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huellas del terremoto

Diez años después del gran seísmo todavía esperan ayudas en Guilfrei

Vecinos de esta localidad del municipio lucense de Becerreá aún tienen en sus casas las huellas del terremoto // Todavía se recuerda el temblor de 5,1 un grados en la escala Richter acaecido en mayo del año 1997

A.ARNÁIZ • BECERREÁ  | 16.09.2007 
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Angar
La casa de Ramón Valcárcel, un jubilado de Guilfrei, aún muestra los efectos del fuerte temblor
FOTO: Angar

Diez años después del mayor terremoto de la historia reciente en la provincia de Lugo, los vecinos del triángulo sísmico formado por los municipios de Becerreá, Sarria y Triacastela no olvidan aquella madrugada del 22 de mayo de 1997, en la que la tierra tembló con inusitada fuerza, una intensidad de 5,1 grados en la escala Richter.

Los recientes seísmos acaecidos en Ciudad Real, Perú y Sumatra han traído a la memoria de los vecinos de Guilfrei, localidad del municipio de Becerreá, aquel acontecimiento que, como a otros muchos de Galicia, los hizo abandonar sus hogares y salir a la calle por temor a que se derrumbasen sus casas.

Las huellas del temblor, cumplida una década, todavía pueden verse en algunos hogares de esta pequeña aldea, a caballo entre Becerreá y Triacastela, epicentro de aquel violento movimiento de la tierra. Un enorme boquete en la vivienda rural de Ramón Valcárcel, un jubilado de 78 años, es una de esas cicatrices que todavía no se ha reparado en Guilfrei.

"Non dan nada, señor"

Vecinos de esta aldea se muestran descontentos con las diferentes administraciones, puesto que muchas de las ayudas prometidas para arreglar sus casas dañadas, diez años después del terremoto, no las han visto por ningún lado.

Asunción Díaz, una mujer que trabaja su huerto, dice: "Os políticos prometen moito e logo non dan nada, señor, non lle dan nada". De forma parecida se expresa Ramón Valcárcel, que vive de una pequeña pensión. Comenta: "Non pedín nada e nada me deron, xa arreglarei a casa cando poida".

Molesta se manifiesta también Inés Fernández. En su vivienda todavía puede verse una grieta que recorre uno de los muros de la edificación. Es un recuerdo del gran temblor. "A casa movíase dun lado para outro e votámonos fóra por medo a que caese", recuerda.

Lourdes Cela rememora que pasó un miedo terrible. "Na nosa casa viñéronse abaixo os azulexos de cociña e agrietaron as paredes", recuerdo. "Foi terrible, pasamos moito medo e durante os días seguintes dormimos fóra da casa", asegura.

Los vecinos de Guilfrei ya están acostumbrados a los pequeños temblores en esta zona caliente, pero las noticias de los seismos de Ciudad Real, Perú y el reciente de Sumatra que ven en la televisión hacen que vuelva a su cabeza el miedo de aquella madrugada de mayo de hace diez años y que se repita.

Mario Rodríguez y su mujer, Inés Velón, que todavía tienen grietas en el interior de su vivienda, dicen que estas noticias sobre terremotos "nos producen nerviosismo e inquietude e pides que non repitan os temblores".

Pese a la lógica intranquilidad que late en Guilfrei, la vida sigue su curso normal.

LOS INDICIOS

El instinto de los animales sirve de aviso

Inés Fernández, cuya vivienda se encuentra en una zona arenosa y húmeda, en la que los efectos de los temblores parecen sentirse con especial intensidad, comenta que en el patio de su casa hay una rocas que emite una especie de zumbido poco antes de que se registre un movimiento de tierra.

Sin embargo, asegura que el sexto sentido de los animales es el mejor indicio para saber si va a producirse un terremoto. "Aquel día os cadelos ladraban como tolos e as vacas e os porcos tamén estaban intranquilos", señala. "Cando pasa isto xa contamos con que vai haber movemento", agrega.

Lourdes Cela y Ramón Valcárcel también recuerdan que aquella noche, antes del temblor, sus perros también ladraban de manera inusual.

Mario Rodríguez, septuagenario de Guilfrei, asegura no recordar un temblor en su vida como el vivido en 1997. "Só escoitei falar os avós de outros parecidos", afirma. "Pásase moito medo", sentencia .

LA CLAVE

El triángulo sísmico más caliente de Lugo

El triángulo formado por los municipios lucenses de Sarria, Becerreá y Triacastela es una de las zonas de mayor riesgo sismológico de Galicia. Pese a esta catalogación por los expertos, los geólogos descartan que se puedan producir seísmos catastróficos como los recientes acontecidos en Perú o Sumatra .