Sábado 27.09.2008
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El proyecto de Ley de Autoridad del Profesorado de la Comunidad de Madrid ha reabierto el debate sobre la autoridad del profesorado y su regulación. El Gobierno de Esperanza Aguirre quiere darle a los docentes consideración de autoridad pública, aunque esta ya fue reconocida ya hace dos años por la Fiscalía de Galicia y hace uno por la General del Estado. Esta categoría implica que la agresión que sufra un docente, aunque sea leve, se considera un delito de atentado. Pero la medida no ha llegado a aplicarse en la comunidad "por falta de denuncias", explica el fiscal de menores del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Carlos Mariscal de Gante.
"Aquí no entran denuncias por agresiones a docentes. Supongo que es un fenómeno que está ahí, porque se habla de ellas, pero por lo que sea el profesor prefiere aguantar o solucionar el tema dentro de la propia comunidad escolar, y de ahí no sale", responde Mariscal de Gante.
Al margen de un caso de acoso a una profesora hace cuatro años por parte de un ya ex alumno (la insultaba por la calle), las únicas denuncias de docentes que recuerda el fiscal desde hace tiempo son por desperfectos, normalmente a vehículos -desde ralladuras a pinchados en las ruedas-, pero también en el portero automático o del buzón del domicilio particular.
Pero estos casos son también una excepción en los juzgados. "Recientemente no recuerdo ninguno, hace ya tiempo que no entra nada de eso. Pueden ser uno o dos al año, muy pocos", añade el fiscal de menores.
El profesor que sufre estos desperfectos no es considerado autoridad como el que es víctima de una agresión. En estos casos, la Justicia suele establecer medidas educativas, como tareas en beneficio de la comunidad, o incluso se puede intentar una conciliación a través de una reparación extrajudicial si los hechos no son graves.
Por ser funcionarios
Cuando sí hay agresión, matiza Mariscal de Gante, la mayor gravedad se debe a que se considera al docente funcionario, no autoridad pública en sí misma, aunque la consideración es la misma. Por eso la instrucción de la Fiscalía no se aplica a los docentes de la enseñanza privada, como sucede en el proyecto de ley de Aguirre (en Madrid).
Sobre esta norma, el fiscal advierte que una ley autonómica no puede establecer penas de prisión. "Estoy oyendo en los medios que puede haberlas, pero eso es descabellado. Una ley de este tipo no puede implicar una tipificación delictiva. Para crear un delito que antes no existía hace falta una ley orgánica que modifique el Código Penal", concluye.
. icasal@elcorreogallego.es
La idea de Madrid crea división
La intención de la Comunidad de Madrid de reconocer a los docentes como autoridad pública genera división de opiniones dentro y fuera de la comunidad educativa. El conselleiro de Educación, Jesús Vázquez Abad, valoró ayer la idea en la TVG, pero abogó por diseñar un marco más global, con "un conxunto de medidas en base a un pacto estatal pola educación" con el objetivo de "poñer en valor unha figura do profesor".
El ministro Ángel Gabilondo también se ha referido al pacto por la educación para expresar que hubiera preferido que esta medida se propusiese en ese marco, pero no parece muy convencido con ella. Advierte de que hay que tener "mucho cuidado" por la consecuencias penales que podría tener y se muestra partidario de soluciones "integrales que no sean dotar de autoridad sin más".
Entre las familias y los docentes también hay división de opiniones. La Ceapa la rechaza de lleno, mientras que las asociaciones de AMPA católicas la apoyan. A nivel sindical, ANPE la valora como una manera de frenar "a forte perda de autoridade e descrédito social" del profesorado.
UGT y CCOO han manifestado, por el contrario, sus dudas. Tampoco agrada la propuesta a la CIG y al STEG. "Os problemas graves do ensino son a falta de profesorado".
"Non se pode atacar o fracaso e pretender que os docentes teñan autoridade se non hai recursos humanos para quen necesita un tratamento especial", advierte el secretario nacional de CIG-Ensino, Anxo Louzao, que advierte además de que la necesaria educación en valores implica a toda la sociedad. "E fan falta medidas educativas, non parapoliciais", concluye Xosé Cabido, del STEG .
"Supongo que es un fenómeno que está ahí, porque se habla de ellas, pero aquí
no entran denuncias por agresiones"
"Para que se pueda crear un nuevo delito hace falta una ley orgánica que modifique el Código Penal" .

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