Domingo 12.02.2012
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Un elevado número de hogares vive la hora de la comida como un momento de tensión y conflicto en la familia. Un 41% de los niños gallegos (el 47% a nivel estatal) come poca cantidad y/o reduce su dieta a un número limitado de alimentos que son de su agrado, las dos características que el primer estudio sobre hábitos de alimentación del Observatorio de la Nutrición Infantil Abbott ha utilizado para definir al niño malcomedor. El 74% de ellos son hijos únicos.
Antonio Zapata, pediatra en el centro San José de A Coruña, y Luis Torres, psicólogo infantil, presentaron ayer en Santiago los resultados de este estudio, elaborado a partir de 906 entrevistas a padres de seis autonomías con hijos de 1 a 10 años.
Aunque en cifras promedio el 72% de los niños con problemas en su relación con los alimentos presenta una talla normal para su edad y el 58% se ajusta también al peso recomendado, los pediatras advierten de los impactos para la salud futura de una alimentación incompleta durante la infancia, con un riesgo mayor de trastornos severos de la alimentación (anorexia o bulimia), bajo rendimiento escolar y complicaciones inmunológicas. Así, apuntó Antonio Zapata, más de la mitad de los menores con patologías de tipo alérgico u otras alteraciones del sistema inmunológico son o han sido niños malcomedores. En el caso gallego, además, un 12% de los menores con malas pautas de alimentación presentan sobrepeso, un porcentaje que es cuatro veces más alto que la media estatal (3%), aunque en opinión de Zapata las ratios tenderían a igualarse si el estudio continuase hasta los 16 años de edad.
Los problemas para normalizar una alimentación completa son cada vez más comunes. Luis Torres, psicólogo infantil y miembro del equipo de Rocío Ramos Paul (la televisiva Supernanny), cita la falta de tiempo de los padres y el consecuente sentimiento de culpa hacia sus hijos como germen de "tratamientos indulgentes" que desembocan en una "tiranía de los niños". El 28% y el 23% de los padres reconoce que sus hijos no comen legumbres y pescado y el 76% recurre a la televisón u otros juguetes durante la hora de la comida. "Están dispuestos a hacer lo que sea para que el niño coma", señaló Torres, que advirtió de el 40% de las familias afirman que la comida se convierte en un momento de conflicto y que para el 70% la alimentación del menor se convierte en una preocupación constante.
Ni juegos ni televisón
El psicólogo recomendó evitar la televisión o los juegos en la mesa, no ceder a los caprichos del niño y no insistir en reprender sus comportamientos negativos, sino ignorarlos (por ejemplo manteniendo una conversación al margen) y atender y apludir sólo los que son positivos. Si finalmente no come, explicó, habrá que retirar el plato sin mostrar enfado y cuidar de que no coma nada hasta la siguiente comida. Durante el proceso de aprendizaje, dijo, existe la posibilidad de recurrir a complementos nutricionales, bajo indicación del pediatra.
Aprendizaje
25 minutos es el tiempo normal
·· Los expertos fijan en 25 minutos el tiempo "ideal" para comer. El estudio sitúa en 40 el tiempo en el que comen los niños españoles y en 33 el dato gallego. La causa del rechazo está a veces en una mala planificación de la introducción de alimentos tras la lactancia. Otras, obedece a la conocida "etapa del no" de los dos-tres años. Luis Torres advierte de que "cuando se cede a los antojos el comportamiento tiende a perpetuarse" .
