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presidente de la CEG

Antonio Fontenla: "Las empresas necesitan oxígeno de inmediato para que no mueran"

07.03.2010  “Hay que agilizar los mecanismos de certificación, por algo tan sencillo como que si a mí no me pagan yo tampoco puedo pagarle a otros”

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LUIS POUSA• SANTIAGO

Antonio Fontenla, presidente de la CEG, en la sede de la patronal gallega, en Santiago, el 3 de marzo de 2010
Antonio Fontenla, presidente de la CEG, en la sede de la patronal gallega, en Santiago, el 3 de marzo de 2010

"Hay que insistir en que a las empresas hay que darle oxígeno de inmediato para que no mueran y trabajo para que hagan su tarea", declara Antonio Fontenla Ramil, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, en esta entrevista, realizada el pasado miércoles, en Santiago.

– En su plan anticrisis, el Gobierno Zapatero fija como prioridades crear 350.000 empleos y abrir el grifo del crédito a las pymes. ¿Comparte ese criterio?

– El problema más urgente que tienen las empresas gallegas es acceder al crédito. Es lo vital, porque si no pagas, automáticamente desapareces. Después está la cuestión del empleo. Hay más de cuatro millones de parados. Cada trimestre nos llevamos un disgusto con los datos del paro. Además, con la estructura laboral que tiene España, hasta que su economía crece más de dos puntos, no genera empleo neto. Por tanto, el desempleo es el otro problema más urgente.

– ¿Qué conviene hacer?

– Aparte de lo inmediato, hay que mejorar la educación. El fracaso escolar es muy alto, las enseñanzas que reciben nuestros jóvenes no son las adecuadas, de hecho tenemos un paro juvenil del 40 por ciento. Una salvajada. Debemos reformar el sistema energético, es muy caro y deficitario, y nos hace poco competitivos. Hay que reformar la Administración, porque todavía es muy rígida. En España tardamos cuarenta y tantos días en crear una empresa, en Singapur se crea en tres horas.

– ¿Una de la barreras burocráticaticas más cansinas de pasar es la de los municipios?

– Sí. Además, en el caso de Galicia tenemos un número desproporcionado de ayuntamientos, la mayoría de ellos casi sin población y cuyos ingresos no llegan para pagar los gastos de sus funcionarios. Es un lujo que no podemos mantener. La Administración local está muy cerca del ciudadano, pero está muy sobrecargada, se dedica a realizar funciones que no son propiamente suyas, y hay que ordenarla, concentrarla y dotarla de instrumentos de gestión más ágiles.

– Una de las medidas que propone el Gobierno es recortar el plazo de demora en los pagos a proveedores ¿Qué opina?

– Se ha ido legislando en ese sentido. Antes, los plazos máximos de demora eran de 90 días, después pasamos a 60 y ahora estamos en 45, pero, a la hora de la verdad, la Administración tarda más de los plazos que dice, y eso que hay un mecanismo de defensa que es intimar intereses. Pero, claro, si le intimas intereses a la Administración, te conviertes en un suministrador desagradable, y a la próxima... Mientras no se agilicen los mecanismos de certificación no hay nada que hacer. Hay certificaciones que requieren 17 pasos, con lo cual si pones el día de entrada, el día para que lo vean y el día para que salga, la cosa se va a 51 días como mínimo. Por otro lado, cuando era una época de bonanza, llevabas un pagaré al banco y te lo descontaba al momento, pero ahora te lo descuentan o no te lo descuentan, o te descuentan una parte; en todo caso, tardan mucho más en descontártelo. Todo eso afecta a la liquidez de las empresas, y provoca algo tan sencillo como que si a mí no pagan yo tampoco puedo pagarle a otros.

– ¿En la situación actual, es recomendable que el ICO aporte directamente crédito a las pequeñas y medianas empresas?

– Sí, es positivo, pero tiene que ser un mecanismo ágil. Tenemos entidades financieras muy buenas, y quizás lo más práctico fuera avalarles una cantidad para que pudieran descontar y darle fluidez al crédito.

– En las ayudas a la rehabilitación y reforma de viviendas, la dedución por IRPF debería ser para todas las rentas?

– Las ayudas a la rehabilitación y la reforma no deberían estar condicionadas a la renta, y menos todavía por unos pocos euros. Dado que la renta es progresiva, todos debemos tener igual trato en ese sentido. Está bien que el IVA en las rehabilitaciones y reparaciones se rebaje, porque no es lógico que si compras una vivienda nueva tengas el 7 por ciento, o el 8 % si siguen en la idea de subirlo, y, sin embargo, por una pequeña reparación en casa cobren un IVA del 16 por ciento. Eso tienta a la gente a buscar otras alternativas.

– Ustedes proponen despidos más baratos, menos cotizaciones sociales, intermediación privada, menor control judicial de los expedientes de regulación de empleo, y, además, lanzan la idea de un tipo de contrato joven, de entre 6 y 12 meses de duración, en el que los jóvenes no tendrían derecho al paro ni a la Seguridad Social y cobrarían un salario por debajo de los 633 euros. Visto en conjunto, pareciera que la CEOE pretende arrebatarle todas las conquistas sociales a los trabajadores. ¿O no?

