Sábado 11.02.2012
| Actualizado 16.04
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| Pedro Hervés, derecha, con un abogado en las dependencias judiciales de Fontiñas en octubre pasado FOTO: Patricia Santos |
Vuelta de tuerca en las investigaciones de la operación Trucarro sobre el grupo Brea, que por su volumen mereció una pieza separada del extenso sumario. Pedro Hervés, el gerente de la mayor parte de las empresas, reconoció que "en la relación de proveedores que tienen reflejados en la ISO 9001 no figura la empresa Truck and Car como proveedor", algo muy extraño ya que, como él mismo manifestó a la Guardia Civil, "la norma de la empresa es que siempre que alguna firma externa realice algún trabajo, el empleado que le da el visto bueno tienen que cargar el trabajo en una orden de trabajo, independientemente de quien sea el propietario del vehículo".
Hervés sostiene que le "pareció extraño" la aparición de las facturas de Johann Grimm porque "no conocía la relación con esa empresa" que, según se deduce de sus palabras, tampoco fue" auditada por la firma Álvarez y Asociados de Santiago" y que "en ningún momento salió incidencia alguna estando además auditados para la ISO 9001 desde hace más de diez años.
El gerente del grupo Brea insiste en que no sabía nada pese a que las facturas estaban firmadas y ordenado el pago por sus hombres de confianza en los distintos talleres, "con los que despacha diariamente, en el caso de los jefes de venta", y "cada dos o tres días, con los jefes de postventa", con "el fin de conocer la marcha de la actividad". Estas declaraciones fueron realizadas por Pedro Hervés en dependencias de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Santiago tras ser detenido el día 14 de octubre del año 2008.
Con posterioridad, el 22 de octubre y ante el juez Miguez Poza, en los juzgados de Fontiñas, vuelve a insistir en que "no conoce a la empresa Truck and Car", que "no se explica cómo esas facturas estaban allí" y que "pidió por ellas explicaciones a sus dependientes".
Tras reiterar que las empresas del grupo Brea están auditadas externamente justificó que los trabajos de Johann Grimm no se contabilizaran diciendo que "la explicación que se me da (por parte de sus empleados) es que no figuraba en la lista de proveedores por su poco volumen, en los cuatro concesionarios 120.000 órdenes de reparaciones", añadiendo que "el volumen es tan insignificante que no se incluyó en el concepto de proveedor habitual" y finalizó reconociendo que "desde la auditoría se desconocía la actividad de esta empresa (Truck and Car)". Hervés dijo ante el juez que "desconocía por qué se le llamaba (a Grimm) para hacer esa operación (la reducción de kilómetros) cuando los podían hacer con sus propios equipos".
No obstante, Pedro Herves sí reconoció en instancia judicial y según consta en el sumario que "entre los 130 ó 140 coches que las marcas nos obligaban a matricular cada año", que "se utilizaban de cortesía entre los clientes o por el propio personal del taller", "había la costumbre de pararlos con 9.000 ó 10.000 kilómetros" y cuando se pasaban (de kilómetros) "se hacían algunos reajustes para intentar no romper la barrera psicológica de los 10.000 kilómetros y facilitar su venta".
También aseguró que "algunas alteraciones de cuentakilómetros se hacían por petición expresa del cliente para demostrar a sus amigos que habían hecho un buen negocio."
Un Golf trucado
Los agentes le mostraron a Hervés un Golf de la propia empresa que en julio de 2007 tenía 11.040 kilómetros y en mayo de ese mismo año superaba los 19.000. "Encaja en los reajustes cortos", se justificó el gerente del grupo Brea .
