Lunes 20.04.2009
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Decía Antonio Machado que "es propio de hombres de cabezas huecas embestir contra todo aquello que no le cabe en sus cabezas". Si lo que no entra son valores como el respeto, la tolerancia, la defensa de las ideas entonces estamos hablando de sujetos antidemócratas. Y, lo repetía Mahatma Gandhi, "lo que se obtiene con violencia solo se puede mantener con violencia"; es decir, con fascismo. Alguien, con ascendencia, debería explicarle a esos cabezas huecas que embisten contra todo aquello que no cabe en sus cabezas que una forma de fascismo también es intimidar (¿atentar?) contra Roberto Blanco Valdés con artefactos explosivos.
Poco van a conseguir ya que es un hombre que tiene anchas espaldas por el tiempo que lleva aguantando ataques –verbales, psíquicos y físicos– de radicales que, seguro, no leyeron a Gandhi y se empeñan en utilizar medios violentos para imponer sus teorías. Todo lo contrario que el profesor Blanco, que estaría dispuesto a contrastar ideas y, siempre con espíritu voltariano, "se pelearía para que (esos radicales) pudieran decir libremente aquellas cosas con las que él no está de acuerdo".
Junto a la solidaridad final con Blanco Valdés, una reflexión propia: no se dan cuenta los descerebrados que cualquier día van a provocar una tragedia. ¡Ojalá me equivoque!