– Bueno, visto así, hasta casi yo me siento culpable. Pero analicemos las cosas. Llevamos tres años de crisis, y pese a que decimos que hay que reformar el sistema, no se reforma. El número de parados nos da la razón. En España hay tres tipos de indemnización por despido: la de 45 días por año trabajado; la de 33 días por año trabajado; y la del empleo temporal que es de ocho días por año trabajado. Con lo cual parece que hay españoles de bussines, de turista y de low cost. Al empleado temporal no lo puedes tener contratado más de 18 meses, con lo cual o lo contratas en una de las modalidades fijas o lo despides, porque no sabes si le puedes garantizar ese puesto de trabajo y asumir un coste alto del despido, sin embargo, te gustaría que se quedara porque es competente y hace las cosas bien. Para nosotros es también una pérdida, porque ese señor ya sabía cómo hacer su trabajo, ya estaba formado, y con el nuevo que contrates para sustituirlo hay que volver a empezar. Por tanto, nosotros proponemos respetar los derechos adquiridos de quienes tienen una indemnizacion de 45 o 33 días, y al resto, salvo los colectivos de trabajo estacional, hacerle un contrato fijo con 20 días de indemnización por año trabajado, al menos durante el tiempo que dure esta crisis. Después ya veremos. Eso, además, es una manera de mejorar la formación.

– Pero ese es también el argumento de la CEOE en los contratos a jóvenes sin derecho a cobrar paro ni a Seguridad Social

– Era simplemente un esbozo de algo que proponíamos que se estudiase. El paro juvenil está en un cuarenta y tantos por ciento. Hace muchos años hubo los aprendices. Pero, en cualquier caso, eso no impide que no podamos llegar a otros muchos acuerdos. Hay mucho diálogo por delante, y ojalá no se levante nadie de la mesa hasta llegar a un acuerdo.

– ¿El pacto salarial que ha firmado la dirección de la CEOE con los sindicatos ha sido bien acogido por los empresarios?

– Lo que dicen es que en lo del incremento 1 por ciento nos hemos pasado. En estos momentos, se están haciendo estudios en Europa sobre el coste de la hora real trabajada. Pues bien, comparando los salarios alemanes con las condiciones laborales alemanas y los salarios españoles con las condiciones laborales españolas, es posible que en esto momentos los costes laborales españoles estén más altos que los costes laborales elemanes. Por otro lado, habría que buscar otro sistemas en los que se tuviesen en cuenta aspectos como haber estado toda la vida trabajando y cotizando a la Seguridad Social, no haber cobrado el paro ni haber consumido ayudas de la Seguridad Social, respecto a otros que han estado en el paro, etc. No es lógico que llegada la jubilación uno y otro tengan los mismos derechos; debería haber una especie de bolsa en favor de quien ha trabajado más tiempo y consumido menos de los fondos de la Seguridad Social.

– ¿La patronal está de acuerdo en prolongar la edad de jubilación hasta los 67 años?

– Hay señores que pueden estar trabajando perfectamente hasta los 70 años, y hay otros que a los 60 años, en razón del trabajo hicieron, deben jubilarse. Me da la sensación que esa fue una propuesta que se hizo en el foro de Davos para lanzar una mensaje a los mercados financieros. Es un tema en el que hay que profundizar más.

– ¿Las empresas tienen necesidades de rotación en las plantillas?

– Claro. Es que si cierras mucho la salida a los 65, cierras también la puerta de entrada a la incorporación de gente nueva. Hay convenios colectivos que tienen la condición de que si jubilas a alguien hay que contratar a otra persona que ocupe ese puesto.

– En Galicia ha caído en picado la contratación de obra pública, ha crecido el paro un 13 por ciento en los últimos doce meses y, al mismo tiempo, el Gobierno Feijóo ha optado por sólo endeudarse en un 1 por ciento del PIB, muy por debajo del 2,2 % permitido.

– Cuando elaboraron los presupuestos para este año, tuve dos encuentros con la conselleira de Facenda, y me explicó las dificultades que tenían. Por mi parte, le dije que en un momento de crisis no podíamos tener menos inversión que en 2009. Recuerdo que cuando yo tenía responsabilidades en el sector de la construcción, habíamos hechos un estudio sobre el retorno fiscal. Y demostrábamos que las obras con ayudas del Feder, el 50 por ciento de la subvención al Estado, le proporcionaban ingresos; no le ocasionaban gastos. Una obra tiene una recargo del IVA del 16%, con lo cual a la Administración ya no le cuesta el cien por cien, sino el 84%, si a eso le añades el impuesto de Sociedades que cobra, y la Seguridad Social, las tasas y el desempleo que no tiene que pagar, así como el efecto multiplicador que provoca en el resto de la economía, el saldo le favorece. Mientras no nos hagan a todos ingenieros titulados por Massatchusets o inventores de no sé qué, lo que de verdad crea empleo es la construcción.

