Lunes 20.04.2009
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Las horas pasan vacías ante la mirada de casi 53.000 gallegos menores de 30 años. Dedican las mañanas a consultar Internet en las bibliotecas públicas, mandar currículums o participar en cursos de formación. En las paredes de sus casas cuelgan los diplomas o licenciaturas, en el cajón guardan los papeles del último despido. Sus ahorros menguan y tienen que pedirles dinero a sus padres para el fin de semana. En el tiempo del paro, la angustia se multiplica en los días laborables. Según los últimos índices de desempleo de la Consellería de Benestar e Traballo, correspondientes al mes de diciembre, 51.473 gallegos de entre 16 y 29 años engrosan las listas de parados. El Instituto Nacional de Estadística también lanza tasas alarmantes: en el tercer trimestre de 2010, el 34,6% de los gallegos menores de 25 años ya se encontraban en el paro.
Con un 35% de jóvenes sin horizonte, Galicia acoge a la generación de la incertidumbre. Algunas asociaciones arrojan datos aún más escalofriantes. Según la Plataforma polo Emprego, que trabaja por la ocupación de colectivos en riesgo de exclusión social desde 1998, "o desemprego entre os máis novos pode chegar ao 40%". Galicia cabalgaría así hacia los peligrosos porcentajes de España, con un 41% de paro juvenil: el doble que hace sólo dos años. El tiempo pasa para muchos de forma inexorable. El 20% de los menores de 30 años llevan cerca de un año sin conseguir trabajo. La Encuesta de Población Activa (EPA) también revela que un 7,4% de los españoles de entre 16 y 29 años ni encuentran trabajo ni aprovechan el tiempo para formarse. Los mal llamados ninis distan mucho de los chavales que aparecen en los realities: carne de cañón para campamentos televisados con la tutela de hermanos mayores. A la hora de la verdad, sólo son jóvenes sin oportunidades: con un entorno que ha dificultado su acceso a los estudios y al mercado laboral, sin respaldo económico, ni padrinos, ni enchufes. En Galicia, 32.000 personas de entre 16 y 29 años ni trabajan ni estudian. Curiosamente, la cifra de gallegos en esa franja de edad que compaginan estudios con trabajo podría llegar a los 34.000. Según estas conclusiones, tenemos más sisis que ninis aunque el número de polifacéticos baja con la fuerza de una riada.
Las colas del INEM se engrosan a la velocidad del rayo. Lo sabe la Plataforma polo Emprego, que a raíz de la crisis ha duplicado el número de personas asistidas. "Se antes atendíamos a 400 personas cada ano, no 2010 chegamos ás 800; todo é pola situación económica pero tamén porque somos máis coñecidos", indica Miguel Fernández, presidente de la asociación. La plataforma, de la que forman parte Cáritas, Fundación Secretariado Gitano o Cruz Roja entre otras entidades, nació especializándose en colectivos como los parados mayores de 40 años o las mujeres con familias monoparentales. Pero ahora también asiste preocupada al pujante fenómeno del desempleo juvenil. "Isto desemboca nunha falta de oportunidades para os novos e na emigración", indica Miguel. También varía el perfil del joven sin empleo: "Por un lado temos a xente formada pero sen saídas, e por outro a rapaces de 18 a 20 anos sen oficio nen beneficio e que proceden do fracaso escolar". Estos últimos carecen de la preparación académica adecuada para acceder a buena parte del mercado laboral. Y sobreviven gracias al apoyo de sus padres, "teñen o sustento familiar pero corren o risco de posibles situacións de pobreza ou exclusión social".
Cuando la familia flaquea, estos chicos rozan el abandono y quedan literalmente en la calle. La Plataforma polo Emprego observa en los últimos tiempos "a presenza de cada vez máis novos nos albergues, hai máis sen teito menores de 30 anos". ¿Qué está ocurriendo con los más jóvenes? Miguel Fernández relata que "quedan moi cedo alonxados do mercado laboral, non teñen experiencia e tamén buscan alternativas rápidas cando nos actuais tempos se necesita moita paciencia". Este colectivo reclama sobre todo motivación, ya que para muchos sectores cuentan con la ventaja de su corta edad. Por ejemplo: una mujer que se acerca a los 40 años tiene más dificultades que una veinteañera para trabajar como dependienta. Pero la juventud también tiene sus propios obstáculos, más allá de la falta de experiencia, "como a súa inestabilidade e inmadurez, que pode acarrear un maior índice de fracaso na inserción".
Gente al límite. La Plataforma polo Emprego trabaja sobre todo por Santiago y comarca, pero también tiende redes de cooperación con 60 asociaciones de toda Galicia. Se encarga de asesorar y brindar ofertas de empleo, a través de empresas de inserción. El destino de su ayuda: la gente al límite, "colectivos ocultos e desprotexidos, non só damos asistencia senón que os axudamos a ter uns ingresos mínimos para que se incorporen á sociedade". Las asociaciones que forman parte de esta plataforma celebran dos reuniones al mes, el resto del tiempo cooperan en red con ganas de una expansión autonómica. Miguel Fernández recuerda que "equipos de inclusión dos concellos chegaron a reproducir as nosas propostas, xa que facemos un esforzo integral coas personas grazas a traballadores sociais e psicólogos".
En el ámbito del empleo, esta entidad cuenta con dos empresas de inserción: Limprega de limpieza, y Compostela Inserta dedicada al reciclaje de aceite vegetal y a transportes. En toda Galicia, sólo hay doce empresas que se dediquen a esta función social. En el caso de las vinculadas a la Plataforma polo Emprego, los trabajadores permanecen dos o tres años contratados para después dar el salto a la empresa ordinaria. Miguel Fernández reclama que estas compañías de inserción "teñan prioridade nos concursos para dar servizo ás administracións públicas". Según la plataforma, "entre todas as entidades temos 60 personas traballando, cun perfil de minorías étnicas e mulleres con cargas familiares non compartidas".
A raíz de la crisis, han notado "unha maior demanda de emprego pero tamén menos oferta empresarial". Incluso se produce un proceso de "recuperación de personas que xa estaban reinsertadas pero que se quedan de novo no paro". Pero Miguel también se da cuenta de que "medra o desencanto e ese é o inicio do proceso de exclusión, detectamos o cansancio porque o usuario xa non ve unha solución e entra nun deterioro físico e psicolóxico".
phermida@elcorreogallego.es
?www.plataformapoloemprego.com
Miguel Fernández
Pdte. plataforma polo emprego
"A raíz da actual crise, temos na plataforma un proceso para a recuperación das personas que xa estaban reinsertadas pero que se quedan de novo no paro"
"Tamén vemos que medra o desencanto entre os parados: ese é o inicio do proceso de exclusión, cando o usuario xa está canso porque non ve unha solución e se deteriora"
