Lunes 20.04.2009
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Los cuatro expertos de la izquierda de esta columna son, en líneas generales, partidarios de la integración de las dos cajas gallegas para que la resultante pueda competir. Puede que, como técnicos de prestigio que son, tengan razón. Incluso, desde el punto de vista académico, seguramente esta solución es de libro. Pero en el envite se dirimen más cuestiones, entre ellas las sociales y las políticas. Las primeras, que afectan a muchos miles de trabajadores, y las políticas, porque se puede provocar una brecha profunda entre el norte y el sur de la comunidad.
Por los datos conocidos de los nueve primeros meses, ambas cajas ofrecen buenos ratios, lo cual es para estar tranquilos. Sabemos que el sistema financiero gallego, con una o dos cajas, tiene futuro. La elección planteda por el presidente Feijóo habrá que matizarla un poco más con el paso del tiempo. Habrá que, junto a las cuestiones señaladas anteriormente, señalar qué se entiende por solvente. Aquí es donde los técnicos vuelven a tener su papel, entre otros los del Banco de España. Pero los verdaderos protagonistas, no lo olvidemos, son las propias cajas.
