, un 4,9% menos que en 2001, cuando ya se acumulaban cinco años de caída. Como dato anecdótico, hay siete ayuntamientos de la comunidad que no vivieron ningún enlace en todo el año. Ningún vecino se casó en 2006 en Negueira de Muñiz, A Arnoia, Baltar, Entrimo, A Teixeira, Crecente ni Cerdedo. Y las uniones civiles ganan terreno a la ceremonia religiosa, un 36,9% de los matrimonios de 2006 (en 2001 no alcanzaban el 25%) ya no se firmaron ante la Iglesia. En España, el trasvase es más acelerado y las ceremonias civiles son casi cuatro de cada diez.
No hay que olvidar sin embargo que el número de nacimientos y la tasa de fecundidad están estrechamente ligados a la edad del territorio y en Galicia viven 133 mayores de 65 años por cada 100 menores de 20. Ourense y Lugo, con un 28% de población mayor, son las provincias más envejecidas de España.
El número de divorcios en Galicia aumentó un 73% en un año, coincidiendo con la aplicación de la Ley 15/2005, que agiliza el proceso al suprimir el requisito de separación previa. La Ley del Divorcio Exprés se deja ver con claridad en los números recabados por el IGE: en 2006 fueron 7.522 las parejas que oficializaron su ruptura frente a las 4.358 del año anterior, aunque los datos quedan equilibrados con los de separaciones, sólo 1.140 en 2006 frente a las 3.919 de 2005. En total, y sumando los divorcios, separaciones y nulidades (once) registrados, el crecimiento es de un 4,6%, menos que el operado entre 2004 y 2005.
De mutuo acuerdo
Más de la mitad de los procesos se resolvieron además de forma amistosa. El consenso fue posible en el 55,6% de los divorcios y en un 45,3% de las separaciones, que se cerraron de mutuo acuerdo.
En el análisis de las desuniones registradas en 2006, el Instituto Galego de Estatística repara también en la situación de las parejas: un 46% de ellas no tenían hijos en el momento de la ruptura y el 37% de los divorcios tuvieron lugar durante los diez primeros años de casados.
Los datos del IGE dejan constancia de que, aún siendo mayoritarios, los matrimonios donde los dos miembros son solteros están perdiendo peso y crecen las uniones en las que alguno de los cónyuges es divorciado.