– Pero la construcción ha provocado la burbuja inmobiliaria.

– Sí, pero de la burbuja inmobiliaria no sólo tiene culpa la construcción. Lo que más encareció los precios y calentó la burbuja fue la especulación del suelo. No había suelo suficiente, los planes de urbanismo no se acababan de hacer y no hubo una ordenación del territorio. Debemos volver a unos límites normales, racionales. Todavía hay un segmento de población que no pudo comprar la vivienda porque estaba cara, y es preciso hacer viviendas sociales. Sería bueno que a los jóvenes se le diese la oportunidad de acceder a la vivienda con hipotecas ágiles

– ¿El AVE y otras infraestructuras se verán afectados por el recorte del gasto público?

– Los gallegos tenemos la suerte de que en estos momentos el ministro de Fomento piensa en Galicia y no olvida a Galicia. Pero justo cuando todo parecía ir bien, particularmente en lo del AVE, llega el anuncio del recorte de 5.000 millones de euros. Precisamente la CEG tenía previsto estos días un encuentro con el ministro José Blanco en el que le íbamos a trasladar nuestra preocupación por ese tema, pero no pudo ser como consecuencia de que él ha tenido que asistir a las reuniones de la comisión para al pacto contra la crisis. A sí que Dios le dé suerte y claridad de ideas para poder mantener las inversiones previstas para Galicia en el AVE, en los aeropuertos, en los puertos y en las autovías.

– La Lei de Caixas está recurrida ante el Tribunal Constitucional, y el Gobierno central exige la reforma de los artículos que incumplen la Lorca y le disputan el papel de supervisión y regulación al Banco de España. ¿Qué hacer?

– La ley gallega de cajas no es la mejor ley que se podía hacer. Tiene defectos. Pero era necesario hacerla rápido para coger en marcha ese tren que se llama FROB, del que saldrán los 1.300 millones de euros que hacen falta para llevar a cabo la fusión de las dos cajas gallegas. Da la sensación de que desde el Gobierno central nos piden más un puzzle que una reforma: cogemos seis artículos de la ley catalana, nueve de la madrileña, no sé cuantos de la andaluza ... Para mí que están dilatando el proceso, y eso nos pone nerviosos y no ayuda a que tengamos la ley que haya que tener y cedamos en donde haya que ceder. El Gobierno central no nos está tratando con respeto.

– ¿Esa falta de entendimiento es debida a la rivalidad política?

– Más que eso, necesitamos un buen hacedor que arregle la cuestión en Madrid, y algún buen hacedor en Madrid tenemos.

– ¿Qué evaluación hace de los once primeros meses del Gobierno popular de Alberto Núñez Feijóo?

– Efectivamente, el año lo cumple dentro de un mes y algo. Se perdió mucho tiempo en la toma de posesión. Como se recordará, nosotros pedimos que, dado que estábamos en crisis, el traspaso de poderes debía hacerse cuanto antes y no esperar a que se agotasen los cuarenta días preceptivos. Después, como es lógico, el nuevo Gobierno se encuentra con una serie de proyectos y tiene que analizarlos y decidir con cuáles seguirá adelante y con cuáles no. Al mismo tiempo afronta el recorte de lo altos cargos, con el que nosotros estamos de acuerdo, aunque lo de los coches fue excesivo. Hace una redistribución presupuestaria. Anula el concurso eólico, lo que da seriedad. Y está trabajando en la ley de Protección del Litoral, lo que permitirá que en dos o tres meses esté perfectamente claro dónde se puede construir y dónde no. Eso es lo que queremos los empresarios: saber cuántos triunfos hay en la baraja. También están modificando la Lei do Hábitat, que había sido muy contestada. El presupuesto se ha rebajado en tres puntos respecto al de 2009, porque el Gobierno gallego no ha querido ir a la deuda máxima. Y, a instancia nuestra, ha rebajado las previsiones de crecimiento para este año, porque estimamos que el Xacobeo no pitará tanto como se dice.

– ¿Cómo se está comportando la economía gallega en la crisis?

– Estamos en una tasa de desempleo cinco puntos por debajo de la media española. La balanza exterior está en el 105 por cien, 30 puntos por encima del conjunto de España. Mientras que la industria española bajó ligeramente, la industria gallega subió ligeramente. Pero tenemos un serio problema en el sector del automóvil, que va a reducir la producción, según el director general de Citroën en Vigo, y en el sector de la construcción naval las perspectivas para el próximo año no son nada halagüeñas. Y tenemos algo de culpa todos, porque la huelga del metal en Vigo afectó a los plazos de finalización de algunos barcos e hizo que algunos contratos pendientes no se firmasen. Hay que seguir insistiendo en que a las empresas hay que darle oxígeno de inmediato para que no mueran y trabajo para que hagan su tarea, porque, la verdad, está primera parte de 2010 está siendo muy dura, muy dura.

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