Miércoles 17.03.2010
| Actualizado 05.00
Hemeroteca web
|
RSS
![]() |
| Lois Trigo |
El colegio de Educación Infantil y Primaria CEIP López Ferreiro, ubicado en la calle Xoán XXIII, ha escrito varias cartas a la Xunta y al Ministerio de Cultura para que la biblioteca Xoán XXIII pase a denominarse Antonio López Ferreiro, y no Biblioteca Pública de Santiago como está, en un principio, previsto.
El director de este centro, Lois Trigo, señala que el departamento de Normalización Lingüística del colegio está realizando todas las gestiones para conseguirlo.
La justificación que da el director para que se bautice la biblioteca pública de Xoán XXIII con el nombre López Ferreiro es, "en primer lugar, que nosotros estamos al lado y llevamos también este nombre, por lo que nos gustaría que hubiese un nexo de unión entre Cultura y Educación". Aparte de esto, "esta figura histórica, cultural y literaria merece un reconocimiento que todavía no se le ha dado", argumenta el director, a lo que añade que "Antonio López Ferreiro está muy vinculado a Santiago: nació aquí, fue canónigo de la Catedral e hizo descubrimientos históricos fundamentados en esta ciudad".
José Ramón Carril, coordinador del departamento de Normalización lingúistica del CEIP López Ferreiro, resume también los méritos de este sacerdote, bautizado en 1837 en la iglesia de San Fiz, citando el texto de la placa que el Ayuntamiento de Santiago colocó en su casa natal, cerca de Mazarelos: "A cidade de Compostela ao seu fillo predilecto, Antonio López Ferreiro, bo galego, bo sacerdote, bo historiador, bo literato, digno por todo de perdurante lembranza".
La Xunta: "No hay constancia"
El colegio compostelano empezó a hacer gestiones "hace algo más de un año, cuando averiguamos qué departamento y administración eran los responsables de esta biblioteca porque, hasta ese momento, no había trascendido nada", indica Lois Trigo. Además, "en mayo de 2007, le enviamos una carta con esta solicitud a Daniel Buján, el futuro director de la biblioteca; otra a Enrique Quintáns, jefe del Servicio del Libro y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, y una copia más al director xeral de Creación y Difusión Cultural de la Xunta, Xosé Luis Bará", explica José Ramón Carril. Ninguno ha respondido.
Desde la Xunta señalaban ayer que "no hay constancia de esta propuesta, pero se está estudiando el nombre". Y es que "no hay nada decidido todavía y la denominación de Biblioteca Pública de Santiago no es definitiva".
Cuatro mil volúmenes sobre la historia de la Enseñanza
El CEIP López Ferreiro es el colegio público más antiguo de Santiago. Se creó en 1850 como un centro de prácticas anexo a la Escuela de Magisterio, que entonces se ubicaba en el pazo de San Xerome. Hace 37 años se trasladó a Xoán XXIII. Dada su antigüedad, dispone de unos fondos bibliográficos valiosísimos. Si se le pone el nombre de López Ferreiro a la biblioteca Xoán XXIII, el colegio cederá en depósito 4.000 volúmenes que datan desde el siglo XIX en adelante y que ahora están guardados en cajas. Entre ellos hay literatura infantil de la época, obras clásicas y guías pedagógicas. A través de estas últimas "se puede ver cómo han evolucionado y cambiado los distintos métodos de enseñanza en siglo y medio ", señala el director del CEIP, Lois Trigo, en la imagen superior.
Desde párroco de Vedra a una referencia de la literatura histórica
Antonio López Ferreiro nació en Compostela el 9 de noviembre de 1837. Está considerado como un notable novelista del siglo XIX y uno de los grandes eruditos galleguistas de este tiempo. Estudió Filosofía y Letras y Derecho en la Universidad Literaria y continuó con la carrera eclesiástica, ordenándose prebístero en 1862, con 25 años. Al año siguiente se marchó para Madrid y se licenció en Sagrada Teología. También se matriculó en la Escuela Superior Diplomática, en donde se dedicó durante 3 años a la transcripción de documentos gallegos en el Archivo Histórico Nacional. En 1866 regresó a Galicia como párroco de Vedra, desde donde continuó publicando artículos sobre sus investigaciones históricas.
En agosto de 1871 fue nombrado canónigo del Cabildo compostelano, lo que le permitió acceder al archivo documental de la Catedral. Esto lo aprovechó para realizar numerosos trabajos de investigación, labor en la que destaca la creación de la revista Galicia Histórica.
Muy interesado en el pasado de Galicia, ejerció durante años como catedrático de Arqueología Sagrada en el Seminario compostelano. También dirigió al equipo que descubrió las reliquias del Apóstol Santiago. Entre sus obras científicas destaca la Historia de la Catedral de Santiago.
Cultivó la novela histórica, y fue el primero en escribirla en lengua gallega. En este sentido, destacan títulos como A tercedeira de Bonaval, en la que se mezclan una historia de amor con los acontecimientos sociopolíticos de la Galicia del siglo XVI. Además, fue académico de número de la Real Academia Gallega, y en 1978 se le dedicó el Día das Letras Galegas .
La Consellería lo está estudiando
El deseo de los responsables del centro escolar López Ferreiro todavía es posible. La nueva biblioteca de Xoán XXIII puede llevar el nombre del ilustre intelectual gallego. Y es que, como reconocieron ayer a este diario fuentes de la Consellería de Cultura, "no hay nada decidido sobre el nombre. Se está estudiando".
Fue un santiagués muy ilustre
Antonio López Ferreiro nació "en una casa que está delante de la Facultad de Xeografía e Historia, cerca de Mazarelos. Fue un santiagués ilustre, que merece un reconocimiento por toda su labor", señala José Ramón Carril, coordinador del departamento de Normalización Lingüística del colegio de Infantil y Primaria.
Descubrió los restos del Apóstol
"Nos gustaría que le pusieran su nombre a la biblioteca de Xoán XXIII porque López Ferreiro no es sólo un escritor, sino un historiador, y un canónigo, y un arqueólogo...", cita José Ramón Carril. Además, "dirigió las catas arqueológicas que permitieron encontrar los restos del Apóstol Santiago", añade Carril.
Marcelino Pan y Vino y curso de francés
El colegio López Ferreiro quiere ceder a la nueva biblioteca parte de su fondo bibliográfico. En él hay libros del siglo XIX y títulos como Las Naves, de 1942; una edición de Marcelino Pan y Vino del año 62; o un método de aprendizaje de francés (con discos de vinilo incluidos) de 1970 .