Lunes 20.04.2009
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| José Blanco conversa a su llegada con José Manuel Rey Nóvoa, flanqueados por el alcalde, Sánchez Bugallo, y el delegado del Gobierno, Antón Louro |
En las dos horas que la tarde del pasado jueves el ministro de Fomento pisó Santiago no sólo tuvo tiempo para grabar un programa de televisión de una hora y cuarenta y cinco minutos de duración, sino también en el cuarto de hora restante en someterse a la preceptiva sesión de maquillaje, saludar al alcalde de Santiago, a responsables del Grupo Correo Gallego y del programa, conversar de forma distendida con los 30 invitados que le hicieron las preguntas, hacerse con ellos la foto de familia con y varias más con un grupo de jóvenes que asistieron a la grabación. Entretanto, no dejó de contestar unas cuantas llamadas telefónicas.
Y toda esta actividad, tanto durante el programa como en el previo y en el post, realizada de manera tranquila y relajada, como se aprecia en las fotografías. Quizás la procesión iba por dentro, pues el vuelo de Madrid a Santiago sufría un retraso que, tras la epidemia de bajas de controladores en los días siguientes, resultaba un tanto sospechoso. Acompañado únicamente del responsable de comunicación del Ministerio, Félix Albertos y, desde Lavacolla, del delegado del Gobierno, Antón Louro, Blanco llegó a la Praza do Obradoiro, pasadas las seis y media. Tras los saludos de bienvenida, entre ellos del alcalde Sánchez Bugallo pasó a una habitación del Hostal donde fue maquillado. Mientras se dejaba hacer, aprovechaba para hablar por teléfono. La actualidad política no podía ser más intensa. Por la mañana se había celebrado la segunda sesión del debate del estado de la Nación y al día siguiente, a primera hora, tenía un decisivo Consejo de Ministros.
Centrado en su cometido, del maquillaje pasó a la Capilla del Hostal, saludó a quienes allí le esperaban y tras unas breves explicaciones técnicas comenzó el examen, después de comprobar que la corbata estaba a juego con la chaqueta de la presentadora, Susana López. O viceversa.
Al terminar saludó a todos y cada uno de los miembros del tribunal, intercambiando bromas con el alcalde de Palas de Rei, Fernando Pensado, al que le une más la vecindad de lo que le separa la ideología. Pidió perdón a los jóvenes que asistían al programa, por haberles dado la espalda, y que le habían aplaudido. A las ocho y media salía hacia Lavacolla.
Seguro y equilibrado
••• Durante la hora y tres cuartos que duró el interrogatorio, José Blanco se mostró seguro, confiado, directo y equilibrado. En el fondo y en la forma. Respondió a todo, sin eludir ni desviarse de la cuestión aunque no fueran directamente de su responsabilidad. Reconoció en algún caso no haber pensado nunca en lo que se le estaba planteando, como cuando el doctor Ferrón Vidán propuso construir más hospitales más pequeños y bien comunicados en lugar de grandes complejos, pero aún así no renunció a realizar una reflexión al respecto. Se le notaba a gusto, tanto con los contenidos como en las formas, con dominio sobre los temas y control del espacio en el que se movía en medio de las cámaras, frente a un grupo de treinta personas de alto nivel, dispuestas a sacar el máximo provecho de la ocasión y también pendientes del menor detalle formal. Se puede afirmar, pues, que el ministro superó la prueba.

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