Lunes 20.04.2009
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| Parte del operativo policial para detener a los cacos en la la zona de estación de buses de Burgos |
El dúo que presuntamente desvalijó la sucursal de Banesto en Negreira seguía ayer en dependencias policiales de Burgos, aunque fuentes consultadas por este diario avanzaban su próxima puesta a disposición del juez, acto que posiblemente se llevará a cabo a lo largo del día de hoy. El secretismo, de cualquier forma, era total, ya que al parecer uno de los arrestados es menor de edad. En este caso, la ley especifica que sea el Ffiscal quien resuelva sobre dejarlos en libertad o ponerlos a disposición del juez de menores.
Mientras tanto, la villa de Negreira recuperaba la normalidad, y el chascarrillo sobre los errores de bulto de los supuestos ladrones se extendía. Y es que, si en un primer momento se había corrido la voz de que uno de los secuestradores y ladrones era albano kosovar o que iban encapuchados y portaban escopetas recortadas, poco a poco se iba asentando la versión difundida por este diario, al respecto de que ambos arrestados eran catalanes, que uno habría fingido acento extranjero y que únicamente habrían exhibido un revólver y una pistola. En cuanto a los cuartos, portaban más de 80.000 euros que se retendrán para devolverlos al banco.
Otro dato que salía a la luz era que uno de los agentes de Negreira tenía previsto sacar dinero en el cajero de la sucursal de Banesto a las 08.00 horas, aunque finalmente posponía el reintegro, lo que seguramente evitó una difícil situación.
En frente de la sucursal, además, tomaban en ese momento café clientes del bar Chapi, que llevaba abierto de las 07.00 horas. "Nadie se enteró de nada", según confirmaba a este diario el dueño del conocido local. En cuanto los cacos tomaron las de Villadiego -a eso de las 08.15 horas del miércoles en el Kia Picanto del empleado secuestrado-, optaban por recorrer unos kilómetros y abandonar el turismo en una pista de Brión, ignorándose si emplearon otro vehículo o alguien los llevó a Santiago para subirse al bus une la capital gallega con Cataluña. Ese autocar, según testigos presenciales, paraba en Burgos a las 23.30 horas, por lo que los dos presuntos atracadores, probablemente cansados, decidían alojarse en el hotel más próximo: el Conde de Miranda, donde se registraron con sus hombres verdaderos, a pesar de estar uno en busca y captura.
. sucesos@elcorreogallego.es
Cinco patrullas ante los posibles riesgos
·· Tras examinar el registro del hotel de Burgos en un control rutinario, pitaba el nombre de uno de los huéspedes por estar en busca y captura. La advertencia de que era un sujeto posiblemente peligroso inclinó la balanza en cuanto a evitar riesgos, por lo que se enviaban cinco patrullas .
