Lunes 08.03.2010
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El alcalde de Vigo y el PSOE gallego, con su apoyo tácito aunque no explícito a la manifestación de esta tarde, se la juegan. Abel Caballero convocó a sus 300.000 vecinos para que le apoyen en la calle. Si obtiene una buena respuesta tendrá posibilidades de volver a ser alcalde. Si pincha, puede darse por despedido. ¿Cuál es el número de manifestantes que necesita para salir airoso? Ayer dijo que acudirían docenas de miles. Pongamos que sean cinco docenas, por señalar una cantidad modesta. O sea, 60.000 personas, uno de cada cinco vecinos. Pienso que si logra reunir esta cantidad, aunque queda bastante tiempo para las elecciones, tendría opciones de repetir mando. La movilización de hoy no tiene otra lectura ni consecuencia. No influye en la posible fusión, no favorece a su ciudad y mucho menos a Caixanova, a la que se reduce injustamente al terreno local. Es un acto de pura adhesión a Caballero.
La Xunta inició mal el proceso. No lo explicó bien y desde algunos ámbitos se aprovechó para hacer creer que iba en contra de Vigo. Hoy son pocos quienes lo creen. Agrupar cajas es una necesidad. El gobernador del Banco de España instó claramente a ello. Caballero, así, no defiende a Vigo, y se equivoca también el PSOE gallego no definiéndose con claridad. Ayer, Pachi Vázquez no aclaraba si esta tarde irá del brazo del alcalde vigués o si prefiere la compañía del de A Coruña.
