Lunes 20.04.2009
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Unos celos enfermizos le han costado a Juan Carlos L.D. cuatro disparos y terminar en el hospital herido muy grave. Todo comenzaba a las cuatro de la mañana de ayer, cuando este hombre de 35 años y vecino de la parroquia de Cerdeira, en el municipio ourensano de Xunqueira de Ambía, iba a emprender el regreso de camino a casa tras haber estado trabajando con una de las brigadas de extinción de incendios de Xinzo de Limia.
Cuando Juan Carlos llegó a un punto de la carretera entre Piñeira y Xunqueira, a tan sólo dos kilómetros de su domicilio, vio que había unos troncos caídos sobre la calzada. Entonces detuvo su vehículo y se bajó para comenzar a retirarlos. En ese momento una persona con la cara tapada se acercaba a él y realizaba cuatro disparos. Uno de ellos le impactó en la cara posterior de la región dorsal izquierda, otro en la flexura axilar del mismo lado, uno más en la cara externa del muslo derecho y el último en la zona pélvica, que le afectó a los órganos genitales. El infortunado trabajador intentó escapar en su vehículo, pero a los pocos metros se salió de la carretera, aunque logró llamar a sus padres antes de desvanecerse. Pocas horas después era intervenido en el Complejo Hospitalario de Ourense durante cinco horas, operación durante la cual le tuvieron que extirpar un riñón.
Según informaban ayer fuentes de la investigación, los disparos se realizaron con una pistola, ya que en el lugar de los hechos se hallaron varios casquillos.
Llamada
La víctima tuvo tiempo de llamar a sus padres antes de desvanecerse a causa de la importante hemorragia que sufría. El padre de la víctima explicó al alcalde de Xunqueira, José Luis Gavilanes, lo que le había pasado a su hijo y que se encontraba en el hospital en estado muy grave con cuatro disparos en su cuerpo.
Las fuentes familiares y vecinales consultadas por Efe coincidieron en referirse a Juan Carlos L.D. como una persona tranquila y trabajadora, que ejercía sus labores como peón en una brigada de extinción de incendios de la Xunta de Galicia.
Gavilanes lo conoce desde que empezó a formar parte de la brigada municipal de extinción de incendios, en el año 2005, y mostró su "sorpresa" ante lo ocurrido y su convicción de que el autor tiene que conocer la vida del herido, ya que sus turnos cambian continuamente, "y sin embargo sabía que ayer saldría a las cuatro de la madrugada", agregó el regidor municipal.
