Martes 17.06.2008
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| José Luis Baltar Pumar, presidente del PP de Ourense, ayer en la esperada rueda de prensa que ofreció en la sede del partido |
El último de los barones del PP gallego del sector de la boina, el último dinosaurio de la era Fraga, José Luis Baltar Pumar, anunció ayer emocionado, sin poder contener las lágrimas, que no optará a la reelección como presidente del PP de Ourense, cargo que ocupa desde que en 1991 Centristas de Galicia, formación de la que fue secretario general, se integró en las filas de los populares.
El veterano político, último escollo en el proyecto renovador de Alberto Núñez Feijóo para el nuevo PP de Galicia, deja así el camino libre a su heredero en su declarada aspiración de presidir el partido en Ourense. En su despedida, Baltar padre defendió de nuevo ayer el "derecho" de su hijo, José Manuel, -vicepresidente del Parlamento gallego-, a optar a su sucesión, asegurando que "tendrá igual derecho que los demás". De paso, advirtió de que no es constitucional "vetar a alguien por su apellido".
Baltar Pumar reconoció que "los vínculos familiares son los que son" y puntualizó que él no participará "para nada" en el proceso congresual, aunque ostentará el cargo de presidente hasta el próximo día 30 de enero, fecha fijada para la celebración del congreso provincial. "Para eso nombramos una comisión organizadora que tomará las resoluciones", recordó.
El presidente de los populares quiso alejar todo riesgo de ruptura dentro del partido. "No puede haberla puesto que se trata de un proceso normal que no tiene por qué alterar para nada al PP", aseguró. Insistió en que "no se puede dar una escisión porque esto (su jubilación) tenía que pasar tarde o temprano". Es más, se mostró confiado en que el PP puede obtener "mejores resultados que hasta ahora porque en la gente joven se ve ilusiones y nuevos métodos de trabajo". "Yo no soy de los que se alegra si a partir de ahora los resultados del PP no son tan buenos como los que tuvo hasta la fecha. Al contrario, yo quiero que el PP tenga unos resultados mejores que los que tenía cuando estaba yo", subrayó.
Baltar Pumar reconoció que le costó "mucho" adoptar esta decisión, "en la que no hay marcha atrás", porque durante los últimos días recibió "presión y cariño" de mucha gente que le pedía que continuase.
Feijóo debe mover ficha
Ahora, conocida la decisión de Baltar, el presidente Alberto Núñez Feijóo tendrá que mover ficha de cara al congreso ourensano, en el que podría haber más de una candidatura.
Mientras tanto, José Manuel Baltar Blanco, almorzó ayer con los diputados ourensanos del Parlamento, excepto el portavoz del PPdeG, Antonio Rodríguez, que tenía una cita programada, entre los cuales recogió los primeros avales para presentar su candidatura al Congreso Provincial del partido, que se suman a los ya manifestados por algunos de los alcaldes fieles a su padre.
. delegmonforte@elcorreogallego.es
'O pequeniño', un maestro que creó toda una escuela política
Pronunciar el nombre de José Luis Baltar es lo mismo que decir Ourense. Mariano Rajoy señaló en una ocasión que en Galicia no hay caciques, sino personas de prestigio y verdaderos líderes de opinión, en alusión a Baltar. Y tenía su razón. Lo cierto es que, tras el abandono de Francisco Cacharro Pardo, en Lugo, Baltar Pumar, con 69 años encima, es el último vestigio de las baronías populares en Galicia de la era Fraga, una especie a extinguir, con difícil encaje en el proyecto renovador de Núñez Feijóo.
Maestro de Primaria de profesión, abandonó la docencia en 1979 para dar el salto a la política y asumir la alcaldía del pequeño municipio de Nogueira de Ramuín, que mantuvo hasta 1995. Baltar, todo un modelo de versatilidad política, ingresó en este mundo bajo las siglas de Coalición Galega (CG) y llegó al PP de la mano de Centristas de Galicia, una escisión de CG de la que, junto con Victorino Núñez, fue fundador y secretario general. Con Centristas de Galicia comenzó a forjarse la meteórica carrera de Baltar Pumar O pequeniño, como le conocen cariñosamente en su tierra amigos y alcaldes. Esta formación se integró en el PP en 1989, año en el que Manuel Fraga se presentó por primera vez a las elecciones de la Xunta.
Desde entonces, Baltar, que pasó a ocupar la presidencia de la Diputación en 1990, creó un bastión popular en Ourense, con un entramado en el que casi nada escapa a su control y con el que arrasaba elección tras elección. Defensor a ultranza de los intereses de Ourense, el maestro creó toda una escuela política .
