Sábado 11.02.2012
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Todo -excepto el Euribor, la gasolina y el poder adquisitivo-, ha subido durante el pasado año. Y la población reclusa no iba a ser menos, aunque en 2008 las cifras de delincuentes presos en España se ha disparado de una manera espectacular, con un incremento que supera el 9 por ciento, al pasar de los 67.066 internos con que contaban los centros penitenciarios en la primera semana del pasado enero a los 73.702 que había en los últimos siete días del pasado diciembre.
Galicia ha seguido esa misma tendencia, pero muchísimo más acusada, ya que el aumento de la población penitenciaria ha sido de 803 nuevos reclusos, cifra que ofrece un dato porcentual de crecimiento de nada menos que el 19 por ciento.
Ya el pasado mes de septiembre, el sindicato mayoritario entre los funcionarios de prisiones, Acaip, denunciaba que el aumento de la población reclusa gallega era la segunda de mayor crecimiento de España durante 2008, que entonces llevaba un ritmo del 13 por ciento y sólo superada por la de Baleares, que en ese mes rebasaba el 25 por ciento.
Algo más que cifras
Estos datos son algo más que simples números, bastante más que crecimiento o disminución de la población reclusa, ya que sobre todo se trata de una cuestión de seguridad para los propios internos, los funcionarios de prisiones y toda la sociedad.
Este análisis tiene una fácil y sencilla explicación, y no es otra que la capacidad óptima de los cinco centros carcelarios gallegos -Teixeiro, A Lama, Pereiro, Monterroso y Bonxe- es de 2.924 internos, que lleva a las cárceles gallegas a tener una masificación del 74 por ciento.
A este paso, a lo largo del próximo año, y si la Dirección General de Instituciones Penitenciarias no lo remedia, las prisiones de la comunidad autónoma albergarán al doble de reclusos del que sus instalaciones permiten.
Y mientras, los centros penitenciarios no se amplían y el personal que atiende a esa población no crece en la misma proporción, según asegura el sindicato Acaip. Ya en septiembre, los funcionarios denunciaban que en los últimos cinco años la población convicta había crecido un 61,8 por ciento, mientras que la plantilla de empleados públicos (funcionarios y personal laboral) tan sólo había aumentado en poco más del 24 por ciento.
Galicia ocupa el sexto lugar a nivel nacional en número absoluto de reclusos tras las comunidades de Andalucía (16.596), Cataluña (10.119), Madrid (9.444), Castilla y León (7.495) y Valencia (7.129) justo antes de la población penitenciaria gallega.
Pero en los próximos cuatro años es posible que la comunidad gallega vea como la población penitenciaria disminuye si el Gobierno cumple sus previsiones y antes de 2013 tiene ya en funcionamiento los nueve centros nuevos que ha diseñado. De ellos, cinco serán de gran capacidad -similares a los de Teixeiro y A Lama y con 1.008 celdas funcionales- y los otros cuatro de tamaño medio -720 internos en total-.
Sin embargo, esas nuevas prisiones tienen previsto amortizar parte de los reclusos que cumplen condena en otros cinco centros y que van a ser cerrados por antiguos. Como dato curioso reseñar que durante el pasado año la población carcelaria española creció al increíble ritmo de 19,04 presos diarios .
Ocho años
La población penitenciaria gallega ha crecido desde los 2.528 presos que había en el año 2000 hasta los 5.090 contabilizados por Instituciones Penitenciarias a finales de 2008.
A Lama
La cárcel pontevedresa de A Lama es el paradigma de la pésima política penitenciaria en varios de sus aspectos más importantes .
