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Abel Méndez Díaz: “La eólica marina reactivó Fene tras 10 años de veto a la obra civil”

Director comercial de Navantia en el área de Buques Civiles, Offshore y Diversificación

Abel Méndez Díaz - FOTO: ECG
Abel Méndez Díaz - FOTO: ECG

SANTI RIVEIRO SANTIAGO  | 09.01.2018 
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¿Qué supuso para Navantia diversificarse a la eólica marina?

La eólica marina es uno de los pocos refugios para la industria naval europea, pues la del crudo y gas está en horas bajas. La mayoría de los astilleros y contratistas llave en mano que se dedicaban a este sector están focalizando esfuerzos hacia la eólica marina. Para Navantia la eólica marina ha supuesto retomar la actividad civil en dos centros de trabajo: Puerto Real y Fene, en un sector y mercado de futuro, compatible con el mercado de "oportunidad" de los buques civiles.

¿Y en cifras?

En tres años Navantia facturó más de 400 millones de euros en eólica marina, y contrató tres productos distintos: eólica fija (jackets), eólica flotante y subestaciones eléctricas. En este sector, un tercio del presupuesto de los proyectos es el coste de los materiales, y los dos restantes, la mano de obra, lo cual revierte directamente en generación de empleo. Gracias a esto se crearon puestos de trabajo de manera continuada en los dos centros de trabajo, con picos de 1.200 personas.

A nivel de instalaciones, ¿qué supuso para Fene?

Los astilleros de Navantia cuentan unas instalaciones poco habituales para el sector. Las empresas que se dedican a este negocio provienen de la fabricación de estructuras para crudo y gas, y habitualmente consisten en espacios abiertos y medios de izado alquilados, con uno o dos talleres cerrados y cabinas de pintado temporales. El espacio de almacenamiento suele ser limitado también. Navantia, sin embargo, dispone en los astilleros de Fene y Puerto Real de unas instalaciones diseñadas para otro producto, como son los grandes buques y unidades offshore, ideales para este negocio.

¿No necesitó retoques?

Han sido muy pocas las actuaciones necesarias para mejorar la instalación, y han consistido más bien a mejoras específicas asociados a las obras en curso, como reforzados en muelles, rellenos para habilitar zonas de paso, limpieza de fondos en las inmediaciones de zonas de embarque, ampliación de altura y ancho de puertas en algún taller, etc. Además se han renovado medios de transporte de cargas internos en el astillero, de firma que cada proyecto ha mejorado el astillero en mayor o menor medida. A día de hoy, no se prevén en los próximos años necesidades de inversión relevantes en las instalaciones para poder continuar en este sector.

¿Y en las auxiliares?

Nuestra cadena de suministro local se involucró con gran entusiasmo en esta nueva actividad e invirtió en instalaciones y medios de producción para idear métodos de trabajo, útiles y herramientas que mejorasen su productividad.

¿Qué tal está funcionando la alianza con Windar?

En el astillero de Fene se están construyendo 42 jackets para East Anglia One en alianza con Windar. Esta asociación, que comenzó con Wikinger, se ha mantenido en proyectos de subestructuras fijas y flotantes hasta la fechas: Wikinger, Hywind y Nissum Bredning. Las dos empresas, Navantia y Windar, se alían formando una UTE por proyecto, de forma que a los ojos del cliente son una única empresa.

¿Qué les aportan?

Windar cuenta con experiencia complementaria a la de Navantia, y es uno de los principales actores internacionales en fabricación de componentes tubulares para eólica marina y terrestre, tanto en subestructuras fijas como flotantes, con instalaciones en España, India, México, Brasil y Rusia.

Pero no solo trabaja en Fene...

Windar fabrica ciertos componentes de las subestructuras en sus instalaciones en Asturias, pero los más grandes los ensambla directamente en el astillero de Navantia.

¿Hay nuevos contratos a la vista?

Navantia está participando en todas las ofertas en el mercado en eólica marina, tanto en la fija, con jackets, como flotante. Las mayores oportunidades continúan en la eólica fija, en tres zonas geográficas, Reino Unido como la más inmediata, Francia y Alemania. En eólica flotante se presentan oportunidades de fabricar prototipos y series pre-comerciales de distintos conceptos y para diferentes clientes.

¿Y para cuándo?

A medio plazo, 2018-2019, los contratos en el mercado de jackets y eólica flotante son pocos, aunque trabajamos para dar continuidad a los proyectos actuales. En el período 2020-2022 hay gran cantidad de proyectos en los cuales estamos participando mediante la colaboración desde las primeras etapas con los clientes, incluyendo Iberdrola. El East Anglia 3 es uno de ellos.

Con tanto negocio hacia tierras del Reino Unido, ¿provoca alguna inquietud el brexit?

Todavía no sabemos cómo va a ser el escenario posbrexit y en qué medida nos podremos ver afectados. Por el momento trabajamos en los proyectos en el Reino Unido con los mismos parámetros y principios que anteriormente. La industria británica no tiene la capacidad necesaria para autoabastecerse y satisfacer sus necesidades en el sector eólico marino de forma sostenible. Por ello necesitará entenderse y dar facilidades a los fabricantes europeos. Es ya un hecho que los contratos actuales en UK requieren un porcentaje de contenido local, lo cual facilita adaptarse a la era posbrexit.

Más allá de Iberdrola... ¿qué otros clientes en eólica marina han tenido? ¿Cuáles para Ferrol-Fene?

El pasado 2017 fue el año en el que comenzamos la construcción de los proyectos de East Anglia para Scottish Power, 42 jackets en Fene y una subestación de 750 MW en Puerto Real. Además entregamos el proyecto Hywind para Statoil y el proyecto Nissum Bredning para Siemens. Estos proyectos nos sitúan en el foco de atención internacional y consolidan una de las líneas de diversificación que nos marcamos como objetivo hace cuatro años.

¿Qué prioridades tienen?

Seguir contratando con Iberdrola/Scottish Power continúa siendo prioritario para Navantia. Participamos en dos ofertas con ellos, en Francia y Alemania, en las que estamos realizando los mayores esfuerzos para seguir siendo competitivos en un escenario cada vez más exigente con la entrada de nuevos competidores en zonas de bajo coste y jackets de gran tamaño, hasta el doble de las construidas en 2016 para el campo Wikinger. También continuamos el diálogo y los contactos con Statoil, Cliente de Navantia-Windar en el proyecto Hywind, en relación a oportunidades futuras.

¿Y con otras compañías?

Otras empresas españolas con las que estamos trabajando en proyectos de eólica marina son Repsol y Cobra, así como la portuguesa EDP, que tiene varios proyectos de jackets en fase de licitación en Inglaterra y Francia que también son muy interesantes para nosotros.

¿Qué puertas se han abierto al convertirse en actor protagonista en la eólica marina?

La eólica marina ha permitido, por tanto, reactivar unas instalaciones y tejido industrial con baja ocupación debido a la crisis internacional y, en el caso particular de Fene, a un veto a la construcción civil que duró diez años.

 

Abel Méndez Díaz

Director comercial de Navantia en el área de Buques Civiles, Offshore y Diversificación

"En tres años Navantia facturó 400 millones de euros en eólica marina"

 

"Nuestra visión de los astilleros es la de talleres con salida al mar, no nos cerramos a proyectos de oportunidad que aporten carga de trabajo, pero sin descuidar los estratégicos"